Páginas

domingo, 25 de noviembre de 2012

Gestión de color en Linux #2: Perfiles o espacios de color


Lo cierto es que esta pequeña "minisuperproducción" se está convirtiendo poco a poco en la niña de mis ojos. Me está costando muchísimo idear la forma de plasmar en vídeo el asunto de la gestión de color de manera que resulte amena, sencilla y, sobre todo, breve. Creo que el resultado está siendo razonablemente bueno y, al menos, puedo certificar que todos los contenidos son correctos y suficientes para adquirir un conocimiento inicial sobre este tema. Y de paso estoy aprendiendo un montón sobre edición de vídeo, lo cual, como eterno estudiante que soy, me satisface doblemente. 
En este segundo capítulo trato el tema de los perfiles de color. Si habéis visto el primer capítulo advertiréis que en el fondo de este embrollo que es la gestión de color está la idea de que el proceso de ajustar a la perfección el cromatismo de nuestras imágenes es un camino de lo más abstracto a lo más específico, desde esos elementos casi simbólicos que son los modos de color a la misma calibración de monitores, que es algo que requiere un hardware determinado y que es intransferible para cada dispositivo. 
En este sentido, nos encontramos en un paso intermedio, que sirve de puente entre los dos que acabo de mencionar. Y es que los espacios de color no son más que una manera sutil y elegante por parte de los fabricantes de cámaras, monitores e impresoras de admitir que la fabricación de dispositivos que muestren fielmente los colores resulta cara y no siempre merece la pena que lo hagan "bien del todo". Explicándolo de otra manera: si todas las cámaras, monitores e impresoras del ancho mundo mostrasen una gama completa de colores, probablemente la mayoría de nosotros no tendría dinero para comprarlos. Así que nos tenemos que conformar con soluciones de compromiso, o sea, con aparatos que muestran gamas cromáticas limitadas, pero a un precio más razonable. Esta solución, en principio sensata, es la esencia del laberinto de la gestión del color: el fotógrafo amateur, que desconoce estos entresijos industriales, no sabe que su cámara, su monitor y su impresora pueden "hablar lenguajes distintos", es decir, manejar perfiles diferentes, y la consecuente babel que se entabla entre ellos provoca que lo que  ve en el visor de su cámara no se corresponde con lo que ve en el monitor y, por supuesto, no tiene nada que ver con el resultado en papel. 
De este modo, resulta fundamental que todos los aparatos "hablen el mismo idioma"; y para poder hacerlo bien, necesitamos saber "qué idiomas pueden hablar". 
En el vídeo me he quedado con los perfiles que considero más usuales y extendidos y que, en mi opinión, cubren sobradamente las necesidades de cualquier fotógrafo: SRGB, Adobe RGB y Prophoto. Os adelanto que tanto en el vídeo como en este artículo uso los términos "perfiles" y "espacios" indistintamente, pues en realidad hacen referencia a lo mismo. De todas formas por lo que he ido leyendo, existe la tendencia a denominarlos "espacios" para dejar disponible el término "perfil" para aquellos que son resultado de una calibración específica.

SRGB

Este espacio, de desafortunado nombre (por lo fácil que es de confundir con RGB, que no es un espacio, es un modo... por cierto, la "S" viene de "Standard"), es uno de los primeros intentos de establecer un estándar en la interpretación del color que proporcionan los modos RGB, LAB, CMYK, etc. que veíamos en el primer capítulo. Para saber un poco más dónde comienza la historia del establecimiento de estos estándares, os recomiendo que vayáis directamente a la fuente (en inglés), el Consorcio Internacional del Color (aunque ya veréis que este asunto de poner el color en un gráfico viene de mucho más lejos). Fue creado en 1990 por los gigantes (los gigantes hacen un ruido tremendo al caer) Microsoft y Hewlett Packard, y es un espacio que, por su simplicidad y escasa amplitud cromática, resulta ideal para la mayoría de dispositivos. Cuando digo "la mayoría de dispositivos", quiero decir que, en principio, está orientado para dispositivos de gama baja o media; se supone que los monitores más caros tendrán perfiles más amplios pero en la práctica, os recomiendo que os informéis bien antes de gastaros un dineral en un LCD; el desconocimiento de la mayoría de nosotros en estos asuntos provoca que nos puedan dar gato por liebre muy fácilmente, y en ningún caso nos pueden vender un monitor de gama profesional si sólo cubre el perfil SRGB. La principal ventaja de este modo es la de estar presente en prácticamente la totalidad de dispositivos (en los de gama profesional entra la gama SRGB de sobras, vaya), por lo que podemos confiar en que las imágenes guardadas con este perfil van a ser visionadas de manera uniforme por todo el ancho orbe. La desventaja, por otro lado, es obvia: es un perfil muy limitado y que no permite florituras. Esto en fotografía es más importante de lo que parece: contar con un perfil de color limitado no sólo afecta a la cantidad de colores que puedo ver en la foto, sino que además hace que la edición de la imagen sea más sensible a la degradación. Esto es una máxima en fotografía digital, así que la pongo aparte:
Cuanta más información, menos degradación.
Dicho de otra manera, el perfil SRGB sólo es conveniente cuando queramos que nuestras fotos se vean en muchos monitores diferentes (o sea, que las subamos al internet) o si dudamos del perfil que puede soportar determinado dispositivo. Y, desde luego, no es recomendable que configuremos nuestra cámara con este perfil; limitar la toma de imágenes con SRGB es siempre un error, ya tendremos tiempo de perder información por el camino...
Representación gráfica del perfil de color SRGB (fuente: Wikipedia)

 

Adobe RGB

Si los de Redmond y los de Palo Alto tienen su perfil, los de San José (parece el nombre de un pueblo de Teruel, así que voy a añadir que es el San José de California para que suene más cool) no iban a ser menos... En 1998 el otro gigante de la informática y el diseño (en serio, hacen un ruido graciosísimo al caer) dio a luz este perfil que venía siendo solicitado por fotógrafos y diseñadores preocupados por las estrecheces de SRGB. En efecto, Adobe RGB proporciona un campo más amplio de color, por lo que se ha convertido en un estándar de facto para el mundo de la imagen profesional. Como mencionaba anteriormente, esto tiene sus ventajas y sus desventajas. Entre estas últimas, la más importante en mi opinión es que este modo no tiene en cuenta las limitaciones de muchos dispositivos, por lo que nos podemos llevar sorpresas desagradables si no conocemos bien el perfil de color que pueden soportar los monitores o impresoras que se vean las caras con nuestras fotos. Tampoco quiero alarmar a nadie, en realidad esto no es tan grave, aunque para conocer el asunto de los propósitos (que es el concepto que sirve para solucionar este problema) tendréis que esperar al capítulo correspondiente de esta serie.

Perfil Adobe RGB (fuente: Wikipedia)

 

Prophoto

Con este perfil nos encontramos con un "tope de gama" en los espacios de color. Fue diseñado por Kodak, un gigante más del mundo de la fotografía (como os vengo diciendo, hacen un ruido tremendo, a las pruebas me remito) y tiene como premisa la de proporcionar una gama de colores lo más amplia posible. De hecho, su gama es tan enorme que supera en algunas tonalidades incluso al propio RGB, lo cual significa que algunos de los colores que es capaz de representar Prophoto son colores "imaginarios", es decir, irreproducibles por sistemas de impresión o proyección de imágenes. Otro de los problemas que tiene este espacio es que la enorme cantidad de matices de color que contiene obliga al usuario a trabajar en modo 16 bits; si no lo hiciera, podrían aparecer problemas de posterización y degradación general de la imagen. Sea como fuere, de todos los perfiles presentados este es el más completo y, por lo tanto, el que personalmente recomiendo para tomar las fotografías, si nuestra cámara lo permite. Si revelamos los RAW mediante programas como Darktable o Photivo, estaremos trabajando a 16 bits y ya tendremos tiempo de "comprimir" el espacio de color en futuras fases de edición.

Espacio Prophoto. Nótese como se sale por los azules y los verdes (fuente: Wikipedia)

 

Otros espacios de color

Aunque con estos tres espacios que he descrito tenemos más que suficiente para vivir una vida plena como fotógrafos, no está de más conocer algunos otros, que completan un ecosistema de perfiles de color bastante poblado.
Tenemos, por ejemplo, el Wide-Gamut RGB, diseñado también por Adobe, que es de los espacios "grandes", al estilo de Prophoto. Por cierto, que la palabra "gamut" es un anglicismo perfectamente inútil, pues es sinónimo de "gama" y podemos utilizar la palabra española sin problema. Se trata de un espacio de características similares a Prophoto, aunque más ajustado a la gama proporcionada por RGB. en cualquier caso, tenemos las mismas posibilidades de posterización si no utilizamos 16 bits en la edición de fotografía con este perfil.

Espacio de color Wide-Gamut RGB (fuente: Wikipedia)

Otro espacio que aparece de vez en cuando en determinados programas es el CIE 1931. El número, aunque pueda parecer sorprendente, corresponde con el año de su desarrollo, y es que cuando la gente iba todavía en velocípedos y biplanos ya andaban los matemáticos dándole vueltas al asunto del color. De hecho, CIE 1931 es la primera representación de este tipo, y es a partir de el de donde salen el resto, incluidos modos de color como CIE  Lab (este es el nombre completo del ya conocido modo LAB) o el propio RGB. Se trata, por lo tanto, del "abuelo" de los modos y espacios de color. Por si alguno tiene curiosidad, lo de "CIE" es un acrónimo de "Comission Internacionale de l´Eclairage" ("Comisión internacional de la iluminación", que por aquella época lo cool se llamaba en francés).

Espacio CIE 1931 (fuente: Wikipedia)
Uno más: Apple RGB. ¿O acaso pensábais que si Kodak, Hp, Adobe y Microsoft iban a tener sus perfiles los de la manzana podrida mordida no iban a tener el suyo? Pues sí, tenían el suyo propio, como buen gigante de la informática que se precie (y si los gigantes hacen ruido al caer, cuando Apple se dé la torta más nos vale que no nos pille delante). Y digo bien lo de "tenía" porque desde OS X 10.4 decidieron pasarse a SRGB, con el que comparte un parecido asombroso. De todas formas creo recordar haberlo visto como disponible en Photoshop, así que ya sabéis de dónde viene este espacio por si os lo encontráis por ahí.

Comparativa entre Apple RGB (líneas negras) y SRGB (líneas blancas). Nótese lo parecidísimos que son. Primos hermanos, vaya. (fuente: fotografidigitali)

Hay unos cuantos más, pero creo que no merece la pena mencionarlos, pues no son interesantes ni me sirven para continuar con el chiste del ruido de los gigantes, así que paso. Lo que sí que me gustaría añadir es un último gráfico con la comparativa de varios espacios de color superpuestos, para que podáis comparar de un vistazo:

Los diferentes espacios, uno dentro del otro. ¡Matrioska de color! (fuente: Wikipedia)

Flujo de trabajo con espacios de color

El concepto de "flujo de trabajo" tiene que ser algo asumido por cualquier fotógrafo, incluso aficionado, y abarca cuestiones que van más allá de la gestión de archivos, proceso de revelado, etc. En el terreno de los espacios de color, también hay que tener cierto orden para obtener los mejores resultados.
Si tenemos en cuenta todo lo visto hasta ahora, sobre todo lo relacionado con el follón de los dispositivos que aceptan o no determinados espacios, nos daremos cuenta de que existen diversas combinaciones "óptimas" según los aparatos que vayan a estar implicados en la toma, visionado e impresión de las fotografías. En el vídeo trato de proporcionar una guía sencilla para aclarar los criterios de selección de espacios en función del dispositivo y propósito, que se resumen en un par de conceptos básicos:
  1. Conoce las características de los dispositivos
  2. La información se puede perder, pero no recuperar
De este modo, y teniendo en cuenta estas dos máximas, la idea es intentar tomar las fotos con espacios "grandes" (Adobe o Prophoto) y  "comprimirlos" (SRGB) sólo si es necesario o desconocemos el perfil del dispositivo. Personalmente, tomo las fotos en Prophoto, aunque sé que mi monitor no va a representar ni de coña toda la gama (es un monitor barato que a duras penas representa SRGB); pero me da igual porque lo que me importa es conservar datos para que la imagen me dé más juego en el revelado. El paso siguiente es convertir el archivo RAW en formato .jpg y espacio SRGB si va a estar destinado a la web y en AdobeRGB si va a ser imprimido. Este es mi flujo personal, y se puede cambiar en función de vuestras posibilidades: quizá vuestras cámaras no dispongan de Prophoto, y tendréis que conformaros con AdobeRGB (no pasa nada, hay diferencia pero tampoco es el fin del mundo), o quizá tengáis un marco digital con soporte para AdobeRGB (¿existe algo así?) y podáis pasar los .jpg a este espacio para verlas en su máximo esplendor. Lo mismo pasa con las impresiones; yo imprimo en Adobe porque mando imprimir mis fotos en una casa donde sé que disponen de este perfil. Por eso recomiendo que os intereséis por este asunto con el personal de vuestra tienda de revelado fotográfico favorito; seguro que, si son buenos profesionales, estarán encantados de informaros sobre el espacio que utilizan en sus impresiones, no sin antes observaros con un gesto de respeto y admiración tras escuchar de vuestros labios una pregunta que seguro que no están acostumbrados a recibir.

Pero esto no es todo...

...En absoluto. Ya sabemos que los modos de color son abstracciones, que se ven concretadas en los espacios o perfiles de color. Sin embargo, el grado de "concrección" de los espacios de color sigue sin alcanzar la realidad propiamente dicha. Es decir, y  me explico más claramente: aunque nuestros dispositivos estén diseñados para soportar un espacio determinado, diversos factores hacen que en la vida real, existan sutiles diferencias en la forma de representar los colores en cada uno de ellos. Y esto ocurre incluso con modelos idénticos, debido a cuestiones como el uso, pequeños problemas en la fabricación, leyes de Murphy y seguramente alguna cuestión cuántica que se nos escapa. El caso es que necesitamos un paso más para que nuestros monitores e impresoras den información lo más real posible. Esto se consigue con el proceso de calibrado y perfilado, que consiste básicamente en analizar las características cromáticas y lumínicas de nuestros dispositivos (con unos aparatos que se llaman colorímetros, aunque hay opciones "baratas" que no requieren de hardware específico) y ajustarlos en un espacio de color  propio e intransferible. Generalmente estos espacios resultantes son muy similares a los que os he mencionado, aunque pequeñas diferencias no superiores al 2% o 3% pueden suponer distorsiones cromáticas visibles.
Este tema del calibrado será objeto del siguiente capítulo de la miniserie, donde analizaré las posibilidades que la plataforma Linux os ofrece para llevarlo a cabo sin problemas. Ya os adelanto que no es tarea sencilla, debido a varias causas. Pero se puede hacer.

Actualización: Gracias a un comentario de su autor, he localizado el interesantísimo blog OHWEB, cuya lectura os recomiendo en general. En lo que a este artículo afecta, echadle un vistazo a este otro que da otro punto de vista sobre los espacios de color sRGB y AdobeRGB. Sinceramente, viniendo de un diseñador gráfico profesional, conviene echarle un vistazo porque me parece una opinión bien afianzada en la experiencia.