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viernes, 14 de diciembre de 2012

Gestión de color en Linux #3 (parte 1): Métodos de calibración


Al fin otro capítulo de esta miniserie, que está resultando ser un parto largo y difícil (esta frase se la dedico a mi sufrida mamá, que padeció uno de los de verdad por mi culpa). He tenido que cercenar esta tercera entrega en dos partes, la primera de las cuales presento en este artículo, porque me temía que podría acabar extendiéndome demasiado si hablase de todo en el mismo texto. Creo que he hecho bien, como iréis viendo a lo largo de la lectura. El tema ya lo dice el título: vamos a examinar diferentes métodos de calibración de monitores. 

Preámbulo

Contestaré antes de nada al interrogante inmediato que le surgirá a algún despistado. Si ya he dedicado dos capítulos al tema de los perfiles y modos de color y todas esas zarandajas, ¿Aún necesito calibrar el monitor? La respuesta es, inevitablemente, afirmativa. Como anuncié al final del capítulo 2, nuestros monitores no son perfectos ni están perfectamente construidos, por lo que será necesario ajustarlos convenientemente si queremos obtener resultados absolutamente fieles. 
En este sentido es importante subrayar que no todos los monitores son adecuados para la fotografía (a un nivel profesional o medianamente exigente, se entiende). Esto significa que si queremos un verdadero monitor para fotografía tendremos que hacer un desembolso notable. Por suerte los precios se van ajustando y aparecen de vez en cuando buenas ofertas, pero aún así un monitor adecuado para esta clase de fines es siempre "especial" o "raro", y eso se nota en el precio. Probablemente escriba algo sobre este tema en el futuro. 
De todas formas, si sois dueños de monitores de "gama media" o no podéis hacer mayores inversiones económicas en esta clase de chismes (lo cual es comprensible, no está el horno para bollos), con un poco de tiento podremos conseguir cosas medianamente aceptables. Por eso, pensando en todos los bolsillos, he decidido incluir diferentes métodos que harán que los fotógrafos "serios" que lean este blog lancen espumarajos de ira; efectivamente, algunas de estas propuestas no son recomendables porque no dan resultados exactos. Pero creo que, aun siendo imperfectas, mejoran la visualización de imágenes, y de eso se trata. Ya adelanto que en el capítulo siguiente hablaré de la verdadera solución, que es el uso de un colorímetro. Pero será en la próxima entrega. Hoy toca hablar de soluciones de contingencia, para casos de emergencia. ¡Tomad pareado! 


Método 1: xcaliber

Se trata de la solución más inmediata que podemos encontrar. Podéis descargaros el programa desde este enlace. Probablemente a alguno le recuerda a programas privativos como Adobe Gamma, y el principio de uso es parecido. El uso de esta aplicación es muy sencillo, y en el vídeo creo que queda bien explicado. Simplemente debemos usar los tiradores de grises hasta conseguir que todas las casillas se distingan. 

La sencilla interfaz de xcaliber

El creador del programa da someras explicaciones sobre el uso de los tiradores. La primera línea de recuadros es la más importante, y no recomienda tocar el resto. De hecho, la segunda fila de recuadros de colores (la de abajo del todo) es específica para su propio monitor, ya veis que es un programa casero como la cuajada de la abuela. Por lo tanto, en realidad sólo tendríamos que utilizar el primer tirador de "brightness", que regula el brillo del monitor, y el tirador "gamma" situado en la mitad de la ventana y fijarnos en el comportamiento de los recuadros grises. 
Teóricamente con este sencillo procedimiento conseguiremos ajustar uno de los dos elementos que constituyen el proceso de calibración de un monitor: el brillo. De hecho, creo que ajustar bien el brillo es la parte más importante de este proceso (no soy tan exigente con el color, mientras tenga la saturación controlada). Para comprobar los resultados de este método, tendremos que imprimir una fotografía de prueba, y hacer comparaciones. Mi experiencia con este programa me dice que no está mal del todo, aunque es imperfecto. No consigue reproducir determinados matices de contraste, especialmente en los medios tonos. Aunque le reconozco que no hace mal trabajo en general. Si no queréis gastar un ochavo, esta es la solución. 
El paso siguiente sería añadir el comando que aparece en la casilla inferior derecha a los comandos aplicados al inicio de sesión. El proceso en Ubuntu es sencillísimo: basta con abrir "aplicaciones al inicio" y crear una nueva. En la casilla "orden" incluiremos la línea de comandos que nos da xcaliber. Darle un nombre, una descripción si lo deseamos, y eso es todo. Cada vez que iniciemos sesión, xcaliber actuará corrigiendo los valores de luminosidad de nuestro monitor. 

Nunca sé qué poner en el campo "comentario"

Método 2: Imágenes de prueba

El segundo método es un poco más complejo y enfoca la cuestión del calibrado desde una perspectiva diferente. Resumiendo, este método consiste en regular los diferentes parámetros de reproducción de imagen de nuestro monitor (contraste, luminosidad, etc.) mediante la visualización de modelos cuyas características nos permitan corregir imperfecciones evidentes a simple vista. Existen numerosas páginas web desde donde podéis descargar estas imágenes de prueba. Yo recomiendo que visitéis esta, que me parece muy completa. Contiene una larga serie de imágenes que pretenden corregir cada uno de los elementos que son accesibles mediante los controles habituales que tienen todos los monitores. Y esta es otra de las principales diferencias con el anterior método: en este caso debemos usar los controles del monitor y no tocamos nada mediante software, salvo que deseemos resultados más exactos, según esta página. No es que discuta este consejo, pero mi opinión es que si intentamos calibrar toqueteando el monitor, es mejor no hacerlo al mismo tiempo mediante software. Pero bueno, quizá sea una manía personal. No voy a poner aquí todas las imágenes de esta página, porque no me parecería honesto capturarlas pudiendo poner un enlace, pero quiero ejemplificar el uso de una de ellas a título meramente informativo:

Test para el punto negro
Este test sirve para controlar el punto negro. El funcionamiento es parecido a xcaliber: simplemente tendremos que conseguir que todos los cuadros se distingan unos de otros. Para ello utilizaremos los controles de contraste y de luminosidad si no fuese suficiente con el primero. En la página aconsejan (y este consejo sí me parece del todo correcto) que hagamos este test en un ambiente oscuro y con la imagen ocupando toda la pantalla, para evitar brillos no deseados que puedan perturbar el ajuste. De todas formas, si hacéis la prueba, comprobaréis que es difícil regular adecuadamente con este método, principalmente por dos razones: nuestros ojos terminan adaptándose a las condiciones de luminosidad, y después de un rato terminarán distinguiendo variaciones de contraste entre los cuadros que antes eran indistinguibles. Y un rato después, vuestra vista empezará a resentirse, debido al esfuerzo, así que si notáis que os deslumbráis al mirar el cuadro blanco, descansad un rato la vista y continuad después. El tercer problema está relacionado con todo esto que acabo de describir: todos los ajustes que hagáis mediante este método son esencialmente subjetivos y comprobaréis que la visualización cambia en función de la luz ambiente, vuestro estado de salud, de cansancio y mil factores más. Pero es barato, naturalmente. Antes de hacerme con un colorímetro, era el método que empleaba siempre. Y no era malo del todo, pero tampoco bueno del todo. 
Por cierto, que en el vídeo no menciono este método, más que nada por miedo a que desde alguna página web me llamasen la atención al usar sus imágenes de test. Os pido que perdonéis esta falta, que espero haya sido compensada con estas líneas. 

Método 3: Calibro la impresora, y de paso el monitor a ojímetro

Derivado del anterior, pero un poco más complejo, es calibrar nuestro monitor a partir de una impresora calibrada de antemano. En realidad lo que estoy haciendo aquí es un método un poco extraño, dado que lo normal para escanear impresoras es hacerlo uno mismo a partir de un monitor calibrado mediante colorímetro pero... había prometido chapuzas, ¿no? Bien. Una impresora tiene que estar "perfilada" exactamente igual que un monitor. El perfil icc de cada impresosa viene en el CD de instalación de los driver, que debería venir incluido en el paquete al adquirirla (si no hacéis como yo, que desde que uso Linux lo primero que hago es tirar a la basura los CD con drivers tras la compra de un nuevo aparatito). De todas formas, casi todas las casas de impresoras ponen a disposición de los compradores los perfiles icc para descargar desde sus páginas web. En cualquier caso, esto podría no ser suficiente, así que también podríais calibrar la impresora para tener resultados exactos. Esto puede ser problemático, como veréis a continuación.
Lo primero que hay que tener es una página test completa. También hay unas cuantas disponibles en internet. En cualquier caso, el proceso habitual es el de utilizar un escáner y un software determinado, como describen en esta página. El problema es que no conozco ningún programa para calibrar impresoras en Linux, así que tendremos que recurrir a ayuda externa (o a una partición de Windows, pero me niego). Afortunadamente, hay bastantes sitios en los que poder calibrar nuestra impresora por estos mundos de internet, e incluso en algunos casos la propia marca de impresoras tiene servicios de calibración. Si la vuestra no lo tiene, podéis consultar precios y procedimientos aquí, aquí o aquí.
El proceso es sencillo, aunque hay que seguirlo exactamente así:
  1. El calibrado sólo sirve para un solo tipo de tinta y papel, así que tenedlo en cuenta a la hora de calibrar: elegir el papel y la tinta que usaréis habitualmente, o varias de ellas si sabéis que vais a imprimir con varios tipos diferentes (brillo, semibrillo, mate, etc.).
  2. Imprimid la página de prueba que proporcione el servicio de calibración.
  3. Enviad las páginas imprimidas por correo (ordinario, es muy difícil enviar una fotografía de papel por email, creedme), y tras el análisis conveniente de la imagen os enviarán el perfil icc. Bueno, primero pagáis y luego analizan, se entiende. 
Página de test de calibración de impresoras. Fuente: Coalsoneditions
Una vez terminado el proceso, que hasta este punto ha sido absolutamente profesional, podremos pasar a la pura chapuza: con la impresora calibrada, volvemos a imprimir el test de calibración, pero esta vez lo usamos para calibrar el monitor.  Si la calibración de la impresora ha sido la correcta (no hay razón para pensar lo contrario), tendremos el mejor patrón para calibrar nuestro monitor, se supone. De todas formas, ya digo en el vídeo que este método no es el más fiable del mundo, porque se hace realmente difícil comparar la imagen imprimida con la imagen en pantalla, debido a la diferente naturaleza de la fuente de luz en cada caso (luz reflejada en la foto impresa, luz emitida en el monitor). Pero puede que os sirva... en mi caso personal, alguna vez he recurrido a este truquillo, pero mucho más chapuceramente; imprimía una foto, comprobaba que era un desastre, volvía con la copia a casa e intentaba reproducir las características de la foto impresa en el monitor. Ni qué decir tiene que los resultados eran entre malos y penosos, pero algo mejoraba el asunto.
¡Ah, se me olvidaba! La instalación de perfiles de impresora es muy fácil en Ubuntu. Abrimos el programa Color y seleccionamos nuestra impresora. Le damos al botón añadir perfil, y elegimos el que nos han enviado o hemos conseguido.

Instalando el perfil icc de una impresora

Conclusiones

Espero que no se me enfade ningún fotógrafo "de los de verdad" con este artículo. Soy consciente de que los métodos propuestos no son verdaderos métodos de calibración. Igual que no se mide el calibre de una bala a ojo, un monitor no se puede calibrar a ojo de ninguna manera. Lo que sí se puede es mejorar el visionado de nuestro monitor, adecuando sus valores a las necesidades de un fotógrafo no demasiado exigente. Como indico en el vídeo, los monitores vienen con configuraciones de fábrica que en absoluto respetan parámetros mínimamente aceptables para la reproducción fiel de nuestras fotografías. No sólo en cuanto a temas de contraste, sino incluso al propio color. Lo más habitual es que los LCD actuales estén compensados a tonalidades frías, con dominantes azuladas en algunos casos bastante acusadas. El resultado a la vista suele ser agradable, pero esto arruina el trabajo de horas de edición fotográfica que, masoquistas de nosotros, tanto queremos. En definitiva, el único método que existe para la calibración efectiva de nuestro monitor es el uso de un colorímetro. Y como no quería alargarme demasiado (y me gusta hacerme el interesante, no lo voy a negar), ese asunto lo dejaré para el siguiente capítulo de la serie.