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viernes, 8 de marzo de 2013

Hablando en serio

Siempre he visto este blog como un lugar donde "experimentar" y sacar a "relucir" la faceta creativa que todos tenemos. Hasta cierto punto, y no se me cae ningún anillo en reconocerlo, en realidad, lo único que he hecho hasta ahora ha sido un poco el tonto. Si es cierto, que he utilizado en algunos momentos esa "tontería" para echar fuera de mi algunas reflexiones que me preocupaban o que simplemente venían a mi cabeza en horas intempestivas. Otras veces, las más, simplemente hacía el tonto y ya está.
Con todo, el horizonte último de este blog, o por lo menos en lo que mi atañe, es poseer un lugar de expresión propio. Vale que esta enmarcada en el mundo de los vídeojuegos, del software libre, del podcasting y demás, pero como bien dijo mi compañero en su día: Al final se trata de defender la libertad en su conjunto.
Obviamente, la mayoría de las veces esta reflexión es orientada hacia el exterior,  que si critico tal o cual serie, que si hablo de tal o cual persona, que si me enfado por tal o cual suceso político. Pero hay veces (y no me pregunten el resorte psicológico que es el causante de tal hecho, no lo conozco) en las que uno solo puede pensar hacia su interior. Me atrevo a intuir que se trata de un escape, de una estrategia estoica. Si el mundo que te rodea es una mierda trata de olvidarlo, aceptarlo tal como es y cambiarse a uno mismo.
Y en estas estoy ahora mismo. Podría hablar de Chavez, del Age Of Empires II HD o del caso Barcenas pero sinceramente, no me apetece.
Me apetece hablar de mi. De mi desesperación, de mi falta de fuerzas. Y sí, resulta raro que hable de esto un Viernes día menos seleccionado para las depresiones... pero me ha tocado la china.
Y cuando hablo de reflexionar sobre mi, hablo de mi falta de fuerza. Sí, soy un cobarde, un pusilánime o como quiera llamarsemé pero nunca he tenido la suficiente fuerza para enfrentarme a la vida. Mucho menos ahora, donde todos los conocimientos que mejor o peor he adquirido durante toda la vida no sirven de nada, y donde el mundo que conocía se desmorona poco a poco, pero a un ritmo acelerado.
Y no voy a entrar en quien tiene la culpa ni quien no, por que puedo hacer mis quinielas pero a decir verdad no tengo ni puta idea. Lo de que si tengo idea es de que yo lo estoy pagando y muchos otros conmigo. Y cierto es que la cosa esta como para cabrearse, pero el cabreo es como un chicle: puede estirarse mucho, pero si se tira demasiado al final acaba por romperse. Y a mi se me a roto. En su lugar ahora solo hay tristeza, desesperación y angustia. Y falta de esperanza, lo peor de todo. 
No soy un león que ante el enemigo desata su fuerza, soy un tortugita, y cuando tengo problemas me meto en mi caparazón esperando que todo pase pronto. Pero me da a mi que esta vez no va a pasar. Y mientras tanto los años pasan, y aquello de "no te preocupes, todavía eres joven" empiezan a decirtelo cada vez menos...
Al final, me gustaría acabar todos estas letras con un mensaje conciso y evocador, todo un eslogan de esperanza de esos que se ponen en el twitter en plan "resistiremos" o "seguiremos adelante", pero lo siento mucho, a mi esas cosas se me están gastando.

Creo que hoy toca un poco de consuelo filosófico con Seneca. Fuente: Porestarcontigo.blogspot.com.es

jueves, 14 de febrero de 2013

El día de San Valentín y el mito de El Corte Inglés.


Hay una cosa que me cabrea mucho, muchísimo.
Y, aunque por mis intervenciones en este blog no lo parezca, no suelo ser una persona muy irascible. Pero hay cosas con las que no puedo. 
Me molesta que la gente no empiece a utilizar los botes de pasta de dientes desde el fondo. Me mosquea el que haya quien no corte las tabletas de chocolate por las aristas ya diseñadas para ello... Me ofende la gente que posa los cuchillos con la punta hacia la parte externa de la mesa. Son cosas que me cabrean, me molestan y me ofenden, pero ni de lejos se asemejan al enfado que me produce aquello de lo que os voy a hablar hoy.
Además, creo yo, que es un buen día para ello. Pues hoy mismo es uno de esos días donde podemos ver este fenómeno de manera recurrente.
No estoy hablando de otra cosa que de esa clase de sub-humanos que recitan mantras absurdos para intentar evidenciar que ellos son especiales, que están lejos del mainstream (ahí tenéis un palabro para buscar en Google), que no son borregos en el redil. Que ellos son analíticos, intelectuales, únicos y, su calificativo preferido, tienen personalidad. 
Pues que queréis que os diga,  esa gente lo único que deja claro es que son unos estúpidos. Unos fantasmas pedantes papanatas (sí, sin comas). Y lo que evidencian es precisamente eso, que por intentar alejarse del común de los mortales, del vulgo, del rebaño; acaban por caer en un grupito de sabelotodos repugnantes con menos personalidad aún de la que intentaban "contrarrestar".
Ya me entendéis, y seguro que conocéis a más de uno. Típica persona que felicita el "solsticio de invierno" en vez de la Navidad o el típico sabelotodo que siempre te dice "la película es mucho peor que el libro". Todos sabemos que eres un intelectual, una mente prodigiosa, que sabes muchas cosas, pero calla la boca que si hablas sólo demuestras lo tonto que eres.
Pero la palma son días como hoy. Días en los que esta gente saca a pasear su libro de citas tontas y suelta perlas del tipo: "El día de San Valentín lo inventó El Corte Inglés".
A esto me refiero...Fuente: Desmotivaciones.es
Menudo despropósito. 
Y no estoy hablando del hecho de estar a favor o en contra de una fiesta u otra. O de una acción o su contraria. Se puede no celebrar la Navidad y no pasa nada. Se puede no celebrar el San Valentín y no pasa nada. Se puede incluso criticar que son fiestas que no se celebran convenientemente o que la gente no entiende su significado profundo.  Es más, se puede incluso criticar la existencia de esas fiestas. Lo que no se puede es decir tonterías de este tipo. ¡¿Cómo coño va a inventar el Corte Inglés el día de San Valentín?!
Ese es un comentario absurdo y bobo.
Seria como decir que Mercadona inventó el desayuno. No joder, Mercadona te vende cosas para que desayunes pero no lo inventó.
Y lo peor de todo no es siquiera el hecho de decir tan magna tontería como la que hemos visto. Lo peor de todo es el hecho de creerse original con ella. El primero que lo dijo todavía se merece un pin, pero el resto de millones de personas que lo repiten todos los malditos años merecen la peor de las muertes que un palo untado en caca pueda producir.
Y sí, esto si me cabrea de verdad.

jueves, 19 de julio de 2012

Hijos pierde la cabeza


Sol, calor, paro, iva, presión... ¿como puede alguien no perder los nervios en estas condiciones?

Uno de los vídeos más divertidos de mi factoría. No os preocupéis es tan solo una ficción... ¿ o tal vez no?