Mostrando entradas con la etiqueta dreamcast. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta dreamcast. Mostrar todas las entradas

jueves, 21 de marzo de 2013

Sonic, el político.



Hoy no he encontrado ninguna noticia de esas que me hacen gracia y me enfadan a la vez. De hecho con los ERES y demás sólo puede uno enfadarse, ni siquiera puede uno sacarle el tono jocoso al asunto. Ya la cosa pasa de castaño oscuro y lo que en un principio hace gracia ya pasa a convertirse en algo que roza lo peligroso. Y digo peligroso porque tal vez si no tuviese válvulas de escape eficaces ante tanta "presión", ya hubiese llegado el momento de pasar de las palabras a los actos. 
Por ello, si alguien vuelve a soltarme la tontería de que los vídeojuegos generan violencia le podré argumentar justamente lo contrario. Si no tuviese polígonos y sprites donde desahogar mi furibunda rabia, ahora estaría en la plaza de mi pueblo con una horca (que aquí todavía somos demasiado rurales para los bates de baseball) y una antorcha, intentando tomar por la fuerza el ayuntamiento.
Y creanlo o no, odio la violencia real tanto como odio que hagan obras al lado de mi casa mientras estoy durmiendo, es decir, mucho.
Por eso, bendigo a los vídeojuegos por reprimirme una acción odiosa tal.
Por todo esto, y debido a que no se me ocurría ninguna tontería para hacer delante de la cámara, he decidido volver a hacer algún gameplay que otro. Y, en pos de mi argumento, y atendiendo al hecho de que a muchos de mis seguidores les va aquello de lo "retro". Traigo un juego que es todo menos violento y además hará las delicias de los más veteranos.
No todo iba a ser hablar mal de la gente, ¿o ke ase? 
Al menos, si Sonic la cagase saldría corriendo. Fuente: metalfighterriku.deviantart.com
Obviamente se trata de Sonic Adventure, uno de esos juegos que te dan ganas de todo menos de matar a alguien, no puede ser más buenrollista.

Un juego para la extinta pero bien recordada Sega Dreamcast con la que os he estado dando la chapa las últimas semanas. Todo un juegazo, huelga decirlo, que sigue manteniendo la misma esencia que lo hizo grande aún con el paso del tiempo. 
Y nada, que hoy tengo ganas de sumarme a los tópicos y me apetece soltar aquello de "Una imagen vale más que mil palabras" os adjunto una foto de la cara que se me pone jugando a esta maravillosa obra artística:

jueves, 14 de marzo de 2013

Un poquito de nostalgia.

No sé que me está pasando. La primavera, los pajaritos, las flores, la mimosa, el sol resplandeciente (ah no, de ese no que aquí en Asturias todavía no lo hemos visto),o no sé qué, pero algo está calmando a mi bestia interior. Ahora me da por rememorar viejos tiempos, por mantener un sentimiento tan natural como falso llamado nostalgia. Ese alimento "Hipster" que tanto daño causa y nos hace distorsionar nuestra propia biografía hasta limites irreconocibles.
Pero ya lo decía alguno de esos filósofos famosos que tuve que estudiar en la carrera pero no recuerdo cual: "Somos esclavos de nuestras pasiones". Así que toca subir al desván, sacar chatarra y volver tiempo atrás en el cual suponemos ahora que éramos felices (si nos hubiesen preguntado de aquella seguramente la respuesta hubiese sido otra). Esto ya no lo decía ningún filósofo famoso, lo digo yo, y es que, si no puedes enfrentarte a un deseo, si no eres capaz a reprimirlo y hundirlo en tu oscuro corazón; entonces aliméntalo de forma obscena, mórbida, hiperbólica hasta causarle tal empacho que tu propio alma acabe por decir: "ya no quiero más de eso".
En consecuencia voy a actuar y, con el permiso de mi público (el muy pequeño y apreciado público del que yo dispongo), voy a comenzar una pequeña aventura nostálgica de la que quiero informaros ahora. Para, si no os interesa, no volváis a saber de ella nunca más. Es decir, y me dejo de rodeos porque si me pongo pedante no paro, voy a comenzar a grabar la aventura de la que os hablaba anteayer. "Shenmue" hará su aparición en mi canal de Youtube (eso si, nunca prometo ni prometeré una regularidad determinada) y quiero haceros participes de ello. En cuanto al blog, poco o nada más se sabrá de la aventura por estos lares. El blog es para otras cosas, y de ellas voy a seguir trayendo. Pero si hay alguien que me siga a través de aquí y quiera ver esta serie de vídeos le invito seriamente a que se suscriba a mi canal.
Para juegos buenos, los de antes de la guerra... Fuente: Retrogamer.net
Y hablando de nostalgias y demases (¿os creíais que tan sólo iba a hablar de mis cosas?) los más viejos del lugar, o por lo menos, los menos jóvenes, recordaréis con ese sentimiento un clásico entre los clásicos de los juegos de PC. Obviamente, salta a la vista por la imagen, estoy hablando de Sim City. Como ya es un juego archiconocido y como todo lo que yo diga sobre el juego va a ser lluvia sobre mojado, voy a intentar enlazar este recuerdo con la última de EA.
Porque sí amigos, EA vuelve a liarla. Esta vez nos vende un juego en el que no es necesaria una conexión permanente para jugar pero nos obliga a estar siempre conectados...bien, bien. Pero no sólo eso, sino que además, como si no fuese suficiente perjuicio  el molestar con una cosa así (cuando este tipo de juegos es el tipo de juegos perfectos para jugar por ejemplo en un portátil fuera de casa), sino que resulta que durante varias horas consecutivas los servidores, a los que debemos conectarnos para jugar, estuvieron caídos el día del lanzamiento. No sé si reirme de EA o llorar. Más informaciones por aquí y aquí.
Yo no sé si lo que digo al principio del texto es verdad, si la nostalgia nos hace distorsionar nuestro pasado de manera que todo lo recordamos mejor. De lo que no cabe duda, es que se echa de menos cuando comprar un juego era entregar la pasta, irse a casa, meterlo en el pc/consola y dejarse de tonterías.



martes, 12 de marzo de 2013

Mi juego favorito

Lo recuerdo como si fuese hoy. Trágicas fueron las circunstancias en las que este juego llegó a mis manos. Por primera vez en mi vida, el regalo de Reyes por parte de mi tío no pudo ser entregado en mano en la tradicional reunión familiar del 6 de Enero. Esto, en si mismo, no dejaría de ser una circunstancia superflua de no ser por el hecho de que el motivo de la ruptura de esa tradición fue el fallecimiento de mi abuelo.
Para alguien como yo, algo así hubiese sido suficiente como para no haber vuelto a meter el juego en la consola. De hecho, y por mucho menos (un día de vomitona), a día de hoy soy incapaz de jugar al famoso juego de zombies Left For Dead. Estoy convencido, de que, como digo, cualquier otro juego hubiese pasado al extenso cajón del olvido que tengo en la memoria si se me hubiese entregado en dichas circunstancias. 
Pero éste no, éste es diferente. Se ha dicho muchas veces que existen libros que al leerlos te cambian la vida, y doy fe de ello, pero en este caso el elemento transformador no estaba en formato de negro sobre blanco, sino un formato que los más jóvenes no conocerá, el GD-rom.
Un vídeo-juego que me hizo amar un lugar que nunca he conocido, en un tiempo histórico en el que yo tan sólo tenía meses. Una experiencia que jamas podré olvidar.
Y no es para menos, un juego diferente, cuidado al detalle. Realista, humano, emotivo. Un juego para disfrutar sin preocuparse por las prisas, por quién es más hábil con el mando, por conseguir puntos o por llegar pronto al final de la historia. Un juego en el que disfrutar de la misma manera que se disfruta un paseo en primavera o se acaricia un perro. Un placer en si mismo, un placer sin finalidad.

Pro q dices Nano, io prefiero segir jugando al Fifa k ta toh guapo! Fuente: Snarkerati.com
También recuerdo, en el proceso de disfrute de este juego, como conocí a la novia de mi hermano, hoy en día mi cuñada. Y como el juego me ayudó a poder comunicarme con ella (el juego está solamente en Inglés y ella es holandesa) y como, creo, que fue el proceso vital que más eficientemente me ayudó en el conocimiento de la lengua de Shakespeare. También puedo acordarme de como me pasaba días y días en clase pensando en cual sería mi siguiente paso en el juego y cuanto dinero gastaría en las máquinas expendedoras de ese pequeño pueblo de Yokosuka...
Demasiados recuerdos en realidad. Demasiados para una sola entrada. Demasiados para un solo juego. O mejor dicho, demasiados recuerdos asociados a un juego normal. 
Pero claro, "Shenmue" no es un juego normal...