viernes, 21 de diciembre de 2012

Cinelerra #3: Configuración de Proyectos y Controladores de Pista



Definitivamente eso de "controladores de pista" es demasiado propenso al cachondeo; pero mientras no se me ocurra un nombre mejor, se va a quedar así. 
El tercer capítulo de la miniserie sigue siendo bastante introductorio y sirve como preámbulo necesario para el trabajo en si con el programa. Espero que perdonéis la lentitud con la que avanzo en el desarrollo de esta serie, pero es que el programa, como podéis ir viendo, se las trae. De lo que estoy seguro es de que los que se acerquen a estos tutos dentro de unos meses, cuando la miniserie esté terminada, tendrán una fuente de información bastante útil. 


Preferencias de Proyecto: Formato

La ventana de formato (la primera opción del menú "preferencias") cuenta con unas cuantas opciones bastante interesantes si pretendemos definir con exactitud parámetros técnicos de nuestras composiciones en vídeo. En este sentido, sirve para establecer un "marco de trabajo", que si  no volvemos a tocar condicionará todos los proyectos que realicemos a continuación. No se debe confundir con otra ventana de configuración que aparece cuando seleccionamos la opción "nuevo" en el menú "archivo", que sirve para cosas más concretas y que veremos en el siguiente capítulo.

Preferencias de proyecto

Cabe destacar la posibilidad de configurar diferentes esquemas de audio en función de nuestras intenciones. Podemos elaborar desde proyectos simples como mono y estéreo a complejos sistemas de múltiples altavoces, con control total sobre su posición relativa al oyente.

Comprobado, admite hasta 16 canales de audio. Qué bestias...

En este sentido, se nota bastante el cuidado que los desarrolladores han puesto en las opciones de audio; no en vano en las bases de Cinelerra hay un proyecto que nació con vocación de editor de sonido y no de vídeo. Así que podemos estar orgullosos de la capacidad de nuestro programa en este campo. En el lado malo, tengo que señalar que en Ubuntu 12.10 he detectado algunos problemas a la hora de la reproducción de sonidos a través de sistemas digitales (hdmi). No obstante, se solucionan pasando la reproducción a salidas analógicas tradicionales desde la ventana de configuración de sonido de Ubuntu. Esto además es bastante recomendable, pues conviene trabajar con unos buenos cascos puestos; esta será la única manera de controlar verdaderamente el sonido de nuestros vídeos y no llevarnos sorpresas desagradables después. El otro gran problema a que se enfrenta Cinelerra (y cualquier editor de vídeo en Linux) es el de la latencia de audio; este es un problema que nuestra plataforma arrastra desde hace tiempo, y que no tiene fácil solución, aunque de un tiempo a esta parte las cosas han ido mejorando, y probablemente muchos de nosotros no notaréis problemas de latencia. Resumiendo muchísimo, esto de la latencia es la diferencia de tiempo entre el momento de procesarse un sonido y el momento de reproducirse. Si la latencia es demasiado grande, resultará difícil sincronizar el audio con el vídeo, y la experiencia de edición puede llegar a ser un suplicio. Como el problema se las trae, dedicaré un vídeo específico a aportar soluciones, por si las moscas. No obstante en la actualidad yo no padezco de latencias abrumadoras, así que puede que la situación haya mejorado con los últimos kernel de Linux. A saber, yo de estas cosas ya sabéis que ando justito...
Una opción más sencilla de entender es la de la selección de la velocidad de muestreo. Aquí en general conviene indicarle a Cinelerra que elija 44100 hertzios, que se entiende como una medida de calidad propia de los CD de audio. Si podéis configurar vuestros sistemas de grabación para que recojan el sonido con esta velocidad de muestreo, mejor. Tasas más bajas corresponden con calidades inferiores, y más altas con calidades superiores, pero perceptibles sólo por algún tiquismiquis. Por supuesto, cuanta más calidad, más peso del proyecto, eso también hay que sopesarlo.

Tasas de muestreo disponibles en Cinelerra

En cuanto al vídeo propiamente dicho, también contamos con abundantes opciones. Podemos controlar con exactitud el tamaño de nuestros archivos de salida en cuanto a anchura y altura de los cuadros. Como apunto en el vídeo, a Cinelerra le da más bien lo mismo el tamaño de los archivos de entrada; simplemente recogerá lo que le demos y si sobra sitio, el objeto (foto o vídeo) aparecerá rodeado de bandas negras, que haciendo un símil con Gimp, es el color de la "capa fondo" de cada proyecto. Si por el contrario el tamaño sobrepasa los límites de nuestro proyecto, el objeto aparecerá ampliado y sorbrepasando los bordes de nuestra "pantalla", por lo que tendremos que redimensionarlo para que se adapte al nuevo tamaño. En teoría Cinelerra acepta resoluciones de hasta 4k (vamos, una burrada). En la práctica no os recomiendo que paséis de 1080 y sólo en el caso de contar con una buena máquina. Cinelerra es un programa pensado para edición a nivel profesional; sirva como prueba de ello el hecho de que cuenta con una opción de "renderizado en granja". Este término hace referencia a complejas configuraciones de múltiples procesadores funcionando en red y compartiendo trabajos de renderizado de vídeo, lo cual como es lógico está al alcance de muy pocos usuarios normales. Supongo que haciendo uso de unos cuantos ordenadores configurados de esta manera sí que será posible editar a resoluciones de 4k sin mayores problemas, pero me temo que nunca tendré la oportunidad de comprobarlo.
También disponemos de opciones de tasa de cuadros por segundo (el llamado framerate). Generalmente la tasa recomendada para las televisiones en Europa es la de 25 frames por segundo, que corresponde con el llamado formato PAL (en realidad tanto el formato PAL como el que mencionaré a continuación tienen otra serie de especificaciones, pero para lo que nos interesa en este momento, nos sirve el dato de la tasa de cuadros como referencia). Por su parte, la tasa de 30 frames corresponde con el formato NTSC, común en EEUU.

Opciones de framerate predefinidas

De todas formas, esto de la globalización ha liado un poco las cosas, y además muchas televisiones modernas cuentan con velocidades de refresco adaptables y en muchos casos superiores a las clásicas PAL o NTSC. De modo que conviene enterarse de qué tasa de refresco estamos empleando en el momento de la grabación y en el aparato que reproducirá el vídeo definitivo, y armonizar ambos dispositivos, si es posible. La tasa de 24 cuadros es la clásica del cine y la que se emplea en reproductores BluRay. Esto de las tasas de cuadros por segundo es un asunto muy interesante, y si apostáis a que hago una miniserie sobre tecnicismos de vídeo, del mismo pelaje que la que estoy haciendo sobre gestión de color, probablemente ganaréis. Así que no me extiendo, que luego nadie ve los vídeos. De momento os aconsejo que evaluéis a qué tipo de monitores, televisores o proyectores está destinado vuestro proyecto, y en función de ello podréis configurarlo adecuadamente. No obstante, también tendréis que tener en cuenta la tasa de vuestros archivos de origen. Lo ideal en este sentido es hacer los menos cambios posibles, para evitar molestos fenómenos ópticos. Por cierto: si os dedicáis a elaborar tutoriales, con una tasa de 15 frames ya es suficiente para que el ojo humano no perciba los "fotogramas" individualmente, es decir, se produce la ilusión óptica del movimiento en que se basa la magia del cine. Lo digo por si andáis justos de máquina, reducir la tasa de cuadros es siempre un truco que ayuda.
Otro punto importante que no menciono en el vídeo es el tema del entrelazado. También se trata de un asunto que trataremos en su día, pero viene bien indicar que, en principio, podemos usar el modo "not interlaced" ("desentrelazado", "no entrelazado" o mejor llamado "progresivo"). Este es el método más común en la actualidad, desde la masiva incorporación a nuestros escritorios y salones de las televisiones de Alta Definición y las videocámaras digitales modernas.

Opciones de entrelazado

Nos encontramos, como sospecharéis, con el polémico asunto de los 1080i y 1080p. Por suerte, poco a poco se va abandonando la práctica de endosarnos los 1080i, que no dejan de ser un engañabobos. El modo de entrelazamiento ("interlaced" en inglés, de ahí la "i" frente a la "p" de "progressive") era bastante más común en televisiones "antiguas", de las de tubo de rayos catódicos (que no tienen nada que ver con los reyes, que eran sus majestades católicas, apostólicas, etcétera). En cualquier caso, para el tema que nos ocupa lo que más nos interesa es conocer la manera en que nuestros archivos de entrada han sido grabados: averiguad si graban en 720p, 1080p o con las correspondientes entrelazadas (con las mismas resoluciones pero con una "i" en lugar de una "p"), y ajustad el proyecto en consecuencia. De esta manera sincronizaréis el formato de salida con el de entrada y eliminaréis molestos artefactos de vídeo.
Tampoco hable en el vídeo de otra de las opciones con las que cuenta Cinelerra: la elección del espacio de color. Mejor dicho, no hablé del espacio YUV, que viene a ser una adaptación para el vídeo del espacio RGB. Por lo visto el YUV da mejores resultados por que "oculta" mejor algunos defectos en la transmisión del color a los que son propensos los aparatos reproductores de vídeo. Yo he probado los dos y debo tener también los ojos tontos, no noto la diferencia...

Espacios de color para el nene y la nena

Controladores de pista

Poco hay que añadir sobre estos botones que no haya sido mencionado en el vídeo con suficiente claridad (espero, nunca las tengo todas conmigo). Junto con las líneas de composición, que veremos en otro capítulo, son probablemente los controles más importantes de todo el programa, aunque aparentemente sus funciones son muy sencillas. Desgraciadamente su importancia radica no tanto en su utilidad como en la posibilidad de provocar desastres en la edición. Uno que ya va teniendo experiencia en el uso de Cinelerra, ya ha aprendido unas cuantas lecciones.

Cuántas horas de diversión me han dado estos hijos de...

Anécdota: en el capítulo segundo de la serie dedicada a la gestión de color llegué a trabajar con hasta 8 pistas de vídeo. Tras unas cuantas horas de edición y renderización, un minúsculo error en la selección de las pistas trajo como consecuencia que todos los elementos del vídeo bailaban por la pantalla cual bruja en akelarre poseída por el espíritu de Belcebú. El fallo había estado en una serie de operaciones de composición que realicé sobre las pistas equivocadas. Por eso creo que lo más importante que puedo decir sobre los controles de pista es que hay que estar siempre pendiente de que los cambios que estamos introduciendo se efectúan en las pistas deseadas. Y la mejor manera para tener todo controlado es desactivar las pistas que no vamos a editar. Por suerte, la combinación "mayúsculas + clic" facilita enormemente este proceso. Os recomiendo que sigáis la serie para que podáis comprobar esto que os digo mediante sucesivos ejemplos. En realidad esto no es tanto un defecto de Cinelerra como probablemente un problema mental mío; sea como fuere, tenedlo en cuenta.
Para concluir este artículo, creo que es importante destacar las múltiples opciones que nos brinda Cinelerra en cuanto a composición y edición de las pistas. En este sentido, me recuerda vagamente a programas como Photoshop o Gimp, en el sentido de que nos proporciona un montón de herramientas que permiten al editor una gran libertad de acción. No hay demasiadas cosas predefinidas o prefabricadas en Cinelerra. El proceso de edición tiene un aire de trabajo artesanal que al principio puede abrumar un poco; sin embargo, y dándole una oportunidad al programa, poco a poco nos damos cuenta de que las diferentes herramientas están diseñadas pensando en dos factores: versatilidad y libertad de acción. Probablemente esta es la diferencia fundamental con otros editores de vídeo en Linux, como Openshot o KdenLive (este último se le aproxima bastante, pero su interfaz no termina de convencerme, es demasiado complejo acceder a determinadas acciones críticas en la edición). Seguramente tendréis la sensación de que pretendo venderos un burro cojo haciéndolo pasar por joven alazán, pero estoy seguro de que a medida que pasen los capítulos terminaré convenciéndoos. ¡Seguid atentos al canal!

jueves, 20 de diciembre de 2012

Navidades jugonas en Linux... casi

Parece que las noticias se acumulan en torno al mundo de los videojuegos y Linux... En los últimos días (¿coincidencia?) han visto la luz dos oportunidades para machacar el teclado en nuestras distribuciones. A continuación doy mi opinión sobre ambas.

Humble Bundle 7

Hace unos meses expresaba mi descontento con el trato que los responsables de Humble Bundle daban a sus clientes de Linux. Y cuando digo "clientes" lo digo con todas las consecuencias. Por mucho que se trate de una iniciativa revestida de un halo caritativo (efectivamente, parte de las ganancias obtenidas con las ventas van dirigidas a organizaciones benéficas) y buenrollista (paga lo que quieras, colega), no deja de ser un negocio basado en la venta de videojuegos. Y como consumidores tenemos derecho a una información clara y exacta sobre los productos que adquirimos. Por suerte, el desaguisado que organizaron con el port de Vessel que nunca terminaba de salir se solucionó hace unas semanas, lo cual agradezco desde aquí a los desarrolladores, que seguro que dieron lo mejor de si mismos para conseguir que el juego funcionase en Linux. Y de hecho, funciona muy bien, es un juego cuya ambientación y jugabilidad me parecen logradísimos. Pero tenía que haber estado al mismo tiempo que los demás, eso no son formas de vender videojuegos. O al menos que avisaran antes de pagar.
La polémica parece perseguir al Humble Bundle, pues hace unos días lanzaban un pack de juegos, con el mismo formato de venta, pero tremendamente alejado de la filosofía del Bundle: como sabéis, me refiero al pack de THQ. Evidentemente, se trataba de un grupo de juegos más que interesante, habida cuenta del aval de una desarrolladora tan potente; no obstante, se supone que la idea del Bundle era la promoción de las compañías independientes (Indie) y la condición de que los juegos saldrían a la venta sin DRM. El pack de THQ no cumple ninguna de estas condiciones. De todas formas, podría entenderse que este caso es excepcional, y que, de hecho, la intención caritativa de los Humble se mantiene incluso en este caso, si pensamos en la penosa situación económica que atraviesa la citada empresa. A pesar de los buenos resultados económicos del pack, me temo que eso no será suficiente para reflotarla, lo cual es una pena. No obstante, esta es una polémica menor en mi opinión. No estoy en contra del software privativo en general (aunque en general me parece una tontería adquirirlo si no lo necesitas) y mucho menos en el terreno de los videojuegos. El problema grave lo he encontrado en el último Humble Bundle, que hace el número 7.
Como de costumbre, este último pack promete bastante. La colección de juegos es atractiva y augura unas cuantas horas "de vicio". Los juegos os los presento a continuación:

Snapshot

 

Mezcla de puzzles y plataformas, con un toque divertido que le encantará a muchos seguidores de este blog: el personaje que manejamos es un fotógrafo que puede alterar los escenarios a base de sacar fotos de los mismos y "pegar" las fotos en la pantalla. Lástima que no use Darktable como revelador...

Legend Of Grimrock

Un RPG en primera persona, con un aspecto un tanto anticuado. Creo que sólo llamará la atención de los más veteranos, que seguro que verán alimentada su nostalgia jugona echando unas partidillas. 


Shank 2


En mi opinión, una de las estrellas del Humble. Acción a raudales, estética cómic y un envidiable sentido del humor hacen de este juego un auténtico must-have. Eso sí, todo en 2D, nada de polígonos estorbando. Me encanta.

Closure

¡Imaginación indie al poder! Este era el espíritu del Humble Bundle, y parece que con Closure han querido mantenerlo. Muy entretenido, es una mezcla de puzzles y plataformas cuya dificultad estriba en las luces y las sombras, que limitan nuestra capacidad de percibir el entorno. Y sobre todo, es jugable. 

The binding of Isaac


Viniendo de los autores the Super Meat Boy, esperaba un poco más de este juego, con intenciones de emular la mecánica del Zelda pero que no pasa de ser una sucesión de puzles con perspectiva isométrica. Ni siquiera los gráficos me hacen gracia.

Dungeon Defenders

 

Otra de las estrellas del Humble, todo un derroche de luces y colores, ambientación medieval (adaptación libre de lo que es la Edad Media, muy libre, libérrima) y acción a raudales. Acción en 3D sólo apta para gráficas potentes. 

Pero...

Como siempre, hay "peros".  En primer lugar, la instalación de los diferentes juegos es errática, me explico: una vez hacemos el pago recibimos un correo electrónico (en cuestión de segundos, ahí no tengo nada que criticar, al contrario) que nos enlaza a la página de descargas. En dicha página, además podemos acceder a la descarga desde el Centro de Software de Ubuntu, algo muy útil si somos usuarios de esta distribución. Aquí encontramos el primer problema, y como una imagen vale más que mil palabras:

Bien. Ya te van avisando de que puede que estén, o puede que no. También te indican muy amablemente que Binding of Isaac no está incluido porque básicamente el autor del juego no ha pasado por el aro, y que Dungeon Defenders pesa demasiado, así que nones. Tengo que indicar que Shank 2 ha sido añadido a esta lista en las últimas horas, pues en el momento de la salida del Humble tampoco se encontraba en el Centro de Software. 
Para salir de este atolladero siempre podemos descargarnos directamente los juegos desde la página principal cuyo enlace nos han enviado los del Humble Bundle. Y aquí encontramos otros problema. En cuanto a Binding of Isaac, y Closure, disponemos de sendos archivos .deb, lo cual está muy bien, pero ignora que hay gente que necesita archivos de instalación en otros formatos. Pero lo peor es lo de Dungeon Defenders y Shank 2. En cuanto a este último, el problema se ha resuelto desde que lo han añadido al Software Center, pero uno (que es un ansias) decidió descargar lo que parecía un binario empaquetado en un archivo tar.gz. El caso es que no es binario ni es nada. No hay forma de compilarlo. Imaginaréis la "grata" sorpresa que me llevé. Y en cuanto a Dungeon Defenders, tienes para descargarte otro archivo tar (de cuatro gigas y medio, tela marinera) que contiene un script a modo de ejecutable. "bueno, algo es algo", pensó servidor segundos antes de hacer doble clic. Los resultados al menos han sido variados, por lo que me entretuve un rato: pantalla negra, cuelgue del sistema, o incluso cierres de sesión inopinados (WTF!!!). El juego no funciona en mi sistema (Ubuntu 12.10 64 bits), punto. 
Y en este momento es cuando me siento obligado a repartir estopa a manos llenas. Por un lado a los señores de Humble Bundle, que de nuevo me vuelven a vender cosas que no funcionan, con nula información y sin posibilidad de devolución. Les he escrito un correo preguntando a qué viene este cachondeo, y he recibido una respuesta automática que viene a decir que me espere a ver si un día de estos me contestan. Gracias por nada. Pero lo que de verdad me revienta en esta ocasión es la nula capacidad de los medios de comunicación ante este tipo de cosas. Y cuando digo "medios de comunicación" me refiero a las páginas web del ramo. Sobre todo a algunas (tanto en inglés como en español) que se las dan de serias y de periodísticas. Pues bien, plumillas: si habéis escrito la noticia en un PC, podríais haberos tomado la molestia de comprobar si estáis vendiendo humo. Si es que tenéis una partición de Linux instalada, claro. No he encontrado ninguna referencia a esta clase de problemas, y tiene que ser este humilde blog el que las haga públicas de forma abierta y honesta. Si de verdad la prensa en internet quiere diferenciarse de la televisión o de la prensa en papel, deberían empezar por reflexionar acerca de su función: informar. Y no informas adecuadamente si no compruebas que lo que estás escribiendo corresponde con la realidad. Creo todos los problemas que menciono son suficientemente "noticiables" y aportan algo más que un copia-pega. Aunque esto siempre es opinable, naturalmente. 


Steam

La otra gran noticia, del día de hoy, es la salida a Beta pública del cliente de esta red de compra de videojuegos. Aunque la instalación también da algún problemilla (podéis bajaros el .deb desde aquí), se entiende que se trata de una Beta, por lo que es más admisible. De modo que simplemente indicaré algunas dificultades que me he encontrado, y las soluciones respectivas:
  • Una vez instalado, aparece un mensaje diciendo que no tenemos invitación, y el programa se cierra automáticamente. La solución es "entrar por otro lado". Si usáis Ubuntu, podéis hacer clic derecho sobre el lanzador (en la barra de lanzadores) y acceder al programa directamente a la sección "games". De este modo nos saltamos el mensaje de error y podremos acceder al resto de las opciones. Si no estáis en Unity, podéis acceder abriendo el terminal y escribiendo el siguiente comando:
steam steam://store
  • Mucho ojo si intentáis instalar cosas. Si compráis algo verificad que compráis juegos para Linux. El instalador no discrimina el sistema y descarga lo que le mandes, aunque sea de Windows. Luego ya te dice que no lo puede ejecutar. Comprobado al intentar instalar Shank 2 a través de la clave de Steam que te proporciona el Humble Bundle. Te instala la versión Windows. Graciosillos...
  • Si actualizáis el sistema a través de terminal, os saldrá un mensaje de "error de GPG" y cosas muy raras relacionadas con la clave pública. La solución para esto consiste en copiar la clave que te aparece en el mensaje, y luego añadirla a los siguientes comandos, en lugar de las XXXXXXX:
gpg --keyserver hkp://subkeys.pgp.net --recv-keys XXXXXXXXXX
sudo gpg --export --armor XXXXXXXXXXX | sudo apt-key add -
sudo apt-get update
  • Los botones de maximización y cierre de la aplicación (que están a la derecha) no funcionan correctamente. Aconsejo utilizar la aplicación siempre maximizada para que aparezcan los controles nativos de nuestra distribución. 
No obstante, no dejan de ser problemas menores. El cliente funciona bien y ya tiene algunos juegos disponibles para su compra.

En resumen

A pesar de los pesares, la cosa parece que se pone en marcha. Con errores, con chapuzas, pero Linux empieza a ser tenida en cuenta como plataforma de gaming.  Prefiero quedarme con esta lectura que con la negativa. Por mi parte se acabó pagar por el Humble Bundle. Si quiero ser solidario prefiero otras opciones que no me pretenden dar gato por liebre. Y en cuanto a Steam, los chicos de Valve tienen todo un reto por delante. Hay miles de linuxeros ansiosos por contar con una buena biblioteca de juegos, y Valve dispone de ellas. Ahora les toca empezar a portear. ¡Y hacer ofertas! Pero mucho ojo: si no se hacen las cosas de forma seria y ordenada, la catástrofe será inevitable. En Linux no sólo hay expertos "picacódigos"; hay mucha gente que no tiene ni idea de compilar, ni falta que le hace. Así que, señores desarrolladores, tengan un poco de cabeza. Pongan las cosas fáciles. Que no vamos a estar los de Unade25 toda la vida...

Lentes y Scopes recomendados en Ubuntu 12.10 (y algunos consejos de uso del terminal)


Llevo toda la semana rajando de Ubuntu, así que para redimirme, ahí va un tutorial de compensación comentando una de las cosas que realmente me gustan del polémico entorno Unity: las lentes en el dash.
Estas lentes (aparte de la de Amazon, polémica sobre polémica) resultan herramientas muy útiles para la búsqueda de información sin necesidad de acudir al navegador. Habrá quien no le encuentra la gracia a esto, pero desde mi punto de vista, contar con un sistema rápido y basado en el uso del teclado para estos menesteres es todo un acierto. Además las posibilidades de ampliación son prácticamente ilimitadas, y estoy seguro de que iremos viendo cosas cada vez más interesantes con el tiempo. 
Las lentes que presento en el vídeo son las que utilizo personalmente (rectifico, una de ellas, la de Reddit, la he eliminado: demasiada información para mi). Naturalmente, hay unas cuantas más que presentaré brevemente en este artículo.

Instalación (lentes y scopes "oficiales")

Para no liaros, he decidido organizar la descripción de las lentes en función de la fuente desde la que las podéis instalar. Si ya habéis empezado con el asunto de instalar cosas desde el terminal añadiendo una PPA, sabréis que el proceso puede alargarse un poquito cada vez que actualizamos la información de los repositorios. Por eso, y dado que muchas de las siguientes lentes se instalan desde la misma PPA, podréis ahorraros bastante tiempo si las instaláis por orden. Es decir: elegís las que os molan, cargáis la PPA, actualizáis y luego instaláis todas las que estén contenidas en el susodicho repositorio. Luego lo explico con un ejemplo. Por ahora, las que voy a  distinguir a continuación se instalan desde la siguiente PPA (Ctrl + Alt + T para abrir el terminal, copiad y pegad los siguientes comandos):
sudo add-apt-repository ppa:scopes-packagers/ppa
sudo apt-get update

Calculadora

Como su nombre indica, una calculadora que se activa cuando tecleamos un cálculo aritmético en la lente principal del dash (la que sale nada más apretar la tecla "súper"). Se trata, por lo tanto, un scope y no una lente. Ya explico en el vídeo la diferencia entre ambos.

Un cálculo como otro cualquiera
Para instalar este scope introduce en el terminal el siguiente comando:
sudo apt-get install unity-lens-utilities unity-scope-calculator
Con la anterior línea instalamos dos cosas: la lente de utilidades en la que se incluye el scope de calculadora, y el propio scope. Esta lente tiene un scope más, que indico a continuación:

Ciudades

Del mismo tipo que el anterior y dentro de la misma lente de utilidades; sirve para comprobar el tiempo y algunos datos más del nombre de la ciudad que introduzcamos en el dash.

¡Viva México!
Ahora viene algo interesante, que nos sirve para comprender el funcionamiento del terminal de Linux. Si hemos instalado el scope de la calculadora mediante el comando que os indicaba, podréis instalar este de ciudades sólo con lo siguiente:
sudo apt-get install unity-scope-cities
Ahora bien, si no queréis la calculadora, pero queréis este de las ciudades, tendréis que instalar también la lente de utilidades:
sudo apt-get install unity-lens-utilities unity-scope-cities

Por lo tanto, comprobamos que mediante el terminal podemos, mediante un solo comando, instalar cuantos programas queramos, siempre que sepamos teclear correctamente su nombre. Truquito importante, sobre todo cuando hacemos una reinstalación o estamos en plena fiebre de pruebas de nuevos programas. Un sólo comando, y a tomarse un cafetito mientras el terminal hace todo el trabajo...

Lente Pirate Bay

Con la siguiente lente (perdonad la rima) también tendremos que instalar unas cuantas cosillas. Se trata de una lente con la que podemos hacer búsquedas rápidas a los contenidos indexados por el archiconocido repositorio de enlaces torrent. Funciona de perlas y facilita mucho la penosa tarea de bajarse cosas gratis.

La típica búsqueda de torrents, ¿a que sí?
Para tener esta lente, el comando es el siguiente:
sudo apt-get install unity-scope-piratebay python-lxml

Noticias

Esta lente tiene como fuente de datos las recopilaciones de noticias de Google. Su uso es muy sencillo y nos presenta los titulares junto a una pequeña miniatura. Como truquito, y si sois políglotas, podéis elegir el idioma de las noticias introduciendo el símbolo "!" en la casilla de búsqueda junto con el código de nacionalidad de la norma ISO 639: por ejemplo "!en" (siempre sin las comillas) para buscar noticias en inglés.  
Más noticias. Por cierto, #animstito
La instalación, como venimos viendo:
sudo apt-get install unity-lens-news

Lente Wikipedia

Otra bastante útil, con la que podremos acceder a la enciclopedia libre, o medio libre, o como queráis definirla.

Bienvenidos a mis obsesiones
Para adquirir la lente, comando al canto:
sudo apt-get install unity-lens-wikipedia

¡Las quiero todas!

Siguiendo con el repaso que estamos haciendo al uso del terminal, podemos utilizar la instalación de todas estas lentes como ejemplo. Imaginad que quiero instalar todas las lentes, y que además quiero hacerlo con la menor cantidad de comandos que sea posible. El resultado sería el siguiente:
sudo add-apt-repository ppa:scopes-packagers/ppa 
sudo apt-get update && sudo apt-get install unity-lens-wikipedia unity-scope-piratebay python-lxml unity-lens-utilities unity-scope-calculator unity-scope-cities unity-lens-news
De esta forma, aprovechamos la capacidad del terminal para llevar a cabo tareas repetitivas (instalar varias aplicaciones una detrás de otra con un sólo comando) y además una novedad: con el comando "&&" podemos añadir comandos independientes para que se ejecuten uno a continuación de otro. De este modo nos ahorramos esperar a que termine de actualizar para introducir la siguiente orden, y podemos dedicarnos a otros asuntos. De hecho, podríamos incluso hacer un solo comando si conectamos los dos anteriores mediante "&&".

Otras lentes

A continuación, un popurrí de lentes que me parecen interesantes por una razón u otra, y que vienen cada una de una PPA diferente, u otros métodos alternativos de instalación. Todas ellas son muy interesantes, y os recomiendo que al menos probéis a usarlas, aunque también es cierto que cada una de ellas se lleva su parte en el consumo de recursos del sistema. Así que si andáis escasos de máquina, tened cuidado. En realidad, si andáis escasos de máquina, no sé qué demonios hacéis con Ubuntu, pero bueno...

Menéame

De la mano del celebérrimo Atareao, tenemos esta lente para acceder a la no menos celebérrima Menéame. Esta lente de momento está en desarrollo, y parece que es la avanzadilla de una posible aplicación completa para Ubuntu que funcione como cliente de este famoso portal de recopilación de noticias. Será muy bienvenida, sobre todo por parte de los redactores de televisiones nacionales que hagan uso de Ubuntu (y que apuesto un millón de euros que no tienen otra fuente para guionizar sus telediarios que Menéame y afines).

Lente de Menéame
Entre las cosas que le echo en falta a esta lente es la posibilidad de hacer meneos desde el mismo Dash, pero todo llegará; viniendo del bueno del atareao, seguro que la cosa avanza a buena marcha. La instalación:
sudo add-apt-repository ppa:atareao/lenses  
sudo apt-get update && sudo apt-get install unity-lens-meneame

Radio

Una lente que puede ser interesante si os gusta la radio y sobre todo queréis tener a golpe de teclado cientos de emisoras a vuestra disposición. Toma como fuente la base de datos de radio.de y enlaza las emisoras con el reproductor Rhythmbox (por el amor de dios, es la palabra más difícil de escribir de todos los tiempos, ¿a qué genio se le ha ocurrido el nombre?). Desde mi punto de vista es la lente más floja de este repertorio que os presento, pero vistosa es un rato, así que la recomiendo para convencer a las visitas de lo que mola Ubuntu.

No pretendo hacer publicidad, pero qué pereza da borrar los iconos...
En este caso tenemos la lente disponible directamente a través del Centro de Software, así que más fácil imposible.

Historial y Favoritos de Internet

Esta lente me mola, aunque tiene un pequeño defectillo que  os comentaré más adelante. Simplemente toma los datos de nuestro navegador (por defecto usa Firefox, aunque podemos usarlo con Chrome con un par de ajustes) y los muestra en el dash principal y en una lente autónoma. De este modo, podemos acceder a nuestras páginas favoritas con un par de teclas. Me parece una idea bastante buena, y sobre todo encaja a la perfección con la filosofía del Dash como centro de búsquedas.

El dash del internet, así en general
Su instalación es un poquito más compleja que la de las otras lentes, sobre todo si tiramos de Chrome como navegador por defecto. Pero vamos por orden; si sois usuarios de Firefox (bien por vosotros):
sudo add-apt-repository ppa:markjtully/ppa
sudo apt-get update
sudo apt-get install unity-web-history-lens zeitgeist-datasource-firefox
Y los "Chromeros" tendréis que instalaros otra cosita más para que funcione: se trata del plugin Zeitgeist para vuestro navegador, que podéis conseguir haciendo clic aquí.
Como os decía, esta lente me gusta y funciona perfectamente, aunque tengo que achacarle el mal aspecto general que dan las miniaturas, dado que toma las imágenes directamente del Favicon correspondiente en cada caso. Lógicamente, en el proceso de redimensionado, la miniatura adquiere un pixelado terrible, que seguro que hace las delicias de los consoleros de la época de los 8 bits, pero que en el siglo XXI da un poco de cosita. Mal arreglo tiene este problema, pues no me imagino cómo podrían coger otra imagen representativa de cada web; supongo que la alternativa era dar el mismo icono a todos los enlaces, lo cual probablemente redundaría en una mayor dificultad en la localización de los enlaces que buscamos. No sé, esto es por buscar una excusa...

Lente de Preguntas

No se me ocurre mejor nombre que este para una lente que viene bautizada como "Ask Ubuntu" pero cuyas posibilidades van mucho más allá. Esta lente también está disponible en el Centro de Software, y puede sacarnos de un apuro en un momento dado. Recopila información de las bases de datos de un montón de fuentes; y cuando digo un montón, digo un montón. Os aconsejo que la instaléis, aunque sólo sea por la curiosidad de comprobar la potencialidad del Dash a la hora de recopilar información. Son literalmente docenas las fuentes disponibles, y no sólo relacionadas con Linux. Una barbaridad que mola un montón, pero que tiene como defecto (como no podía ser de otra forma) que la mayoría de las fuentes son anglófonas. Una pena, pero como vosotros no sois Rajoy, seguro que algo de inglés chapurreáis. Os animo a instalarla, no defrauda.

No hay pregunta sin respuesta. La cosa es localizarla

Hacer Funcionar las lentes 

Aunque imagino que ya sabéis cómo hacerlo, el artículo no estaría completo sin este dato. Una vez instalada cada lente, tenemos que reiniciar el entorno Unity. Esto podemos hacerlo cerrando sesión o reseteando, pero ya que estamos, podemos aprender otro comando para hacerlo limpiamente y sin salir de la sesión. Basta con apretar la combinación de teclas Alt + F2, con la que activamos una "lente escondida" del Dash desde la que podemos teclear comandos, caso como si se tratase de un terminal (insisto con el "casi", no es un terminal como tal). El comando que debemos introducir en esta lente es el siguiente:
unity --replace


Como veis en la imagen, lo bueno de esta lente de comandos es que almacena un histórico de las órdenes que le vamos dando, por lo que a partir del primer uso, podremos acceder al reseteo de Unity seleccionado el comando directamente. 
Por cierto, que si estáis pensando en eliminar alguna de las lentes, recordad que no dejan de ser paquetes estándar, por lo que el comando es el habitual:
sudo apt-get remove (nombre de la lente que deseáis mandar al infierno)
Tras lo cual volvemos a apretar Alt + F2 y ejecutamos unity --replace.

Conclusiones

Hay un montón de lentes además de las que indico en este vídeo-artículo. Aquí sólo hago un repaso por algunas de las más interesantes, por lo que si os quedáis con ganas de más os aconsejo artículos como este. De todas formas, la situación de las lentes de Unity aún está lejos de encontrarse en estado de madurez. La mayoría de las lentes están en pleno desarrollo, muchas de ellas presentan bugs (poca cosa, pero haberlos, haylos), y pocas de las lentes aprovechan la capacidad de mostrar información avanzada que proporciona Unity en 12.10 al hacer clic derecho sobre una de las miniaturas del dash. Además, el desarrollo de las lentes está un tanto fragmentado, y hay lentes que no están disponibles para todas las versiones de Ubuntu. De nuevo, como siempre digo, conviene que os quedéis con 12.04, que tiene disponibles la mayoría de ellas.
Espero que este artículo, que me ha quedado muuuuy largo, haya sido de vuestro interés. Periódicamente iré presentando más lentes que me parezcan interesantes, aunque si me recomendáis alguna (y a mi también me mola), no os cortéis un pelo, que me encanta hacer vídeo-artículos a la carta. 

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Software Linux: Lightread


Como en realidad el funcionamiento del programa queda perfectamente explicado en el vídeo, voy a aprovechar para contaros algunas cosas respecto al RSS, que para eso tengo un blog. 

Qué es eso del RSS

Os parecerá una chorrada, pero la historia del RSS es más interesante de lo que parece. Resulta que el RSS no es más que una variante del lenguaje XML  adaptada a la indexación de contenidos de la web. Esto que parece una tontería tiene bastante miga, y en el fondo la idea es brillante: se trata de un sistema que recoge los datos de una actualización de una web determinada, los "traduce" a un lenguaje unificado (mediante etiquetas tipo XML, para el cuerpo del texto, los títulos, etc.) y los envía en forma de un solo archivo a otros programas capaces de leerlo. Y en el fondo lo que tenemos aquí es una forma de "empaquetar" internet y armonizarlo. Mola la idea, ¿eh? Lo malo es que somos humanos, y el devenir a lo largo de los años del RSS (desde sus inicios a finales de los 90, que ya ha llovido) ha sido un constante tramullo de cambios de versiones, compras y ventas del producto, variantes, y una lista interminable de cosas informáticas que me parecen inefables. La historia muy bien explicada la podéis leer aquí,  pero resumiendo viene a decir que en la actualidad conviven varios formatos diferentes de este sistema y todos ellos bajo la misma definición y nomenclatura. A los que hay que sumar un formato alternativo más: el llamado Atom
El funcionamiento en sí del RSS es más simple que el mecanismo de un sonajero. La página web genera un archivo con este formato cada vez que su autor, movido por la inspiración, decide actualizar su blog/web con nuevos contenidos. Dicho archivo viaja a través de las inextricables líneas de fibra óptica hasta llegar a nuestro lector de RSS, que, en el caso de que nos hayamos  "dado de alta" (técnicamente se dice "sindicarse") en el servicio RSS de dicha web, nos ofrecerá el contenido en el formato del programa o en el que nosotros mismos hayamos configurado, si el lector lo permite.   
El caso es que a nosotros, los usuarios finales, los entresijos telenovelescos de este formato nos afectan bastante poco, pues los lectores de RSS no tienen problemas en admitir una u otra versión, o la alternativa anteriormente mencionada. En lo que a la experiencia de uso se refiere, utilizar un lector RSS es lo más parecido a leer el periódico que puedes encontrarte en terrenos tecnológicos: todas las noticias aparecen ordenaditas, indicando su procedencia, fecha de publicación, y en un formato armonizado: mismos tipos de letra, misma posición de las imágenes, etc. 

"Pero qué cosa más anticuada... yo prefiero el Twitter". En fin...

Llamadme carcamal, pero donde esté un RSS que se quite el pajarito o cualquier red social. Los RSS tienen dos ventajas. Primera: la lectura Offline; aunque en la actualidad, con la conexión 3G y los smartphones esto ha dejado de ser algo crítico, no todo el mundo puede permitirse una tarifa plana de móvil, así que siempre viene bien contar con una forma de descargarse lo que te interesa desde casa para luego ir leyéndolo en el autobús o, si somos unos desgraciados, en el trabajo. La segunda ventaja no sólo mantiene su vigencia, sino que hoy en día es aún más grande: nos permite filtrar la información y limpiarla de chorradas. Y quien use Twitter lo sabrá. Aunque el pajarito permite crear listas, lo cual ayuda bastante, resulta difícil encontrar fuentes de información que no mezclen los contenidos "puros" con otras cosas, comentarios chuscos, fotos de "mira donde he pasado el finde" y demás tonterías. Me refiero, claro está, a los blogueros y podcasteros, que no dejan de ser personas individuales con sus peripecias humanas... si queremos,  siempre podemos seguir a Europa Press para tener sólo noticias... Bueno, el caso es que los RSS nos permiten acceder a información pura de una manera sencilla. Cualquier lector actual nos permite clasificar los "feed" (las fuentes de información, en cristiano) de manera ordenada, en función a la temática de las distintas webs que sigamos. Además, con echar un vistazo a los titulares nos sirve para hacer la criba de lo que queremos leer y lo que no. Y al estar almacenados offline, nos ahorramos el tedio de los tiempos de descarga. Leer y listo. 

Pero muchos blogueros dicen que los RSS apestan...

(comentario hiriente a continuación, aunque el que se pica ajos come, dense ustedes por avisados) 

En general, existe una opinión más o menos generalizada en contra de los RSS, sobre todo en relación con el hecho de que no respetan la configuración visual de la página web de la que provienen. Bien, hay dos posibilidades: o es una crítica sincera, proveniente de un bloguero que está orgullosísimo de su trabajo con la plantilla de Blogger o Wordpress que haya tuneado durante horas; o es que sencillamente es un hipócrita. Los RSS son elementos que apenas se "monetizan". Aunque llevan su publicidad, si lees algo offline ya puedes darle clic mil veces, que no accederás al producto que te quieren vender. Y en internet, lo que se paga son los clics. En mi opinión, esa es casi con total seguridad la condena a muerte de este sistema. Twitter, en este sentido, funciona al revés. El pajarito te "vende" la información, si te interesa accedes a la página, y si cae un clic en la publi, suerte para el bloguero. RSS funciona, como veis, exactamente al contrario. Nos da acceso a la información en bruto, a lo que interesa, sin intermediarios ni interrupciones.
Y esto os lo dice un bloguero que coloca adsense en sus artículos. Pero no soy un hipócrita. Desde que los conozco uso y disfruto de los RSS para tener información fresquita. La primera aplicación que instalo en un teléfono o en un ordenador es siempre (os lo juro, es así) un lector de RSS. Y uso Twitter, porque sé que hay muchos que lo utilizan y que me pueden en un momento dado agradecer que les avise de que he publicado algo. Pero no voy a renegar de un servicio que he utilizado siempre. De todas formas, me temo que asistimos a los últimos estertores de este tipo de servicios; el RSS no es cool. Imperdible este brevísimo artículo que da una opinión paralela y compatible con la mía.

Lightread

Como dije al principio del artículo, no hay mucho que decir que no esté contado en el vídeo. Tan sólo podría añadir que este programa fue uno de los ganadores de la Ubuntu App Showdown, un certamen promovido por Canonical en el que compiten programadores que proponen aplicaciones novedosas para Ubuntu/Linux. Lightread fue una aplicación de las agraciadas, debido entre otras cosas a su elegante diseño y a su (en general) buen funcionamiento. 
La instalación del programa es simple, y si no la localizáis en el repositorio general de Ubuntu, podéis probar con la siguiente PPA, disponible para Precise, Quantal y Raring (Ctrl + Alt + T para abrir el terminal e ir introduciendo los siguientes comandos):
sudo add-apt-repository ppa:cooperjona/lightread
sudo apt-get update
sudo apt-get install lightread
De todas formas no es un programa que aparentemente esté evolucionando demasiado, así que si lo localizáis en el centro de software, tendréis probablemente la última versión, que funciona sin demasiados problemas.

La elegante interfaz de Lightread

La única cuestión importante que quiero repetir en el texto de este vídeo artículo es que Lightread se vincula a una cuenta de Google Reader; esto me parece recomendable, pues en la actualidad el servicio del gigante es el más extendido y el que más facilmente se puede sincronizar entre diferentes lectores en diferentes dispositivos. Yo tengo Lightread en el ordenador de trabajo y otro lector diferente en el móvil, y ambos se sincronizan con Google reader, de forma que las noticias leídas en el móvil desaparecen del ordenador "grande" cuando llego a casa para continuar al tanto de la actualidad. A los que estéis moralmente en contra de los servicios de Google... pues siento haberos aburrido con información inútil, aunque hay alternativas como Liferea para solventar este problema. Liferea es un programa mucho más veterano,  más complejo, más configurable, pero bastante más pesado y, sobre todo, no demasiado pendiente del diseño de la interfaz. Mal...
Ya voy terminando. Probablemente ya conocíais este programa, probablemente os traiga al pairo el asunto de los RSS, probablemente este artículo pase sin pena ni gloria. Pero necesitaba una excusa para reivindicar a este método de recopilar información que espero que no se terminen cargando por no seguir el ritmo de los tiempos. O lo que es peor: porque a algunos no les caiga bien porque no da pasta.

martes, 18 de diciembre de 2012

La misteriosa desaparición del entorno Unity en Ubuntu 12.10


Actualización: según me comenta Marcelo Sánchez en este tuit, parece que el truco expuesto en el vídeo también funciona con tarjetas ATI. Celebro que me lo haya comentado, dado que no tengo posibilidad de comprobar este tipo de cosas con otra tarjeta que no sea la mía. ¡Muchas gracias Marcelo!

Me temo que si algún día el señor Shuttleworth, en un día de ocioso surfeo internáutico, da por una azarosa coincidencia con esta página (y se toma la molestia de que alguien se la traduzca), va a terminar aseteando un muñeco con mi efigie, hasta que me salga un sarpullido y me entren repentinos achaques de lumbago. Si ayer le metía un poco de caña al tema de los apagados incontrolables de la pantalla en la última versión de Ubuntu, hoy voy a dar por zanjada (eso espero) otra cuestión que es, de lejos, más grave y más chapucera. 
Esta vez me he prometido a mi mismo no extenderme, así que me limitaré a describir el problema y dejar el código conveniente para su solución. Así me dedico a lo que me apetece en este momento: a rajar. 


El problema

Tan sencillo como lo que digo en el vídeo: en la búsqueda de un mejor rendimiento, según lo que  se lee por estos mundos blogueros, uno que es incauto se atreve a instalar los driver privativos de su tarjeta gráfica, en este caso de una Nvidia (modelo 550 Ti, aunque parece que es algo bastante generalizado). Aquí tengo que añadir una crítica colateral al tema de este artículo: me parece un poco extraño el planteamiento de Ubuntu a la hora de ofrecerte "la manzana del pecado", me explico: Según la nueva interfaz para estos menesteres en Ubuntu 12.10 (aunque esta crítica viene de lejos, la cosa no ha cambiado demasiado), para instalar el dichoso driver privativo tienes que meterte en la aplicación "orígenes del software". En esa aplicación se encuentra, bajo el epígrafe "controladores adicionales" una serie de drivers que podemos seleccionar para aumentar (en principio) el rendimiento en términos de aceleración gráfica de nuestro sistema. Y mi crítica viene del hecho de que la información es nula. O confusa al menos. Entiendo que  los driver privativos son eso, privativos, y por lo tanto prácticamente secretos, y no es posible acceder a sus especificaciones. Pero si la filosofía de Ubuntu es proporcionar un sistema Linux accesible, o user-friendly, como dicen los ingleses, se echa de menos un poco más de información. Al menos que te digan la diferencia entre nvidia-current y nvidia-current-updates. O si la intuición del "burro grande, ande o no ande" es acertada si me decanto por la última versión disponible (310 por defecto) o debo, en aras de la estabilidad, dejarme llevar por la prudencia de la versión "antigua" (304). Servidor, que lleva ya un tiempo con este sistema termina probándolas todas el día de la instalación, haciendo cuatro pruebas y si todo va bien, se suele decantar por la más moderna. Pero generalmente esto se hace a ojo.

Eh, Shuttleworth, ¿cuántas carreras necesito para entender esto?

Aunque, naturalmente, estar en Linux suele significar que el usuario es suficientemente autónomo como para buscarse la vida y encontrar fuentes de información, que las hay. Pero no todo el mundo sabe inglés, no todo el mundo tiene tiempo para emplearlo en búsquedas de información, no todo el mundo tiene porqué saber qué demonios significa el término "benchmark". Otro día lo explico, que esta vez no viene al caso. Pero, señores de Canonical: Steam se acerca, va a haber jugones refugiados a montones, y se van a llevar un sorpresón cuando contemplen lo confuso que resulta instalar un driver para su tarjeta gráfica. Y esto no es lo peor. Como os dije el verdadero problema se da en Ubuntu 12.10, cuando reseteamos después de haber instalado el controlador, que a ojo de buen cubero hemos seleccionado. Y aparece el desastre. Una hermosa panorámica de nuestro fondo de escritorio, pero desprovista de la barra de lanzadores, de la de indicadores, de nada que recuerde a Unity. Unity ha desaparecido. Y uno termina con la desazón propia de quien ha cometido un crimen accidentalmente. Si al menos hubiese deseado cargarme a Unity... Pero no es así, ¡yo no pretendía hacerle daño! 
Este problema me angustió la primera vez. Las siguientes ya me ha ido cabreando. Detecté este bug los primeros días, tal vez a las 48 horas de la salida oficial de Ubuntu 12.10. Lo solucioné rápido tras una búsqueda en Google. Y no le volví a hacer caso hasta que hace unos días me encontré con algunos problemas en el renderizado de las fuentes del sistema, que se veían borrosas. Llevado por la intuición (así soluciono yo las cosas, a porrazos), declaré culpable a los drivers gráficos, que decidí reinstalar. Y ahí estaba de nuevo la pantalla desértica, vacía de tranquilizadores barras laterales, dashes, huds, y demás nomenclaturas cool. Y eso sí que no puede ser. La última versión de Ubuntu es del mes 10 del año 12. Y estamos en el mes 12 del año 12. Habéis tenido dos meses para solucionar un problema que sí es de los gordos. 

La solución

Básicamente por eso me he decidido a publicar este vídeo. Porque ya no estoy seguro de si determinados errores van a permanecer indefinidamente en determinadas versiones o si, incluso, van a terminar cosificándose y heredándose de una versión .04 a una .10 y luego a la siguiente .04 y así sucesivamente in saecula saeculorum.
De modo que ahí tenéis los comandos, igualitos a los del vídeo; abrimos el terminal (Ctrl + Alt+ T) y escribimos:
sudo apt-get install linux-source
sudo apt-get install linux-headers-generic
Estos dos comandos sirven para instalar cosas muy misteriosas y que no entiendo, relacionadas con funciones básicas de compilación o algo así. Al parecer deberían venir incluidas en cualquier distro seria, pero Ubuntu 12.10 no las trae... o eso he entendido, que aquí me estoy metiendo en terrenos que desconozco completamente; que por otra parte me fascinan, pero que desconozco. Aunque aquí por ejemplo está bien explicado.  El paso siguiente es desinstalar los paquetes de los drivers que, ¡ah incautos! habíamos instalado antes del reseteo pensando que no iba a pasar nada por hacerlo; dependiendo de los que hayáis instalado (si os acordáis, y si no id probando), usad uno de estos comandos:
sudo apt-get remove nvidia-current
sudo apt-get remove nvidia-current-updates 
sudo apt-get remove nvidia-experimental-304
sudo apt-get remove nvidia-experimental-310
Y con todo este tinglado, que llevará un ratito, ¿adivináis qué toca? ¡Enhorabuena, volver a instalar los putos dichosos drivers!  
sudo apt-get install nvidia-current
sudo apt-get install nvidia-current-updates 
sudo apt-get install nvidia-experimental-304
sudo apt-get install nvidia-experimental-310

Conclusiones

Aquí hay una moraleja curiosa: por un lado, los de Canonical son unos auténticos chapuzas. Les puedo conceder un mes tras cada nuevo lanzamiento, o mes y medio para reparar errores graves. Puedo incluso perdonarles tonterías como la que comentaba el otro día. Pero esto ya es pasarse. Sobre todo (insisto) cuando el enfoque de esta distribución de Linux está orientado específicamente a novatos asustadizos, a aprendices con más valor que conocimiento, con personas que vienen llamadas por la idea de que Linux mola, o que Linux es justo. Y se llevan este laberinto a cambio, la primera en la frente, vamos a hacer que un novato en su primera instalación tenga que recompilar el kernel de no se qué. Lo dicho, unos genios los de Canonical. 
Y por otro lado, aunque parezca contradictorio, lo increíblemente genial que es Linux. Si yo, que soy un inútil, un auténtico manazas, soy capaz de arreglar estas cosas, es que Linux es verdaderamente robusto. Tan abierto que me permite solucionar esta clase de problemas con relativamente poco esfuerzo (un rato buscando por la red, y otro rato procurando que corto y pego en el terminal siguiendo el orden correcto). Si alguien un día critica a Linux por esta clase de cosas, lo divertido es que podemos apoyarnos en estas cosas para devolverle la crítica. ¿Os imagináis que por algún tipo de bug ocurriera lo mismo o algo parecido en Windows? En Linux, todo lo que se rompe tiene arreglo. O casi. Lo que viene roto en Windows te lo comes con patatas, y no hay devoluciones. 
Por cierto, para rematar: hace unos meses me entró una vena jugona y me dio por comprarme el Napoleón total War, para echar unas horillas conquistando Europa. Y no tenía partición de Windows. Unas horas después tenía 200 gigas ocupados con un XP que encontré "por ahí" pero no había manera de hacer que la pantalla fuese a la resolución nativa, ni de hacer que funcionase nada que tuviese aceleración gráfica, ni siquiera tenía conexión a internet. Unas horas después me acordé de que tenía que instalar los driver de la placa base y de la tarjeta gráfica, que estaban dentro de las cajas de los respectivos componentes, que por casualidad conservaba. Os imaginaréis la cara de tonto que se me puso. Y es que Ubuntu/Linux, por muchos errores que tenga, por muchas cosas que tenga que solucionar por mis propios medios, me tiene muy mal acostumbrado.

Nota: Como ya es conocida mi opinión de aquellos que no citan, la solución la saqué de aquí. Echadle un ojo a los comentarios en ese hilo que os dejo, vienen un par de soluciones alternativas en función de diferentes circunstancias.   
Actualización: Corregidos los comandos de instalación gracias al comentario de más abajo, muchas gracias a Rafa por el aviso!