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jueves, 14 de marzo de 2013

Vídeo-Distro #10: Sabayon 11



Faltando por una vez a mi criterio general en la sucesión de vídeo-distros, que ya sabéis que venía siendo la de enseñar las principales distribuciones en función de su entorno de escritorio característico (para, de este modo, ir conociendo al mismo tiempo los diferentes escritorios y las propias distros), en esta ocasión me he decantado por el criterio de "familia". Es decir, hasta el momento hemos tocado sistemas de la rama Red Hat, de la rama Arch, de Debian... faltaba, por supuesto, una basada en Gentoo. De entre las variantes "gentoeras" que pululan por esos mundos, me he quedado con Sabayon. ¿Razones? Ni idea, Gentoo es una rama que conozco muy poco y esta me ha llamado la atención, sobre todo, por el nombre. Con criterios tan serios supongo que ya habréis perdido la poca confianza que os quedara en mi, pero debo advertiros que, casualmente, la experiencia no ha podido ser mejor. ¿O tal vez sí? Vamos al análisis.


Instalación

Aquí tenemos otra novedad en esta serie: agotado por la eterna sucesión de capturas de pantalla que venían jalonando estos artículos y la sensación de que no informaba adecuadamente del proceso de instalación en sí, me he decidido a grabar también este trámite, para que se pueda comprobar directamente si una distro es de verdad difícil de instalar o no, y, en la medida de mis posibilidades, cómo se hace.  Así que aquí os lo dejo:


En relación con la instalación, es bastante sencilla, aunque su aspecto no está a la altura del resto del sistema, que cuida mucho los detalles. Disponemos además de múltiples imágenes iso descargables en su página web, adaptadas a diferentes propósitos (escritorio con varios sabores, sevidores, etc.). En cualquier caso, no ocasiona ningún problema, y la elección de Anaconda como instalador me parece acertada. No llega a las cotas de Ubiquity, pero cumple de forma sobrada con su cometido, incluidas instalaciones complejas y/o ejecutadas por novatos (la auténtica prueba de fuego para un instalador).

El sistema

Como me ahorro sitio con lo del vídeo, puedo poner más cosillas técnicas, aunque no es el objetivo un análisis exahustivo, que para eso está distrowatch y sus mareantes tablas. Por cierto, en esta página tiene un puesto 20 en el ranking, algo meritorio tratándose de una distro de la "familia friki" de GNU-Linux.

La pantalla de login, para que no falte de nada

Tratándose de una distribución Rolling, nos encontramos con todo el software actualizado a la última: Libreoffice, Gimp, los entornos de escritorio KDE, Gnome, Mate... todo en las últimas versiones. También cuenta con controladores Bumblebee y Nvidia Optimus para las tarjetas gráficas. Además de esto, los nuevos sistemas UEFI/EFI también están soportados, así que no tendremos que preocuparnos si queremos instalar este sistema en ordenadores con placas de última generación.
El gestor de paquetes se llama Entropy (en el vídeo digo que se llama Portage, una traición del subconsciente... una hora antes había estado leyendo sobre estos asuntos y salieron ambos nombres, así que mi cerebro decidió quedarse con Portage por razones desconocidas) y que es probablemente uno de los mejores gestores que existen, con funcionalidades como el soporte para "paquetes inteligentes" (una forma de incluir varios paquetes dentro de uno solo), muy robusto frente a corrupciones de bases de datos, y muy rápido sobre todo si lo comparamos con APT (a quien por cierto ya va siendo hora de jubilar, ¿eh, Canonical?).
A Entropy le acompaña un gestor gráfico llamado Rigo, del que hablaré después, porque no me ha gustado tanto y algo tengo que escribir en el apartado de cosas negativas, vaya. 

Rigo en acción

Otro punto a tener muy en cuenta es el de los repositorios: Sabayon hace un acopio espectacular, que llega a sobrepasar los 14.000 paquetes. Que además, siguiendo la filosofía Gentoo, se distribuyen de manera diferente, por lo que equivalen a los 50.000 o 60.000 de los que hacen gala otras distros (cuando la mayoría de los paquetes que cuentan son librerías de apoyo y no verdaderas aplicaciones). Por poner un ejemplo: en los repositorios de Sabayon hay nada menos que ¡400 juegos!

Lo negativo

No es una distro para novatos, aunque tratándose de Gento es bastante amigable. El gestor gráfico  de paquetes, Rigo, hace bien su trabajo pero puede resultar un poco difícil  de entender si no estás acostumbrado. De hecho, me parece una mezcla un tanto extraña entre los antiguos gestores tipo Synaptic y los modernos (y simplones) tipo Software Center. Además, Rigo me ha dado algunos fallos extraños, con botones que desaparecen y que vuelven a aparecer al redimensionar la ventana o pasar el ratón por encima. También me ha llamado la atención el tiempo de carga, tanto del LiveCD (algo perdonable) como del propio sistema, algo que imagino se debe a KDE; en mi corta experiencia con este entorno siempre he notado que los tiempos de carga son excesivos y esta no es una excepción. Por último, en el vídeo de instalación se puede observar algún mensaje de error y otras advertencias que pueden inducir a error a los menos avezados. Todos ellos son problemas menores pero que en muchas ocasiones pueden convertirse en un talón de Aquiles si Sabayon pretende pasar al "gran público" de Linux. Cosa que por otra parte, no parecen pretender sus desarrolladores. Y hacen bien.

Lo positivo

Le podemos dar la vuelta a la moneda del apartado anterior: Sabayon sorprende, teniendo en cuenta su genealogía, por su tremenda sencillez. Yo me esperaba un complejo mundo de compilaciones, actualizaciones eternas y estabilidades y lo cierto es que la experiencia final ha sido muy agradable. Incluso la actualización imprescindible tras instalar el sistema (tratándose de una Rolling, me temía algo así) llevó menos tiempo de lo que suponía (algo menos de un cuarto de hora, muy poco  teniendo en cuenta que mis pruebas se hacen en un sistema virtualizado.
Sabayon da la impresión de ser un estado maduro, pulido en su aspecto interno y en su funcionamiento interno. Es además una distro diseñada para no preocuparse por cosas que no son verdaderamente importantes, es decir, no es una distro en la que haya que "hacer cosas para que funcione". Todo va como la seda y a la primera. No necesitas instalar controladores gráficos, codecs o flash; se han dejado de exquisiteces y han puesto a Chromium como navegador por defecto. KDE tiene un aspecto imponente y una vez que se ha cargado, funciona suavemente y sin errores. Y por encima de todo, donde me han tocado definitivamente el corazoncito es con la posibilidad de instalar un mediacenter con XBMC. Para un fanático de los HTPC es un auténtico lujo, la verdad.

XBMC 12 "Frodo". El nombre no le hace justicia, es un programa muy grande.

En resumen

Como señalo en el vídeo, el otro día se estableció un interesante debate en nuestra comunidad de Google+ en torno a las peripecias mediáticas de Canonical y sus demasiadas novedades. Nuestro amigo Fran Perolet nos preguntaba cuál sería nuestra nueva distro en el caso de que las próximas versiones de Ubuntu no convencieran o se alejaran definitivamente de la comunidad de usuarios. Pues bien, a falta de más investigaciones, yo propongo a Sabayon como una alternativa seria que puede colmar las necesidades de cualquiera. Sabayon o algo parecido a Sabayon, vaya: una distro Rolling (me gusta vivir al límite, no me dan miedo las regresiones, ¡qué carajo!), con todo funcionando al arranque, con apoyos privativos cuando es necesario (lo siento por los anacoretas del software libre y puro, pero yo quiero aceleración gráfica decente, que para eso me he gastado los cuartos en la dichosa tarjeta), seria donde debe serlo y divertida cuando merece la pena, una distro para jugones pero también para currantes de escritorio. Si hay más como esta, también las recomiendo.

 


miércoles, 6 de marzo de 2013

Vídeo-Distro #9: Manjaro Linux



Esta semana le vamos a echar un vistazo a una distro de la familia Arch, que en mi humilde opinión es una de las más potentes ramas del mundo Linux junto a Debian (sí, sé que hay otras, pero esta es mi humildísima opinión). Arch es un sistema que cuenta, entre otras cosas, con unos repositorios realmente potentes, entre ellos AUR, del que hablo en el vídeo y que no me resisto a comentar más en profundidad un poco más adelante. Pero vamos por orden: la distro de hoy se llama Manjaro, que sigue fielmente el principio de desarrollo de su "progenitora" Arch: KISS (keep it simple, stupid, o sea: "mantenlo simple, estúpido", en referencia a la manía que tienen algunos desarrolladores de complicar las cosas). 


Instalación

Manjaro tiene fama de ser una distribución a la que le falta un punto para ser perfecta: el proceso de instalación asusta un poco por su primitivo aspecto; aunque están ya en desarrollo interfaces un poco más pulidas para preparar el sistema en nuestros discos duros, en la que he analizado (la versión aparecida el día 23 de febrero) todavía se mantiene el instalador CLI, basado en pantallas de terminal con un aspecto, eso sí, un poco desalentador. No obstante, no es tan fiero el león como lo pintan; si seguimos los pasos ordenadamente y leemos con atención las instrucciones, no es más difícil de instalar que cualquier distro de las que gozan de bonitas interfaces. Pero no adelantemos acontecimientos, juzgad vosotros mismos. Una vez hemos arrancado el ordenador con la ISO (descargable aquí) copiada en un DVD o en un pendrive (os recuerdo que pesa 1,2 Gb, así que nada de CD's desgraciadamente) nos encontramos con la primera pantalla de selección, que nos permite arrancar la sesión Live y otras opciones:


Si elegimos la primera opción comienza el proceso de arranque, con la siguiente pantalla:


Las flechas marcan dos elementos importantes: el mensaje de bienvenida, que nos indica el nombre de usuario y la contraseña de la sesión live, importante si vamos a realizar tareas que requieran de permisos. La otra flecha señala el lanzador del instalador, listo para funcionar en cualquier momento:


Esta primera pantalla de terminal nos informa de que existen dos versiones de CLI, y que se recomienda la estable. Ya veis que gráficamente da un poco de pena, pero informa correctamente y solo hay que apretar intro para continuar:


La primera opción, por lo tanto, es seleccionar el instalador. Poco que comentar, elegimos la primera opción y...


Otra pantalla donde nos dicen que hemos elegido bien (¡!) esto empieza parecerse a una aventura gráfica de las antiguas... le damos a ok:


...Y seguramente el estupor de la pantalla anterior os ha impedido leer el mensaje completamente, cuando dice "follow the steps in order" ("sigue los pasos en orden"); efectivamente, la nueva pantalla nos da varias opciones para seleccionar, y tendremos que ir de una en una; solo tras cumplimentarlas todas podremos dar por finalizado el proceso. Tengo la impresión de que esta disposición puede ser una de las problemáticas del instalador CLI. Es fácil despistarse entre tantas pantallas azules, y saltarse un paso que pueda dar al traste con la instalación. Así que nos concentramos, cogemos aire y le damos a la primera línea: set date and time, donde podemos seleccionar la franja horaria y la fecha del sistema. El siguiente paso, "Disk(s) preparation", es uno de los importantes:


Ya veis que no era para tanto, ¿verdad? Simplemente tendremos que elegir qué tipo de instalación queremos, y si elegimos la opción "assisted", el programa nos echará una mano en el paseo. Las siguientes pantallas son una sucesión de casillas donde sólo tendremos que elegir el tamaño de las diferentes particiones, que el instalador se encargará de crear automáticamente.


Por supuesto, también podremos crear nuestras propias particiones manualmente. Este proceso termina con la selección del formato de las particiones, con las opciones típicas (ext2, ext4, etc.):


Ya va quedando menos. Cada vez que terminamos un paso se nos devuelve a la pantalla general, donde tendremos que seleccionar el siguiente. En este caso, la copia del sistema en el disco:



En la segunda pantalla veis cómo Manjaro instala los controladores gráficos, uno de los puntos fuertes de esta distro. Si hemos elegido la opción conveniente en el arranque (que está bien visible, no tiene pérdida), el instalador se encargará de elegir el driver concreto para nuestra tarjeta gráfica, y de compilar el kernel preciso para hacerlo funcionar. Todo un logro por parte de Manjaro, que ni siquiera la todopoderosa Ubuntu ha conseguido superar. El proceso dura poco rato, y podremos avanzar a la configuración del sistema, que básicamente consiste en crear usuarios y carpeta, opciones locales (teclado y esas cosas, nada esotérico ni misterioso), etc.:


Una vez cumplimentado este trámite (alguno de cuyos pasos son opcionales), tendremos que instalar el Grub, que para quien no lo sepa es el programita que se encarga de detectar y dejarnos elegir qué sistema operativo queremos arrancar nada más encender el ordenador; la opción más razonable, por supuesto, es la primera:


Y eso es todo. En realidad no es muy diferente de cualquier instalador gráfico, con pasos sucesivos y elecciones que en el fondo son siempre las mismas. De hecho, en la mayoría de los casos este tipo de instaladores sólo son complicados si queremos hacer cosas complicadas, y eso generalmente solo lo hacen aquellos que están preparados para disfrutar de estas imágenes de 8 bits (ya lo decía mi abuela: tiene que haber de todo en este mundo...).

Lo negativo

Debo ser un "optimista antropológico" como dijo alguien cuyo nombre procuro borrar de mi mente, porque no suelo encontrar puntos negativos en las distros que voy analizando. Al menos nada que llegue a cabrearme, como me pasa de vez en cuando con Ubuntu. Esto, naturalmente, no quiere decir nada, imagino que un uso intensivo de cualquier distribución sacará a relucir problemas que con un vistazo somero pasan desapercibidos. En esta ocasión me pasa algo parecido: No he encontrado problemas graves en ningún momento, el sistema va fluido (XCFE es lo que tiene) y la detección de hardware es de lo mejor que he visto hasta ahora. Si acaso podría destacarse como "defectillo" el aspecto algo pasado de moda de XFCE, aunque esto no es nada que no pueda solucionarse con un poco de trabajo de configuración. Tampoco se explica muy bien el excesivo tamaño de la ISO, aunque con toda probabilidad esto se debe a la cantidad de paquetes que habrán añadido para que el reconocimiento de componentes sea eficaz. De otra manera, el apartado de aplicaciones instaladas por defecto se lleva un aprobado raspado, habida cuenta de la carencia de elementos clave como el software ofimático o gráfico, por citar un par de ejemplos. Por cierto, no he podido instalar Darktable, aunque quizá sea un problema de mi instalación virtualizada. ¡Ah, y otra cosa que me ha llamado la atención: el kernel es la versión 3.4... ¿Un poco "anticuado" para una rolling, no?

Lo positivo

Lo cierto es que, tras examinarla y leer sobre ella, no me sorprende que Manjaro sea la niña bonita de tantos usuarios de Linux. Es una distro que funciona realmente bien, que acepta el hardware y lo configura perfectamente sin darte ni cuenta, y que no da problemas. Y cuenta con una colección de repositorios espectacular: además de los propios de Manjaro, accede a los repositorios AUR de Arch Linux: se trata de un sistema de repositorios privados que le da, en mi opinión, mil vueltas a los ppa de Ubuntu. Son repositorios de usuarios, igual que los PPA (AUR es el acrónimo de Arch User Repository), pero cuyos paquetes son inmediatamente lanzados a los repositorios oficiales tras un proceso de votación por parte de los propios usuarios. No me puedo imaginar forma más eficiente (ni democrática) de asegurar que lo que contienen estos repos funciona.
Por encima de todo, lo mejor que se puede decir de Manjaro es que es una distro que funciona de perlas. Probablemente una de las mejores opciones si quieres un sistema que no te de problemas.

En resumen

Manjaro es una distribución que debe estar influenciada por el pensamiento luterano de sus autores: es una distro con aspecto de seria, con un funcionamiento serio, y con todo atado y bien atado. Al mismo tiempo, y quizá por las mismas razones, es una distro que no llega a entusiasmarme como sí lo hacen otras que probablemente sean más problemáticas. Pero uno no puede evitar ser mediterráneo por mucho que moje los pies en el Cantábrico. No me hagáis mucho caso: Manjaro mola.


jueves, 21 de febrero de 2013

Vídeo-Distro #7: CrunchBang 11 Waldorf



El arranque de la serie dedicada al análisis de distribuciones Linux tomó como punto de partida combinar el comentario sobre la distro en sí con la elección de una u otra en función de su entorno de escritorio. En este sentido, creo que una de las cosas que llaman la atención es la impresionante variedad de escritorios de que disponemos en Linux. Esto se puede tomar de varias maneras, si somos optimistas decimos que hay diversidad, y si somos pesimistas que hay fragmentación. Sobre este asunto ya profundizaré otro dia. Siguiendo la misma línea de los últimos capítulos, hoy le toca el turno a uno de los entornos que pueden ser más convenientes si nos atenemos a dos criterios: consumo de recursos y posibilidades de configuración. Y es que OpenBox, el entorno de hoy, es sin duda el peso pluma en GNU-Linux (no suelo usar este término, pero por una vez voy a ser exacto en la terminología, disculpadme). Y si hablamos de OpenBox tenemos la obligación de empezar por CrunchBang, una de las distribuciones más interesantes en la categoría de "ligeras y customizables". Ya adelanto en el vídeo que el resultado del análisis es positivo, pero vamos a echarle un vistazo a los detalles.



CrunchBang 11 "Waldorf"

Se trata de una de las muchas distribuciones que comenzó siendo un rediseño de Ubuntu y pasó a la independencia subiendo un escalón en la genealogía y pasando a depender de Debian. Creo que el hecho de que este proceso sea algo muy habitual es significativo: los desarrollos comienzan como una manera de reivindicar una opinión sobre Ubuntu, generalmente negativa, y aportando soluciones a los problemas de la distro de Canonical, y tras un proceso de maduración terminan yéndose a soluciones más estables. Creo que deberíamos tomar nota de estas cosas, sobre todo cuando consideramos que Ubuntu no nos da todo lo que necesitamos. Centrándonos en #! (esta es la abreviatura de CrunchBang, por mucho que me guste el nombre es un poco pesado escribirlo entero), llama la atención la atención a la estética de este sistema. Para explicar la filosofía de diseño de #!, nada mejor que una cita directa del foro de debate de su portal:

Debian is great but it's like some Communist country that after the revolution has purged itself of its artists as "bourgeois reactionaries" :
apt-get purge artists
Creo que la cita se entiende bastante bien aunque esté inglés, y aparte del chiste, encierra una verdad como un templo: por muchas novedades que se introduzcan en los entornos modernos, todos muestran defectos de consistencia desde un punto de vista estrictamente estético y, lo que es más grave, funcional. Pero como todo es cuestión de gustos, la elección de OpenBox genera un escritorio con una clara tendencia minimalista, que probablemente no apruebe todo el mundo. Personalmente me parece que proporciona un ambiente de trabajo atractivo, aunque se echa de menos algo de color en el diseño por defecto. Da la impresión de que #! está pidiéndote que le configures hasta dejarlo a tu gusto, invita a ello. Otro asunto del que hablaré después es el de la configuración.
En cuanto a los aspectos técnicos, sorprende un poco la elección del kernel, un relativamente anticuado 3.2, que parece justificarse en aras a la estabilidad por encima de todas las cosas. El sistema cumple esta expectativa a la perfección y no muestra ningún tipo de problemas. Por otra parte, y como era de esperar, el consumo de recursos se reduce al mínimo.  Si hay alguna distribución que podría funcionar en una calculadora de bolsillo, es esta: 100 megas escasos de RAM la hacen correr como una bala.

Instalación

El proceso de instalación es sorprendentemente sencillo, tratándose de una distribución con fama de complicada. Una vez descargada la iso de su página web, que se puede copiar fácilmente en un  pendrive (ocupa un 820 megas, olvidaos de los CD's) mediante las instrucciones correspondientes (yo me las salté y lo hice con Unetbootin), nos encontramos con un sistema completo y listo para funcionar en modo Live, o pasar directamente a colocarlo en el disco duro:


A pesar de la sensación devastadora que produce esta primera pantalla negra, el resto del ciclo de instalación es amigable; sobrio, sencillo, pero bien pensado y fácil de seguir aunque no se tengan muchos conocimientos. Las primeras pantallas son las típicas de selección de idioma, teclado...


Tras estos pasos protocolarios, la siguiente ventana comienza a detectar el hardware y configurar componentes, algo que tarda muy pocos segundos:


Tras este paso, toca configurar usuarios y contraseñas:




Y al fin llegamos al meollo del asunto: la selección de particiones. Este habitual mal trago para los novatos se soluciona de una forma muy simple y elegante, mediante sencillos mensajes del estilo: "haz clic aquí si no sabes lo que estas haciendo, pedazo de mendrugo":


Si en realidad sí sabemos lo que estamos haciendo, siempre podemos particionar nosotros mismos, aunque realmente las cosas son tan fáciles en el modo guiado que casi ni apetece. En el modo guiado tenemos incluso control sobre cómo organizar las particiones, separando /home por ejemplo:


Si nos equivocamos o queremos corregir alguna cosa, sólo tenemos que hacer clic en el botón de retroceder, y pasamos a un índice que nos permite seleccionar el capítulo de la telenovela que prefiramos:


Una vez particionados los discos, se nos presentan un par de ventanas de confirmación (ojo en ese paso, hay que marcar la casilla para aceptar las particiones, si no lo hacemos nos devolverá automáticamente al paso anterior) y da comienzo la instalación propiamente dicha, un proceso que dura menos de 10 minutos:


El proceso termina con una pantalla que quiero que veáis porque da una de las escasas notas de color de #!: una bonita "i" azul:


Tras el reseteo, entramos en contacto con la elegancia de #! y su pantalla de inicio de sesión, con un agradable fondo gris:

¿A que da miedo?

Y tras loguearnos, el escritorio propiamente dicho, que nos da la bienvenida como los buenos anfitriones: una script en terminal que encierra algunas sorpresas:

¡Hola! ¡Bienvenido a una escala de grises!

En realidad este script es un completo asistente de post-instalación que nos ayudará a añadir algunos programas típicos que no vienen incluidos en la distro por defecto. Entre ellos se encuentran cosas como el soporte para impresoras, Java, LibreOffice, herramientas de control de versiones, un montón de paquetes de Python, OpenSSH, Apache 2, herramientas de desarrollo... Todo de una manera sencilla, simplemente escribiendo "Y" (yes, o sea, sí) o "N" (no, o sea, no) cuando lo creamos conveniente:

Agente de post-instalación: excelente idea

Tras lo cual podemos dar el proceso por terminado. Sin duda un paseo agradable y bien organizado, uno se termina como Miss Daisy acompañado por un elegante (y negro de piel y de vestir, todo muy al estilo #!) Morgan Freeman.

Lo negativo

Como no podía ser de otra manera, #! asusta. Sobre todo por OpenBox y su manera de entender el proceso de configuración. Espero que no se me malinterprete, en realidad modificar el escritorio es algo sencillo, basta con cambiar variables en plantillas XML. Pero si no estás avezado a ello, asusta, sin más.

Editando OpenBox... glups

Comprendo y acepto la idea de los desarrolladores de #! al elegir esta estrategia de configuración. En realidad no hay forma más sencilla y robusta de dejar el entorno como nos guste. Pero al mismo tiempo creo que es una forma de decirle a los novatos que si no saben editar estos archivos, #! no es para ellos. Y es una pena, porque de otra manera esta distro podría llegar a tener una gran popularidad.

Lo positivo

Como de costumbre, Linux tiene dos caras, y la dificultad de configuración de OpenBox o Conky es buena muestra de ello: si sois usuarios avanzados (relativamente) o queréis aprender cosas nuevas, #! es una recomendación obligada. Como su mismo autor indica, configurar #! es una especie de videojuego, y si sabes cómo se hacen las cosas es fácil y divertido al mismo tiempo. Además de esta ventaja que puede ser subjetiva, hay otras cosas muy buenas de esta distro que casi se dan por supuestas: velocidad del sistema, estabilidad a prueba de bomba, ligereza, poca exigencia con la máquina. Absolutamente ideal para ordenadores antiguos o Netbooks de primera generación que todavía no hayan explotado. Otras cosas que me gustan son la inclusión de Conky, que es un excelente programa para mostrar widgets sencillos sobre el fondo de escritorio, o la inteligente barra superior Tint 2, que es al mismo tiempo un lanzador de aplicaciones, un área de programas abiertos y un selector de espacios de escritorio.

En resumen

Si alguien me hubiese dicho hace unos meses que iba a acabar disfrutando de CrunchBang y OpenBox habría preguntado primero de qué carajo estaba hablando y después habría respondido con un sonoro "¡Ja!". El caso es que este bendito blog me ha dado la oportunidad de comprender que lo que se conocen como "distros difíciles" son en realidad "distros fáciles de las que no sabes todo lo necesario". #! aporta valiosas lecciones en este sentido. Lo que no debe ser difícil es el proceso de instalación. Y en este caso no lo es. Y lo que sí que es difícil es conseguir un sistema tuneable hasta el desmayo y que al mismo tiempo sea estable y no consuma apenas recursos. Eso sí, si el esfuerzo no lo hace la máquina, tendrá que hacerlo el usuario. Si sabes editar XML (en realidad no hace falta saber demasiado, simplemente hay que evitar tocar donde no se debe) o quieres aprender a hacerlo, #! es una delicia. Y si no sabes tampoco pasa nada, ya irás aprendiendo; el sistema seguirá funcionando y permitiéndonos trabajar aunque las circunstancias tecnológicas hayan condenado al ostracismo a tu viejo PC. Una grata sorpresa esta distro, celebro haberla conocido.

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martes, 12 de febrero de 2013

Vídeo-distro #6: Chakra Linux 2013.1


La vídeo distro de esta semana sigue con nomenclaturas exóticas: se trata de Chakra Linux, una distro con la que seguro muchos alcanzan el nirvana... je... je... je...

Después de la obligatoria chorrada, paso a analizar la experiencia que he tenido con esta distribución, que ha sido bastante positiva, aunque con alguna salvedad. Espero que los datos sean suficientes como para que os hagáis una idea de en qué consiste esto de Chakra Project. Como de costumbre, vamos por partes:

¿Qué es Chakra Linux?

Nos encontramos con una distro derivada (pero independizada, cuenta con repositorios propios) de Arch Linux, algo que se manifiesta en cosas como su gestor de paquetes, Pacman. La política de versiones de esta distribución es semi-rolling release, que como explico en el vídeo me parece una manera muy inteligente de proporcionar a los usuarios versiones actualizadas de los programas, en un marco de estabilidad general. Cuenta con un Kernel al día (3.7.6) y la versión 4.10 de KDE, junto con aplicaciones como Gimp (2.8), Calligra (2.6.0) o Libreoffice (3.6.5), entre otras muchas (básicamente, todas esas aplicaciones de KDE que contienen la "K": Konqueror, Amarok, Konsole...). Lo que caracteriza y diferencia a Chakra de otras distribuciones es su innegable predilección por el entorno KDE. Es absolutamente fiel a las librerías Qt, tanto que para poder instalar programas basados en GTK los programadores de Chakra han diseñado el inteligente sistema de Bundles, del que hablo en el vídeo y sobre el que luego continuaré reflexionando. No obstante, tendremos que tener en cuenta que no todas las aplicaciones GTK cuentan con su Bundle, así que podríamos encontrar ciertas limitaciones de software en este sistema.
Chakra es una distro relativamente popular, que suele rondar el puesto vigésimo en el listado de Distrowatch y que cuenta con un acérrimo grupo de usuarios que se definen por su amor incondicional por KDE.
Por cierto, el vídeo está grabado sobre la versión 2013.1, denominada Claire; recientemente Chakra ha lanzado una nueva versión, la 2013.2 "Benz", lo cual siempre apunta al duro trabajo de sus desarrolladores por mejorar la experiencia de uso y la estabilidad de todo el sistema. 
En cuanto al proceso de instalación, que desarrollo en el siguiente apartado, conviene advertir a los que estéis interesados que Chakra no es una distro sencilla; ya desde el principio nos encontramos con ciertas dificultades, incluso para preparar la ISO que está disponible para su descarga; no podemos crear una imagen funcional usando Unetbootin, lo cual me parece un error. Por suerte, contamos con un completo manual de instalación, que, eso sí, está en inglés.

Instalación

El instalador de Chakra se llama Tribe, y aunque tiene un planteamiento bastante prometedor, no es apto para novatos: no incluye una guía de particionado, ni instalaciones automáticas (las típicas de "instala al lado de tu cutre XP, o destrúyelo todo y déjame todo el disco para mi"). Esto llama un poco la atención, pues el proceso de instalación se antoja de los fáciles; comenzamos con el modo live, con una serie de accesos directos a páginas web de información, consejos, una guía para novatos y el habitual lanzador del instalador:


Una vez hacemos clic sobre el lanzador, nos encontramos con Tribe en plenitud:


A la izquierda de la ventana se nos presenta un "guión" de lo que será el proceso de instalación. En la parte más amplia de la ventana, dos enormes botones para continuar y para cancelar. Bien, parece sencillo y claro. Continuemos:


Una pantalla con notas sobre la versión. Estupendo. Esto no lo lee nadie, pero ahí está. Luz y taquígrafos, todo transparencia. Que aprendan algunos. Seguimos:


Selección de idioma y hora. Un enorme globo terráqueo interactivo. Primera deducción errónea: estos métodos de selección de idioma suelen estar orientados a novatos, que se quedan patidifusos ante la grandiosidad del nuevo sistema operativo, que muestra bolas del mundo y todo. Como os digo, es una inferencia equivocada. A pesar de la inutilidad de esta ventana, Chakra no es para novatos, aunque la siguiente ventana también es de las sencillitas:


Aunque se agradece que no haya problemas para marcar la contraseña de root, no queda muy clara la diferencia entre las contraseñas de sesión y la susodicha de administrador. Esta es una de las primeras pistas importantes, y la sospecha de que no todo será tan fácil como nos las prometíamos se confirma en la siguiente pantalla:


Algunas de las opciones necesarias para que se pueda instalar el sistema. Un lío.

Lo que veis es la combinación de Tribe con el editor de particiones, que aparece si apretamos en el botón inferior "avanzado". Y es que Tribe no contiene más ayuda al usuario. Tenemos que editar las tablas de partición manualmente, sin ninguna pista aparente. Esto no es inconveniente para los usuarios con conocimientos medios, pero para un novato, os lo aseguro, significa el fin de la aventura. De hecho, me he encontrado con algunos problemas en el propio proceso de particionado, que he solucionado utilizando el sistema de partición MS-DOS (!). En definitiva, una cosa muy rara y muy poco "user-friendly". Pasado este mal trago, eso sí, la instalación continua plácida y rápidamente, sin ningún tipo de contingencias y con un agradable pase de diapositivas que nos enseña las bondades de Chakra:


Casi al final, para ser justos, nos encontramos con uno de los regalos que nos hace la gente de Chakra: se trata de los Bundles, de los que os hablo con detalle en el vídeo. Durante los pasos finales de la instalación nos ofrecen la posibilidad de instalar algunos de los programas GTK más importantes, para no tener que hacerlo despúes. Una gran idea, sin duda. Incluso estaría genial poder instalar algunos más, o contar con un gestor de paquetes sencillo durante esta parte del proceso. Pero la idea tal como está me parece estupenda:




Con este elegante detalle y tras el necesario reseteo, nos encontramos por fin con el fantástico escritorio KDE de Chakra, que nos da la bienvenida con Kapudan, un programa que nos facilitará aún más las cosas: Mediante otros sistema de pase de pantallas parecido al instalador, podremos gestionar cuestiones básicas de nuestro escritorio, como el comportamiento del ratón, las carpetas de usuario, temas de KDE, fondos de pantalla un completísimo sistema de seguridad... todo muy bien organizado y que nos deja el escritorio listo para usar.


Lo negativo

Creo que ha quedado bien descrito; lo peor de esta distro es su sistema de instalación. Es laberíntico para los que no estén acostumbrados y eso es algo que limita el interés que debería despertar Chakra. Es una pena porque por lo demás es una gozada trastear con un KDE plenamente estable y que trabaja a sus anchas en un sistema diseñado por y para este entorno de escritorio. Esta dedicación plena a KDE puede ser al mismo tiempo algo positivo y algo negativo; KDE es un entorno con una personalidad muy fuerte, y si no te gusta, no te gustará nunca por mucho que mejore. Personalmente tengo sensaciones encontradas con KDE. Me gusta verlo, me encantan los tutoriales de Youtube que enseñan sus funcionalidades, trucos y secretos; pero cada vez que le doy una oportunidad termino con ataques de ansiedad. Viniendo de un entorno rígido y mínimo como Unity, las infinitas posibilidades de configuración de KDE me provocan agorafobia, me pongo a buscar más y más opciones, más plasmoides, más skins para las ventanas, más efectos... al final me doy cuenta de que llevo horas trasteando y tenía cosas pendientes por hacer. Es decir, no es un entorno válido para procrastinadores... Insisto, esto no se puede tomar como algo negativo, es una visión subjetiva del asunto. Lo que sí es objetivo e indiscutible es que KDE es un entorno pesado, no adecuado para ordenadores escasos de RAM, que Chakra consume como si no hubiese un mañana. En este sentido, sólo está a su altura Gnome 3 y quizá Unity, aunque sinceramente creo que este último es más ligero que KDE.


Lo positivo

Básicamente todo lo demás. Chakra es absolutamente estable, sólido como una roca. Sólo he detectado un error en el gestor de energía que probablemente esté relacionado con el hecho de haberlo instalado en máquina virtual. Todo lo demás funciona a la perfección, y se nota que es un escritorio pensado sólo para un lenguaje. Esto es el reino de QT, y GTK se queda relegado a funcionar confinado en los Bundles, una idea que me parece sencillamente brillante. Si queremos estabilidad, lo primero es que estas dos formas tan distintas de concebir el lenguaje de programación estén cada una en su sitio, que no se mezclen, que no sepan nada la una de la otra. La idea de la gente de Chakra podría funcionar en cualquier sistema "KDEero", y espero que así sea; y si fuese posible, sería estupendo contar con algo parecido en entornos Gnome, aunque me da la impresión de que le procedimiento inverso es imposible o, como mucho, sería poco útil. Otro elemento que me parece interesante es la política "semi-rolling", que creo que es la más cómoda para el usuario final: no obliga a reinstalaciones permanentes como en el paradigma Ubuntu, ni a estar de los nervios con actualizaciones descabelladas como en una Rolling pura y dura. Espero que si la gente de Canonical decide cambiar su política, se pase a la de Chakra. Es sólo un consejo, vaya...

En resumen

Chakra es una de las opciones más evidentes para todos aquellos que pretenden una migración total desde el paradigma GTK de Gnome 3 y Unity. Tras la polémica deriva de estos entornos de escritorio en los últimos tiempos, KDE se ha convertido en una de las alternativas más serias y seguras para los que quieren disfrutar de un escritorio de toda la vida y con un potencial de personalización sin igual. En este sentido, quizá una opción más conservadora y asequible para novatos sea Kubuntu, que no deja de ser un Ubuntu vestido de KDE; pero si queréis probar un sabor diferente y no le tenéis miedo al trámite de las particiones, Chakra es una opción muy recomendable. 

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jueves, 31 de enero de 2013

Vídeo-Distro #4: Bodhi Linux 2.2.0



Venía avisando estos días de que la vídeo-distro de esta semana iba a ser interesante, y creo que no me equivocaba; la de hoy es una de las más recomendables de las distros "no tan populares", es decir, al margen de las gigantes Ubuntu, Fedora, Suse, Mint... Intentaré hacer un análisis detallado de los pormenores más significativos de mi experiencia con Bodhi Linux, aunque, a fuerza de ser sincero, me va a costar ser objetivo con esta distribución. De las que llevo probadas, y ya son unas cuantas, esta es la que más me ha llamado la atención, por originalidad y por eficiencia. Vamos por partes...

¿Qué es Bodhi Linux?

Bodhi Linux es un proyecto dirigido por Jeff Hoogland y desarrollado por un equipo estable de diecisiete personas, más las aportaciones de la propia comunidad. Se trata de una iniciativa muy joven, pues sus primeras versiones inestables datan de 2011. Nos encontramos con una distro de las denominadas como "ligeras" por su bajo consumo de recursos y fiabilidad de uso. En las pruebas que he realizado, sin embargo, debo apuntar al hecho de que el consumo de memoria detectado ha sido de unos 500 Mb, lo cual es bastante para este tipo de distribuciones. Por si a alguno le interesa, he comprobado estos datos mediante el comando free en el terminal, tanto en la versión en la  máquina virtual como la que he copiado en el disco duro. Por cierto, que si he necesitado instalarla en disco ha sido por culpa de ciertos problemas a la hora de instalar los drivers gráficos de VirtualBox, de modo que me ha resultado imposible virtualizarla con un formato de pantalla de 16:9. Una lástima, porque tanto en disco como virtualizado, Bodhi Linux vuela.
Es una distro relativamente popular, encontrándose desde hace un año entre los puesto 20 y 14 en el ranking de Distrowatch.


Una de las características más especiales de Bodhi Linux es su curioso ciclo de desarrollo, que desde su página web califican como "semi-rolling". Otro día dedicaré un artículo a esta nomenclatura y sus variantes; de momento baste con decir que los desarrolladores siguen las versiones LTS de su distro "madre" (Ubuntu), pero al mismo tiempo mantienen el software actualizado, salvando una de las principales desventajas (o ventajas, para los amantes de la estabilidad) de las versiones de largo soporte. Sin duda se trata de una filosofía de actualización muy a tener en cuenta, pues en mi opinión junta lo mejor de los dos mundos: las versiones "de largo recorrido" y las más radicales "Rolling Release".
La otra nota importante de Bodhi es la intención de su equipo de desarrollo de conseguir una experiencia de usuario minimalista y totalmente configurable. En ambos casos creo que los objetivos están sobradamente conseguidos gracias al uso del entorno Enlightment, del que hablaré más adelante.

Instalación

No lo menciono en el vídeo, porque siempre hay que hacerle algún regalo para los sufridos lectores de este blog. El proceso de instalación de Bodhi encierra alguna sorpresa. Siguiendo el camino marcado por Ubuntu, Bodhi se distribuye mediante copias Live descargables de su página web (con versiones para 32 bits, 64 bits y ARM). De este modo, podemos comprobar el funcionamiento del sistema sin necesidad de instalarlo previamente en el disco duro. Sin embargo, Bodhi introduce una novedad: durante el proceso de arranque de la distro en su modo Live tenemos que seleccionar el tipo de escritorio por defecto que vamos a utilizar. Es decir, lo que veis en el vídeo es sólo uno de los que nos ponen a nuestra disposición: podemos elegir diferentes configuraciones de docks, gadgets y barras laterales, superiores o inferiores, en configuraciones diseñadas para escritorio, portátil, netbook, tablet... incluso tenemos como posibilidad la carga de un escritorio totalmente limpio, para que podamos ir añadiendo lo que queramos.


Una vez cargado el tipo de escritorio, seleccionamos un tema de entre los que vienen disponibles por defecto (luego hablo de los temas), y ya entramos directamente en el escritorio tras un periodo de carga de unos... no sé... ¿dos nanosegundos y pico? El proceso de instalación real en el disco duro es muy fácil, pues utiliza el gestor Ubiquity de Ubuntu, de los que conozco el más sencillo de seguir.


Podemos seleccionar libremente las particiones, pero si no tenemos demasiados conocimientos el propio gestor de instalación se encarga de detectar otros sistemas operativos y proceder al particionado de forma segura. Por cierto, una diferencia con Ubuntu es que con Bodhi no podremos seleccionar al principio las librerías "no libres", es decir, principalmente los codecs de vídeo y audio que en la distro de Canonical se obtienen con un simple clic en el mismo proceso de instalación. De todas formas, todas estas cosas privativas está a un par de clics una vez instalado Bodhi. Pero vamos, que si quieres vicios te busques la vida, chaval...
La instalación es un proceso brevísimo y sin ningún tipo de contratiempos. Una vez finalizado y tras el correspondiente reseteo, accedemos al tipo de escritorio que hayamos seleccionado previamente:

Bodhi, con el escritorio tipo "desktop"
En el ejemplo de la foto superior, vemos la propuesta de Bodhi para ordenadores de sobremesa, aunque también podemos seleccionar temas dentro de la misma configuración de escritorio:

Escritorio Desktop, con otro tema
Como podéis ver, el aspecto cambia significativamente, no sólo en la barra inferior, sino en todo el sistema: ventanas, menús, puntero de ratón, efectos... podéis multiplicar el número de temas por el número de escritorios propuestos por defecto y sacar vuestras propias conclusiones sobre la configurabilidad del entorno. Y no os quedéis con ese número: tened en cuenta que sólo son propuestas y que, como digo en el vídeo, TODO es configurable a nuestro gusto. O sea que podéis construir vuestro escritorio absolutamente original de una forma bastante sencilla e intuitiva.
Esta libertad de configuración es mérito del entorno Enlightment, que con Bodhi Linux funciona a la perfección. Y es que hay que reconocer lo bien que le está viniendo la madurez a E17 (la E es de Enlightment y el 17 es el número de la versión más reciente, que corre en Bodhi), que en los últimos años está haciendo un montón de ruido y que se está haciendo un hueco en muchos escritorios tras la irrupción de los escritorios pesados. E17 no es sólo un entorno escritorio; el solito se encarga de las decoraciones de ventanas, gadgets, y la composición (los efectos, vaya), de forma que no tendremos que hacer combinaciones de esos elementos mediante diversos programas. Esto garantiza una mayor estabilidad y, sobre todo, un ahorro de recursos muy significativo, que se deja notar en la fluidez de todo lo que sucede en la pantalla de Bodhi.


Software instalado

Muy poco; apenas contamos con un navegador de internet (Midori, buena elección), un terminal (LXTerminal) y un bloc de notas (Leafpad). El resto son programas de sistema, y, sobre todo de configuración del entorno. El resultado es un sistema que cabe en una ISO de 500 megas (de las últimas, me temo, que van a caber en un CD tal y como van los tiempos), y que tendremos que ir construyendo nosotros mismos. Por suerte contamos con los diversos métodos de instalación que nos proporciona Bodhi, a través de terminal mediante apt-get, con software a través de Synaptic, o con la inteligente solución que los chicos de Bodhi nos proporcionan a través de su página web. Para los que lo consideren necesario, se puede instalar el driver privativo de tarjetas gráficas Nvidia sin demasiados problemas. No puedo garantizar esto en el caso de tarjetas gráficas, ya sabéis que soy bastante escrupuloso con las cosas que no puedo comprobar por mi mismo, lo lamento...

Lo negativo

Poca cosa; quizá lo más importante sea esta falta de programas al inicio, que obligan a cierto trabajo de preparación del sistema antes de ponerse a trabajar.

Apartado de aplicaciones... Bodhi opina que somos mayorcitos y podemos arreglárnoslas


Y esta sensación de demora puede aumentar peligrosamente si nos metemos en el proceloso mundo de la configuración del escritorio. No por difícil, sino por lo adictivo que puede resultar añadir cosas, quitarlas, cambiarlas, intentar imitar a Unity, o a KDE, o montarse algo al estilo de Cinnamon... Es una locura, que a los que simplemente quieren trabajar con el ordenador puede llegar a parecerles excesiva. El paroxismo llega si le echamos un vistazo a la sección de la web de Bodhi dedicada a las tomas de pantalla de los usuarios que desean compartir sus creaciones. De hecho se lo están tomando en plan competitivo, con "escritorios de la semana" y todo. Esto demuestra que hay gente con muchísimo tiempo libre...

Vale, ya paro de poner fotos del escritorio... Fuente: Enlightment.org


Otro aspecto que puede ser criticable es la propia estética de E17. Tengo la extraña sensación de estar en un entorno ligeramente pasado de moda, con cierto regusto a Windows XP o Vista. Esto en cualquier caso es una impresión particular y completamente subjetiva, pero a mi no me acaba de enamorar ninguno de los temas que ofrece el sistema por defecto.

Lo positivo

Todo lo demás; había probado antes Enlightment como alternativa ligera para mi cochambroso netbook, pero diversos bugs siempre me hicieron descartarlo; después de haberlo saboreado con Bodhi, me ha convencido y pasa a formar parte de manera inmediata a mi lista de recomendaciones, con total seguridad para equipos de bajos recursos e incluso para máquinas más potentes. No he padecido ningún problema en cuanto a estabilidad, detección de hardware (el micrófono funciona perfectamente, así que parece que no tenía que ver con el kernel 3.7, era culpa de Fedora) ni instalación de programas. Porque estoy un poco liado con cierto blog, que si no iba a entretenerme un rato luchando por el escritorio de la semana...

En resumen

A pesar de utilizar uno de los entornos de escritorio más longevos de los que tenemos en el ámbito Linux, Bodhi trae una sensación de frescura y desenfado digna de encomio. En un tiempo en el que las distros grandes se preocupan por bobadas como la adaptación de sus entornos a las tabletas, Enlightment deja todas las decisiones en nuestras manos, con un sistema de configuración simple y lo suficientemente potente como para hacer lo que nos dé la gana. Por otro lado, en lo que es puramente técnico, el acabado de esta distribución es sencillamente impecable. Sin errores, sin inestabilidades, sin problemas. y todo con las mismas o parecidas herramientas que tenemos en Ubuntu. Me quito el sombrero, y me lo pongo rápido, que se me enfría el cráneo.

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