La familia de Ubuntu es extensa como ella sola... Esta entrega de las vídeo-distros se la dedico a otro retoño ubuntero, bautizado como Ultimate Edition, en su edición 3.5. Una distro que se caracteriza, por encima de otras cosas de las que os hablaré, por contar con prácticamente TODO preinstalado. Y cuando digo todo en mayúsculas, es por algo. Seguid leyendo para comprobarlo...
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lunes, 30 de septiembre de 2013
sábado, 24 de agosto de 2013
Vídeo-Distro #18: Mageia 3
Juro que no lo he hecho a propósito. Las últimas vídeo-distros trataban todas ellas sobre derivados de Ubuntu y no era mi intención, lo prometo. A ver si puedo redimirme pasando revista a un sistema operativo que no tiene nada que ver (ni remotamente) con Canonical. Vamos a echarle un vistazo a la distro del caldero mágico.
jueves, 28 de marzo de 2013
Vídeo-distro #12: OpenSuse 12.3
Para ir dejando el terreno despejado en cuanto a las distribuciones más importantes que pululan por ahí, no podía dejar de lado una de las más importantes que existen y de las que generan más adhesión por parte de sus usuarios. Se trata de la distribución del camaleón, OpenSuse.
Que no os engañe esta desenfadada mascota: OpenSuse es una distro seria, con un evidente aire germánico, robusta, estable y preparada para lidiar con las necesidades de los más expertos. Sin lugar a dudas es uno de los mejores sistemas operativos (Linux o no) que existen en la actualidad.
Que no os engañe esta desenfadada mascota: OpenSuse es una distro seria, con un evidente aire germánico, robusta, estable y preparada para lidiar con las necesidades de los más expertos. Sin lugar a dudas es uno de los mejores sistemas operativos (Linux o no) que existen en la actualidad.
Instalación
Ya desde el proceso de instalación se percibe la exquisita atención al detalle de OpenSuse. Yast2 es un sistema de instalación completo y exhaustivo, orientado a cualquier tipo de usuarios con un mínimo de conocimiento pero capaz de cumplir con quienes quieran control total sobre cosas como el particionado.
Cabe destacar además la variedad de imágenes de disco que están disponibles para su descarga, desde las iso Live con escritorios KDE o Gnome a una versión DVD de, atención, 4.2 Gb, cargada de software y con opciones extras en la instalación, a través de las cuales podremos conectarnos con los repositorios que queramos desde el mismo momento en que instalamos el sistema.
Otra cosa que no termina de gustarme es la relación de OpenSuse con el ámbito empresarial. Que no se me malinterprete, soy usuario de Ubuntu así que no debería tener derecho a decir nada pues acepto que las empresas privadas promuevan (y se beneficien por ello) el software libre. Pero no sé, después de ver cómo hay grupos pequeños de gente que se organizan para darnos distros completas y competentes, de AMD y Novell espero perfección y no siento que sea tan meritorio que la obtengan. Dicho esto, OpenSuse es Open, y por lo tanto está impulsada eminentemente por su comunidad de usuarios, así que en ese sentido no es diferente de Ubuntu o Fedora.
También tengo dudas en relación a si la recomendaría o no a un usuario novato. Quizá sea demasiada información al principio, y puede que alguien que venga de mundos más sencillos se sienta abrumado. Con esto tengo dudas, porque la verdad es que yo no he tenido demasiados problemas para entender dónde están las cosas y qué se puede hacer con ellas, pero creo que para un novato absoluto la experiencia podría ser diferente.
Es la madre de todas las distros. No he encontrado nada que no funcione, nada que me moleste, nada que después de un vistazo no haya conseguido comprender y usar con más o menos éxito. Con el escritorio Gnome no la he probado, pero con KDE está elegantísima. El software instalado por defecto y el que contienen los repositorios está actualizado prácticamente a las últimas versiones y si queremos algo más podemos pasarnos a las líneas de versiones Factory o Tumbleweed. Si GNU-Linux significa control y personalización, OpenSuse es el epítome de estos dos conceptos. No me queda otra que quitarme el sombrero y anunciaros que es la mejor distribución que he probado a día de hoy.
Cabe destacar además la variedad de imágenes de disco que están disponibles para su descarga, desde las iso Live con escritorios KDE o Gnome a una versión DVD de, atención, 4.2 Gb, cargada de software y con opciones extras en la instalación, a través de las cuales podremos conectarnos con los repositorios que queramos desde el mismo momento en que instalamos el sistema.
Lo negativo
Si con otras distros tengo dificultades para encontrar puntos negativos, con OpenSuse el problema es de órdago; además carezco de experiencia con este sistema como para entrar a valorar otras opiniones sobre, por ejemplo, su sistema de creación y mantenimiento de repositorios privados, o su política de versiones, ambos elementos que suelen recibir alguna crítica que otra. Mi vistazo fugaz a OpenSuse me ha dejado deslumbrado y, si acaso, lo único que me ha llamado la atención es la velocidad de instalación (no es lenta, pero me esperaba algo más rápido), la velocidad de arranque (lo mismo que antes, no es lenta, pero había leído que iba como un tiro y no es así) y la abrumadora cantidad de opciones de configuración y gestión de dispositivos que ofrece Yast.Otra cosa que no termina de gustarme es la relación de OpenSuse con el ámbito empresarial. Que no se me malinterprete, soy usuario de Ubuntu así que no debería tener derecho a decir nada pues acepto que las empresas privadas promuevan (y se beneficien por ello) el software libre. Pero no sé, después de ver cómo hay grupos pequeños de gente que se organizan para darnos distros completas y competentes, de AMD y Novell espero perfección y no siento que sea tan meritorio que la obtengan. Dicho esto, OpenSuse es Open, y por lo tanto está impulsada eminentemente por su comunidad de usuarios, así que en ese sentido no es diferente de Ubuntu o Fedora.
También tengo dudas en relación a si la recomendaría o no a un usuario novato. Quizá sea demasiada información al principio, y puede que alguien que venga de mundos más sencillos se sienta abrumado. Con esto tengo dudas, porque la verdad es que yo no he tenido demasiados problemas para entender dónde están las cosas y qué se puede hacer con ellas, pero creo que para un novato absoluto la experiencia podría ser diferente.
Lo positivo
Es la madre de todas las distros. No he encontrado nada que no funcione, nada que me moleste, nada que después de un vistazo no haya conseguido comprender y usar con más o menos éxito. Con el escritorio Gnome no la he probado, pero con KDE está elegantísima. El software instalado por defecto y el que contienen los repositorios está actualizado prácticamente a las últimas versiones y si queremos algo más podemos pasarnos a las líneas de versiones Factory o Tumbleweed. Si GNU-Linux significa control y personalización, OpenSuse es el epítome de estos dos conceptos. No me queda otra que quitarme el sombrero y anunciaros que es la mejor distribución que he probado a día de hoy.miércoles, 27 de febrero de 2013
Vídeo-Distro #8: Voyager 12.10
La Vídeo-Distro de esta semana es un
poco especial porque es la primera versión “spin” de la serie.
Para los que no lo sepáis, un “spin” en el terreno de las
distribuciones Linux es una versión “maquillada” de otra
distribución. En este caso, Voyager es un Xubuntu "escondido" detrás de una
capa de aplicaciones y estilos de composición y barras que dejan a XFCE (el
entorno de escritorio en que está basado) bastante guapo. Quizá uno
de los problemas de la mencionada Xubuntu es que su pinta por
defecto resulta demasiado sosa y aburrida. Voyager aporta un punto de
elegancia y modernidad que es realmente de agradecer.
No obstante, no deja de ser Xubuntu. De
modo que el siguiente apartado, el de la instalación, es exactamente
el mismo para ambas distribuciones; si estáis pensando en
darle una oportunidad a Xubuntu, estas instrucciones os valen igual.
Vamos a ello:
Instalación
Una vez descargada la distribución (podéis descargarla desde aquí),
que se puede cargar en un lápiz de datos, utilizando Unetbootin o
las instrucciones que aporta Canonical, nos encontraremos con una
desalentadora pantalla se selección de idioma y opciones técnicas:
A continuación, la primera selección
interesante: iniciar el modo Live, instalar directamente, o diversas
tareas que en principio carecen de importancia (quiero decir, para lo que nos ocupa de la instalación):
A partir de aquí el instalador nos lanza a una versión simplificada del entorno de Voyager, aunque pronto se advierte de una manera evidente la herencia no disimulada de Xubuntu: El instalador es tal cual el de la distro original, sin ningún tipo de cambios, ni siquiera en las sucesivas ventanas “publicitarias” a que nos tienen acostumbrados los de Canonical. Comenzamos con una selección de idioma:
Una verificación de espacio y conexión
a Internet, donde además podremos seleccionar extras privativos:
Y llegamos al meollo del proceso, la
ventana de selección de instalación. Nos reciben las típicas
opciones de instalación independiente, al lado de otro sistema cifrado, modo LVM, o
completamente manual:
Si elegimos esta última opción
tendremos acceso a una simple pero efectiva interfaz de Gparted, con
la que podremos dejar los discos a nuestro gusto:
A partir de aquí, comienza el proceso
de volcado de datos al disco duro propiamente dicho. Este proceso es
simultáneo a otras tareas de configuración, como la selección de
región, nombre de equipo, usuario y contraseña...
Sin solución de continuidad, y una vez
cumplimentados estos trámites, la copia de datos continúa con una
presentación de imágenes que nos cuentan las bondades de...
Xubuntu. De Voyager ni rastro hasta el momento:
Todo el proceso es, como se puede
comprobar, terriblemente sencillo y apto para novatos. Eso sí, los
he visto más rápidos: En los últimos tiempos noto que Ubiquity se
ha vuelto más remolón, y tarda unos minutos más que otros
instaladores. ¿Os acordáis de los tiempos en los que Ubuntu te
recomendaba prepararte un café para hacer tiempo mientras se
instalaba? Bueno, pues ahora os dará tiempo a hacéroslo, incluso moliéndolo
primero y mojando unas pastas.
Lo negativo
Tratándose de una versión “spin”
(sigo pensando en un nombre alternativo en español, disculpadme),
los defectos de esta distribución son los esperables: errores de
traducción bastante graciosos, que convierten a Voyager en una
pequeña Babel donde se mezclan el castellano, el inglés y el
francés; Un comportamiento un tanto extraño de la barra lateral,
que es un poco rebelde a la hora de controlar el ocultado o fijado
como visible; La elección de algunos programas en el paquete por
defecto, que puede que para muchos sean innecesarios. Se nota, y
mucho, que es una distribución personal, hecha por un usuario para
si mismo, pero que ha gozado de apoyo por parte de una comunidad de seguidores que, sin embargo, no cuenta con la suficiente fuerza como
para pulir estos pequeños errores.
Lo positivo
Como venimos acostumbrando, las cosas
buenas superan, con mucho, a las malas. No he visto a Xubuntu con
mejor aspecto que con este humilde Voyager. Y os aseguro que dejar a
Xubuntu con esta pinta instalando y ajustando por cuenta propia puede
ser una tarea larga y tediosa. Por lo demás, cuenta con todas las
ventajas de Xubuntu, a saber: velocidad, escaso consumo de recursos
(unos 200 megas de RAM, tiene buena nota en este aspecto), facilidad
de uso... De hecho, Xubuntu es una de mis distribuciones predilectas,
y la que personalmente tengo corriendo en un pequeño netbook Medion.
De modo que no voy a tirar piedras contra mi tejado, Voyager mola
porque Xubuntu mola, y además corrige algunos defectos de este
aportando un aspecto moderno, elegante y potente, que puede resultar
atractivo para cualquiera. Mención aparte merecen la selección de
fondos de escritorio (algunos de ellos, sobre todo el que viene por
defecto en el espacio principal, son muy bonitos) y la completísima
selección de software que viene preinstalado. Echándole un vistazo
a estos programas, queda patente por qué Voyager se llama como se
llama: es una distribución pensada para viajeros, con todo lo
necesario para estar entretenido turisteando por el mundo: muy
completa en fotografía, algo menos en ofimática, preparada para
chatear y gestionar correos electrónicos, y con una curiosa
selección de software para estar al tanto de las noticias de la
madre patria: televisión y radio online que no falten. Que no se me olvide tampoco mencionar el grado de integración del programa de widgets Conky, que cuenta con un comodísimo selector de plantillas con el que podemos elegir la disposición que más nos guste de la información en pantalla.
En resumen
Un hallazgo muy interesante esta
Voyager. No deja de ser lo que es, una “medio-distro” sin
pretensiones de ir más allá, pero por si sola amerita lo suficiente
como para que cualquiera se piense hacer uso de ella en lugar de la
distro de la que proviene.
jueves, 21 de febrero de 2013
Vídeo-Distro #7: CrunchBang 11 Waldorf
El arranque de la serie dedicada al análisis de distribuciones Linux tomó como punto de partida combinar el comentario sobre la distro en sí con la elección de una u otra en función de su entorno de escritorio. En este sentido, creo que una de las cosas que llaman la atención es la impresionante variedad de escritorios de que disponemos en Linux. Esto se puede tomar de varias maneras, si somos optimistas decimos que hay diversidad, y si somos pesimistas que hay fragmentación. Sobre este asunto ya profundizaré otro dia. Siguiendo la misma línea de los últimos capítulos, hoy le toca el turno a uno de los entornos que pueden ser más convenientes si nos atenemos a dos criterios: consumo de recursos y posibilidades de configuración. Y es que OpenBox, el entorno de hoy, es sin duda el peso pluma en GNU-Linux (no suelo usar este término, pero por una vez voy a ser exacto en la terminología, disculpadme). Y si hablamos de OpenBox tenemos la obligación de empezar por CrunchBang, una de las distribuciones más interesantes en la categoría de "ligeras y customizables". Ya adelanto en el vídeo que el resultado del análisis es positivo, pero vamos a echarle un vistazo a los detalles.
Se trata de una de las muchas distribuciones que comenzó siendo un rediseño de Ubuntu y pasó a la independencia subiendo un escalón en la genealogía y pasando a depender de Debian. Creo que el hecho de que este proceso sea algo muy habitual es significativo: los desarrollos comienzan como una manera de reivindicar una opinión sobre Ubuntu, generalmente negativa, y aportando soluciones a los problemas de la distro de Canonical, y tras un proceso de maduración terminan yéndose a soluciones más estables. Creo que deberíamos tomar nota de estas cosas, sobre todo cuando consideramos que Ubuntu no nos da todo lo que necesitamos. Centrándonos en #! (esta es la abreviatura de CrunchBang, por mucho que me guste el nombre es un poco pesado escribirlo entero), llama la atención la atención a la estética de este sistema. Para explicar la filosofía de diseño de #!, nada mejor que una cita directa del foro de debate de su portal:
En cuanto a los aspectos técnicos, sorprende un poco la elección del kernel, un relativamente anticuado 3.2, que parece justificarse en aras a la estabilidad por encima de todas las cosas. El sistema cumple esta expectativa a la perfección y no muestra ningún tipo de problemas. Por otra parte, y como era de esperar, el consumo de recursos se reduce al mínimo. Si hay alguna distribución que podría funcionar en una calculadora de bolsillo, es esta: 100 megas escasos de RAM la hacen correr como una bala.
A pesar de la sensación devastadora que produce esta primera pantalla negra, el resto del ciclo de instalación es amigable; sobrio, sencillo, pero bien pensado y fácil de seguir aunque no se tengan muchos conocimientos. Las primeras pantallas son las típicas de selección de idioma, teclado...
Tras estos pasos protocolarios, la siguiente ventana comienza a detectar el hardware y configurar componentes, algo que tarda muy pocos segundos:
Tras este paso, toca configurar usuarios y contraseñas:
Y al fin llegamos al meollo del asunto: la selección de particiones. Este habitual mal trago para los novatos se soluciona de una forma muy simple y elegante, mediante sencillos mensajes del estilo: "haz clic aquí si no sabes lo que estas haciendo, pedazo de mendrugo":
Si en realidad sí sabemos lo que estamos haciendo, siempre podemos particionar nosotros mismos, aunque realmente las cosas son tan fáciles en el modo guiado que casi ni apetece. En el modo guiado tenemos incluso control sobre cómo organizar las particiones, separando /home por ejemplo:
Si nos equivocamos o queremos corregir alguna cosa, sólo tenemos que hacer clic en el botón de retroceder, y pasamos a un índice que nos permite seleccionar el capítulo de la telenovela que prefiramos:
Una vez particionados los discos, se nos presentan un par de ventanas de confirmación (ojo en ese paso, hay que marcar la casilla para aceptar las particiones, si no lo hacemos nos devolverá automáticamente al paso anterior) y da comienzo la instalación propiamente dicha, un proceso que dura menos de 10 minutos:
El proceso termina con una pantalla que quiero que veáis porque da una de las escasas notas de color de #!: una bonita "i" azul:
Tras el reseteo, entramos en contacto con la elegancia de #! y su pantalla de inicio de sesión, con un agradable fondo gris:
Y tras loguearnos, el escritorio propiamente dicho, que nos da la bienvenida como los buenos anfitriones: una script en terminal que encierra algunas sorpresas:
En realidad este script es un completo asistente de post-instalación que nos ayudará a añadir algunos programas típicos que no vienen incluidos en la distro por defecto. Entre ellos se encuentran cosas como el soporte para impresoras, Java, LibreOffice, herramientas de control de versiones, un montón de paquetes de Python, OpenSSH, Apache 2, herramientas de desarrollo... Todo de una manera sencilla, simplemente escribiendo "Y" (yes, o sea, sí) o "N" (no, o sea, no) cuando lo creamos conveniente:
Tras lo cual podemos dar el proceso por terminado. Sin duda un paseo agradable y bien organizado, uno se termina como Miss Daisy acompañado por un elegante (y negro de piel y de vestir, todo muy al estilo #!) Morgan Freeman.
Comprendo y acepto la idea de los desarrolladores de #! al elegir esta estrategia de configuración. En realidad no hay forma más sencilla y robusta de dejar el entorno como nos guste. Pero al mismo tiempo creo que es una forma de decirle a los novatos que si no saben editar estos archivos, #! no es para ellos. Y es una pena, porque de otra manera esta distro podría llegar a tener una gran popularidad.
CrunchBang 11 "Waldorf"
Se trata de una de las muchas distribuciones que comenzó siendo un rediseño de Ubuntu y pasó a la independencia subiendo un escalón en la genealogía y pasando a depender de Debian. Creo que el hecho de que este proceso sea algo muy habitual es significativo: los desarrollos comienzan como una manera de reivindicar una opinión sobre Ubuntu, generalmente negativa, y aportando soluciones a los problemas de la distro de Canonical, y tras un proceso de maduración terminan yéndose a soluciones más estables. Creo que deberíamos tomar nota de estas cosas, sobre todo cuando consideramos que Ubuntu no nos da todo lo que necesitamos. Centrándonos en #! (esta es la abreviatura de CrunchBang, por mucho que me guste el nombre es un poco pesado escribirlo entero), llama la atención la atención a la estética de este sistema. Para explicar la filosofía de diseño de #!, nada mejor que una cita directa del foro de debate de su portal:Debian is great but it's like some Communist country that after the revolution has purged itself of its artists as "bourgeois reactionaries" :Creo que la cita se entiende bastante bien aunque esté inglés, y aparte del chiste, encierra una verdad como un templo: por muchas novedades que se introduzcan en los entornos modernos, todos muestran defectos de consistencia desde un punto de vista estrictamente estético y, lo que es más grave, funcional. Pero como todo es cuestión de gustos, la elección de OpenBox genera un escritorio con una clara tendencia minimalista, que probablemente no apruebe todo el mundo. Personalmente me parece que proporciona un ambiente de trabajo atractivo, aunque se echa de menos algo de color en el diseño por defecto. Da la impresión de que #! está pidiéndote que le configures hasta dejarlo a tu gusto, invita a ello. Otro asunto del que hablaré después es el de la configuración.
apt-get purge artists
En cuanto a los aspectos técnicos, sorprende un poco la elección del kernel, un relativamente anticuado 3.2, que parece justificarse en aras a la estabilidad por encima de todas las cosas. El sistema cumple esta expectativa a la perfección y no muestra ningún tipo de problemas. Por otra parte, y como era de esperar, el consumo de recursos se reduce al mínimo. Si hay alguna distribución que podría funcionar en una calculadora de bolsillo, es esta: 100 megas escasos de RAM la hacen correr como una bala.
Instalación
El proceso de instalación es sorprendentemente sencillo, tratándose de una distribución con fama de complicada. Una vez descargada la iso de su página web, que se puede copiar fácilmente en un pendrive (ocupa un 820 megas, olvidaos de los CD's) mediante las instrucciones correspondientes (yo me las salté y lo hice con Unetbootin), nos encontramos con un sistema completo y listo para funcionar en modo Live, o pasar directamente a colocarlo en el disco duro:A pesar de la sensación devastadora que produce esta primera pantalla negra, el resto del ciclo de instalación es amigable; sobrio, sencillo, pero bien pensado y fácil de seguir aunque no se tengan muchos conocimientos. Las primeras pantallas son las típicas de selección de idioma, teclado...
Tras estos pasos protocolarios, la siguiente ventana comienza a detectar el hardware y configurar componentes, algo que tarda muy pocos segundos:
Tras este paso, toca configurar usuarios y contraseñas:
Y al fin llegamos al meollo del asunto: la selección de particiones. Este habitual mal trago para los novatos se soluciona de una forma muy simple y elegante, mediante sencillos mensajes del estilo: "haz clic aquí si no sabes lo que estas haciendo, pedazo de mendrugo":
Si en realidad sí sabemos lo que estamos haciendo, siempre podemos particionar nosotros mismos, aunque realmente las cosas son tan fáciles en el modo guiado que casi ni apetece. En el modo guiado tenemos incluso control sobre cómo organizar las particiones, separando /home por ejemplo:
Si nos equivocamos o queremos corregir alguna cosa, sólo tenemos que hacer clic en el botón de retroceder, y pasamos a un índice que nos permite seleccionar el capítulo de la telenovela que prefiramos:
Una vez particionados los discos, se nos presentan un par de ventanas de confirmación (ojo en ese paso, hay que marcar la casilla para aceptar las particiones, si no lo hacemos nos devolverá automáticamente al paso anterior) y da comienzo la instalación propiamente dicha, un proceso que dura menos de 10 minutos:
El proceso termina con una pantalla que quiero que veáis porque da una de las escasas notas de color de #!: una bonita "i" azul:
Tras el reseteo, entramos en contacto con la elegancia de #! y su pantalla de inicio de sesión, con un agradable fondo gris:
![]() |
| ¿A que da miedo? |
Y tras loguearnos, el escritorio propiamente dicho, que nos da la bienvenida como los buenos anfitriones: una script en terminal que encierra algunas sorpresas:
![]() |
| ¡Hola! ¡Bienvenido a una escala de grises! |
En realidad este script es un completo asistente de post-instalación que nos ayudará a añadir algunos programas típicos que no vienen incluidos en la distro por defecto. Entre ellos se encuentran cosas como el soporte para impresoras, Java, LibreOffice, herramientas de control de versiones, un montón de paquetes de Python, OpenSSH, Apache 2, herramientas de desarrollo... Todo de una manera sencilla, simplemente escribiendo "Y" (yes, o sea, sí) o "N" (no, o sea, no) cuando lo creamos conveniente:
![]() |
| Agente de post-instalación: excelente idea |
Tras lo cual podemos dar el proceso por terminado. Sin duda un paseo agradable y bien organizado, uno se termina como Miss Daisy acompañado por un elegante (y negro de piel y de vestir, todo muy al estilo #!) Morgan Freeman.
Lo negativo
Como no podía ser de otra manera, #! asusta. Sobre todo por OpenBox y su manera de entender el proceso de configuración. Espero que no se me malinterprete, en realidad modificar el escritorio es algo sencillo, basta con cambiar variables en plantillas XML. Pero si no estás avezado a ello, asusta, sin más.![]() |
| Editando OpenBox... glups |
Comprendo y acepto la idea de los desarrolladores de #! al elegir esta estrategia de configuración. En realidad no hay forma más sencilla y robusta de dejar el entorno como nos guste. Pero al mismo tiempo creo que es una forma de decirle a los novatos que si no saben editar estos archivos, #! no es para ellos. Y es una pena, porque de otra manera esta distro podría llegar a tener una gran popularidad.
Lo positivo
Como de costumbre, Linux tiene dos caras, y la dificultad de configuración de OpenBox o Conky es buena muestra de ello: si sois usuarios avanzados (relativamente) o queréis aprender cosas nuevas, #! es una recomendación obligada. Como su mismo autor indica, configurar #! es una especie de videojuego, y si sabes cómo se hacen las cosas es fácil y divertido al mismo tiempo. Además de esta ventaja que puede ser subjetiva, hay otras cosas muy buenas de esta distro que casi se dan por supuestas: velocidad del sistema, estabilidad a prueba de bomba, ligereza, poca exigencia con la máquina. Absolutamente ideal para ordenadores antiguos o Netbooks de primera generación que todavía no hayan explotado. Otras cosas que me gustan son la inclusión de Conky, que es un excelente programa para mostrar widgets sencillos sobre el fondo de escritorio, o la inteligente barra superior Tint 2, que es al mismo tiempo un lanzador de aplicaciones, un área de programas abiertos y un selector de espacios de escritorio.En resumen
Si alguien me hubiese dicho hace unos meses que iba a acabar disfrutando de CrunchBang y OpenBox habría preguntado primero de qué carajo estaba hablando y después habría respondido con un sonoro "¡Ja!". El caso es que este bendito blog me ha dado la oportunidad de comprender que lo que se conocen como "distros difíciles" son en realidad "distros fáciles de las que no sabes todo lo necesario". #! aporta valiosas lecciones en este sentido. Lo que no debe ser difícil es el proceso de instalación. Y en este caso no lo es. Y lo que sí que es difícil es conseguir un sistema tuneable hasta el desmayo y que al mismo tiempo sea estable y no consuma apenas recursos. Eso sí, si el esfuerzo no lo hace la máquina, tendrá que hacerlo el usuario. Si sabes editar XML (en realidad no hace falta saber demasiado, simplemente hay que evitar tocar donde no se debe) o quieres aprender a hacerlo, #! es una delicia. Y si no sabes tampoco pasa nada, ya irás aprendiendo; el sistema seguirá funcionando y permitiéndonos trabajar aunque las circunstancias tecnológicas hayan condenado al ostracismo a tu viejo PC. Una grata sorpresa esta distro, celebro haberla conocido.![]() |
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martes, 12 de febrero de 2013
Vídeo-distro #6: Chakra Linux 2013.1
La vídeo distro de esta semana sigue con nomenclaturas exóticas: se trata de Chakra Linux, una distro con la que seguro muchos alcanzan el nirvana... je... je... je...
Después de la obligatoria chorrada, paso a analizar la experiencia que he tenido con esta distribución, que ha sido bastante positiva, aunque con alguna salvedad. Espero que los datos sean suficientes como para que os hagáis una idea de en qué consiste esto de Chakra Project. Como de costumbre, vamos por partes:
Chakra es una distro relativamente popular, que suele rondar el puesto vigésimo en el listado de Distrowatch y que cuenta con un acérrimo grupo de usuarios que se definen por su amor incondicional por KDE.
Por cierto, el vídeo está grabado sobre la versión 2013.1, denominada Claire; recientemente Chakra ha lanzado una nueva versión, la 2013.2 "Benz", lo cual siempre apunta al duro trabajo de sus desarrolladores por mejorar la experiencia de uso y la estabilidad de todo el sistema.
En cuanto al proceso de instalación, que desarrollo en el siguiente apartado, conviene advertir a los que estéis interesados que Chakra no es una distro sencilla; ya desde el principio nos encontramos con ciertas dificultades, incluso para preparar la ISO que está disponible para su descarga; no podemos crear una imagen funcional usando Unetbootin, lo cual me parece un error. Por suerte, contamos con un completo manual de instalación, que, eso sí, está en inglés.
Una vez hacemos clic sobre el lanzador, nos encontramos con Tribe en plenitud:
A la izquierda de la ventana se nos presenta un "guión" de lo que será el proceso de instalación. En la parte más amplia de la ventana, dos enormes botones para continuar y para cancelar. Bien, parece sencillo y claro. Continuemos:
Una pantalla con notas sobre la versión. Estupendo. Esto no lo lee nadie, pero ahí está. Luz y taquígrafos, todo transparencia. Que aprendan algunos. Seguimos:
Selección de idioma y hora. Un enorme globo terráqueo interactivo. Primera deducción errónea: estos métodos de selección de idioma suelen estar orientados a novatos, que se quedan patidifusos ante la grandiosidad del nuevo sistema operativo, que muestra bolas del mundo y todo. Como os digo, es una inferencia equivocada. A pesar de la inutilidad de esta ventana, Chakra no es para novatos, aunque la siguiente ventana también es de las sencillitas:
Aunque se agradece que no haya problemas para marcar la contraseña de root, no queda muy clara la diferencia entre las contraseñas de sesión y la susodicha de administrador. Esta es una de las primeras pistas importantes, y la sospecha de que no todo será tan fácil como nos las prometíamos se confirma en la siguiente pantalla:
Lo que veis es la combinación de Tribe con el editor de particiones, que aparece si apretamos en el botón inferior "avanzado". Y es que Tribe no contiene más ayuda al usuario. Tenemos que editar las tablas de partición manualmente, sin ninguna pista aparente. Esto no es inconveniente para los usuarios con conocimientos medios, pero para un novato, os lo aseguro, significa el fin de la aventura. De hecho, me he encontrado con algunos problemas en el propio proceso de particionado, que he solucionado utilizando el sistema de partición MS-DOS (!). En definitiva, una cosa muy rara y muy poco "user-friendly". Pasado este mal trago, eso sí, la instalación continua plácida y rápidamente, sin ningún tipo de contingencias y con un agradable pase de diapositivas que nos enseña las bondades de Chakra:
Casi al final, para ser justos, nos encontramos con uno de los regalos que nos hace la gente de Chakra: se trata de los Bundles, de los que os hablo con detalle en el vídeo. Durante los pasos finales de la instalación nos ofrecen la posibilidad de instalar algunos de los programas GTK más importantes, para no tener que hacerlo despúes. Una gran idea, sin duda. Incluso estaría genial poder instalar algunos más, o contar con un gestor de paquetes sencillo durante esta parte del proceso. Pero la idea tal como está me parece estupenda:
Con este elegante detalle y tras el necesario reseteo, nos encontramos por fin con el fantástico escritorio KDE de Chakra, que nos da la bienvenida con Kapudan, un programa que nos facilitará aún más las cosas: Mediante otros sistema de pase de pantallas parecido al instalador, podremos gestionar cuestiones básicas de nuestro escritorio, como el comportamiento del ratón, las carpetas de usuario, temas de KDE, fondos de pantalla un completísimo sistema de seguridad... todo muy bien organizado y que nos deja el escritorio listo para usar.
Básicamente todo lo demás. Chakra es absolutamente estable, sólido como una roca. Sólo he detectado un error en el gestor de energía que probablemente esté relacionado con el hecho de haberlo instalado en máquina virtual. Todo lo demás funciona a la perfección, y se nota que es un escritorio pensado sólo para un lenguaje. Esto es el reino de QT, y GTK se queda relegado a funcionar confinado en los Bundles, una idea que me parece sencillamente brillante. Si queremos estabilidad, lo primero es que estas dos formas tan distintas de concebir el lenguaje de programación estén cada una en su sitio, que no se mezclen, que no sepan nada la una de la otra. La idea de la gente de Chakra podría funcionar en cualquier sistema "KDEero", y espero que así sea; y si fuese posible, sería estupendo contar con algo parecido en entornos Gnome, aunque me da la impresión de que le procedimiento inverso es imposible o, como mucho, sería poco útil. Otro elemento que me parece interesante es la política "semi-rolling", que creo que es la más cómoda para el usuario final: no obliga a reinstalaciones permanentes como en el paradigma Ubuntu, ni a estar de los nervios con actualizaciones descabelladas como en una Rolling pura y dura. Espero que si la gente de Canonical decide cambiar su política, se pase a la de Chakra. Es sólo un consejo, vaya...
Después de la obligatoria chorrada, paso a analizar la experiencia que he tenido con esta distribución, que ha sido bastante positiva, aunque con alguna salvedad. Espero que los datos sean suficientes como para que os hagáis una idea de en qué consiste esto de Chakra Project. Como de costumbre, vamos por partes:
¿Qué es Chakra Linux?
Nos encontramos con una distro derivada (pero independizada, cuenta con repositorios propios) de Arch Linux, algo que se manifiesta en cosas como su gestor de paquetes, Pacman. La política de versiones de esta distribución es semi-rolling release, que como explico en el vídeo me parece una manera muy inteligente de proporcionar a los usuarios versiones actualizadas de los programas, en un marco de estabilidad general. Cuenta con un Kernel al día (3.7.6) y la versión 4.10 de KDE, junto con aplicaciones como Gimp (2.8), Calligra (2.6.0) o Libreoffice (3.6.5), entre otras muchas (básicamente, todas esas aplicaciones de KDE que contienen la "K": Konqueror, Amarok, Konsole...). Lo que caracteriza y diferencia a Chakra de otras distribuciones es su innegable predilección por el entorno KDE. Es absolutamente fiel a las librerías Qt, tanto que para poder instalar programas basados en GTK los programadores de Chakra han diseñado el inteligente sistema de Bundles, del que hablo en el vídeo y sobre el que luego continuaré reflexionando. No obstante, tendremos que tener en cuenta que no todas las aplicaciones GTK cuentan con su Bundle, así que podríamos encontrar ciertas limitaciones de software en este sistema.Chakra es una distro relativamente popular, que suele rondar el puesto vigésimo en el listado de Distrowatch y que cuenta con un acérrimo grupo de usuarios que se definen por su amor incondicional por KDE.
Por cierto, el vídeo está grabado sobre la versión 2013.1, denominada Claire; recientemente Chakra ha lanzado una nueva versión, la 2013.2 "Benz", lo cual siempre apunta al duro trabajo de sus desarrolladores por mejorar la experiencia de uso y la estabilidad de todo el sistema.
En cuanto al proceso de instalación, que desarrollo en el siguiente apartado, conviene advertir a los que estéis interesados que Chakra no es una distro sencilla; ya desde el principio nos encontramos con ciertas dificultades, incluso para preparar la ISO que está disponible para su descarga; no podemos crear una imagen funcional usando Unetbootin, lo cual me parece un error. Por suerte, contamos con un completo manual de instalación, que, eso sí, está en inglés.
Instalación
El instalador de Chakra se llama Tribe, y aunque tiene un planteamiento bastante prometedor, no es apto para novatos: no incluye una guía de particionado, ni instalaciones automáticas (las típicas de "instala al lado de tu cutre XP, o destrúyelo todo y déjame todo el disco para mi"). Esto llama un poco la atención, pues el proceso de instalación se antoja de los fáciles; comenzamos con el modo live, con una serie de accesos directos a páginas web de información, consejos, una guía para novatos y el habitual lanzador del instalador:Una vez hacemos clic sobre el lanzador, nos encontramos con Tribe en plenitud:
A la izquierda de la ventana se nos presenta un "guión" de lo que será el proceso de instalación. En la parte más amplia de la ventana, dos enormes botones para continuar y para cancelar. Bien, parece sencillo y claro. Continuemos:
Una pantalla con notas sobre la versión. Estupendo. Esto no lo lee nadie, pero ahí está. Luz y taquígrafos, todo transparencia. Que aprendan algunos. Seguimos:
Selección de idioma y hora. Un enorme globo terráqueo interactivo. Primera deducción errónea: estos métodos de selección de idioma suelen estar orientados a novatos, que se quedan patidifusos ante la grandiosidad del nuevo sistema operativo, que muestra bolas del mundo y todo. Como os digo, es una inferencia equivocada. A pesar de la inutilidad de esta ventana, Chakra no es para novatos, aunque la siguiente ventana también es de las sencillitas:
Aunque se agradece que no haya problemas para marcar la contraseña de root, no queda muy clara la diferencia entre las contraseñas de sesión y la susodicha de administrador. Esta es una de las primeras pistas importantes, y la sospecha de que no todo será tan fácil como nos las prometíamos se confirma en la siguiente pantalla:
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| Algunas de las opciones necesarias para que se pueda instalar el sistema. Un lío. |
Lo que veis es la combinación de Tribe con el editor de particiones, que aparece si apretamos en el botón inferior "avanzado". Y es que Tribe no contiene más ayuda al usuario. Tenemos que editar las tablas de partición manualmente, sin ninguna pista aparente. Esto no es inconveniente para los usuarios con conocimientos medios, pero para un novato, os lo aseguro, significa el fin de la aventura. De hecho, me he encontrado con algunos problemas en el propio proceso de particionado, que he solucionado utilizando el sistema de partición MS-DOS (!). En definitiva, una cosa muy rara y muy poco "user-friendly". Pasado este mal trago, eso sí, la instalación continua plácida y rápidamente, sin ningún tipo de contingencias y con un agradable pase de diapositivas que nos enseña las bondades de Chakra:
Casi al final, para ser justos, nos encontramos con uno de los regalos que nos hace la gente de Chakra: se trata de los Bundles, de los que os hablo con detalle en el vídeo. Durante los pasos finales de la instalación nos ofrecen la posibilidad de instalar algunos de los programas GTK más importantes, para no tener que hacerlo despúes. Una gran idea, sin duda. Incluso estaría genial poder instalar algunos más, o contar con un gestor de paquetes sencillo durante esta parte del proceso. Pero la idea tal como está me parece estupenda:
Con este elegante detalle y tras el necesario reseteo, nos encontramos por fin con el fantástico escritorio KDE de Chakra, que nos da la bienvenida con Kapudan, un programa que nos facilitará aún más las cosas: Mediante otros sistema de pase de pantallas parecido al instalador, podremos gestionar cuestiones básicas de nuestro escritorio, como el comportamiento del ratón, las carpetas de usuario, temas de KDE, fondos de pantalla un completísimo sistema de seguridad... todo muy bien organizado y que nos deja el escritorio listo para usar.
Lo negativo
Creo que ha quedado bien descrito; lo peor de esta distro es su sistema de instalación. Es laberíntico para los que no estén acostumbrados y eso es algo que limita el interés que debería despertar Chakra. Es una pena porque por lo demás es una gozada trastear con un KDE plenamente estable y que trabaja a sus anchas en un sistema diseñado por y para este entorno de escritorio. Esta dedicación plena a KDE puede ser al mismo tiempo algo positivo y algo negativo; KDE es un entorno con una personalidad muy fuerte, y si no te gusta, no te gustará nunca por mucho que mejore. Personalmente tengo sensaciones encontradas con KDE. Me gusta verlo, me encantan los tutoriales de Youtube que enseñan sus funcionalidades, trucos y secretos; pero cada vez que le doy una oportunidad termino con ataques de ansiedad. Viniendo de un entorno rígido y mínimo como Unity, las infinitas posibilidades de configuración de KDE me provocan agorafobia, me pongo a buscar más y más opciones, más plasmoides, más skins para las ventanas, más efectos... al final me doy cuenta de que llevo horas trasteando y tenía cosas pendientes por hacer. Es decir, no es un entorno válido para procrastinadores... Insisto, esto no se puede tomar como algo negativo, es una visión subjetiva del asunto. Lo que sí es objetivo e indiscutible es que KDE es un entorno pesado, no adecuado para ordenadores escasos de RAM, que Chakra consume como si no hubiese un mañana. En este sentido, sólo está a su altura Gnome 3 y quizá Unity, aunque sinceramente creo que este último es más ligero que KDE.
Lo positivo
Básicamente todo lo demás. Chakra es absolutamente estable, sólido como una roca. Sólo he detectado un error en el gestor de energía que probablemente esté relacionado con el hecho de haberlo instalado en máquina virtual. Todo lo demás funciona a la perfección, y se nota que es un escritorio pensado sólo para un lenguaje. Esto es el reino de QT, y GTK se queda relegado a funcionar confinado en los Bundles, una idea que me parece sencillamente brillante. Si queremos estabilidad, lo primero es que estas dos formas tan distintas de concebir el lenguaje de programación estén cada una en su sitio, que no se mezclen, que no sepan nada la una de la otra. La idea de la gente de Chakra podría funcionar en cualquier sistema "KDEero", y espero que así sea; y si fuese posible, sería estupendo contar con algo parecido en entornos Gnome, aunque me da la impresión de que le procedimiento inverso es imposible o, como mucho, sería poco útil. Otro elemento que me parece interesante es la política "semi-rolling", que creo que es la más cómoda para el usuario final: no obliga a reinstalaciones permanentes como en el paradigma Ubuntu, ni a estar de los nervios con actualizaciones descabelladas como en una Rolling pura y dura. Espero que si la gente de Canonical decide cambiar su política, se pase a la de Chakra. Es sólo un consejo, vaya...En resumen
Chakra es una de las opciones más evidentes para todos aquellos que pretenden una migración total desde el paradigma GTK de Gnome 3 y Unity. Tras la polémica deriva de estos entornos de escritorio en los últimos tiempos, KDE se ha convertido en una de las alternativas más serias y seguras para los que quieren disfrutar de un escritorio de toda la vida y con un potencial de personalización sin igual. En este sentido, quizá una opción más conservadora y asequible para novatos sea Kubuntu, que no deja de ser un Ubuntu vestido de KDE; pero si queréis probar un sabor diferente y no le tenéis miedo al trámite de las particiones, Chakra es una opción muy recomendable.![]() |
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miércoles, 6 de febrero de 2013
Vídeo-Distro #5: Fuduntu 2013.1
ACTUALIZACIÓN: Gracias a los comentarios de Marcelo Sánchez en el canal de Youtube, me he convencido de un defecto que se me pasó desapercibido en el análisis de esta distribución: Fuduntu carece de algunos programas importantes en sus repositorios, como Darktable o Arduino, algo que de por sí seguramente hará pensárselo dos veces a muchos de vosotros si estabais barajando la posibilidad de instalar esta distribución. Además, parece que hay algunos problemas para instalar paquetes .rpm, lo cual dificulta aún más las cosas. Creo que es importante que sepáis esto, aunque son datos que no desmerecen la calidad de Fuduntu en general. ¡Muchísimas gracias al amigo Marcelo por el aviso!
Hay que reconocerlo: el coleccionismo es un desorden mental. Uno muy parecido al del alcoholismo leve, ese que padecen mucho conocidos, familiares y amigos nuestros y que sólo suscita comentarios del tipo "ay, este Manolo, que pena que le dé por empinar el codo de vez en cuando" o "Este Paco, hay que ver la afición que le ha cogido a los caldos del país". En definitiva, un desorden mental aceptado socialmente, más que nada porque apenas provoca consecuencias sociales graves. Pero del mismo modo que el alcoholismo leve se transforma en un problema cuando a Manolo o a Paco, en pleno éxtasis etílico, les da por conducir por la autopista en dirección contraria, o, jamonero en mano, se creen espadachines, el coleccionismo está a un paso de la tragedia si en vez de llaveros, pines o miniaturas de plomo, lo que coleccionamos son, por ejemplo, fusiles de asalto. De noticias de este tipo están llenos los periódicos y en absoluto es para tomárselo a broma. Así que, como con las copas, el coleccionismo hay que tomárselo con moderación.
Y si encima la coyuntura no está para inversiones desorbitadas, nada mejor que buscarse aficiones de las baratas. En este sentido, las vídeo-distros me han salvado; puedo dar rienda suelta a mi manía de reunir cosas parecidas, así que bendita fragmentación linuxera. Si además vosotros estáis entretenidos con mis análisis, entonces paso de ser un maniático obsesivo-compulsivo a un auténtico filántropo. Vivimos en una sociedad extraña, amigos...
Podríamos caer en la tentación de no tomarnos es serio este sistema, que se plantea en realidad como una variante ligera, potente y abierta a software privativo pero en un contexto fedoriano. Es decir, una alternativa que se debe tomar en consideración, pues sigue una línea muy parecida a la que en su día tomó Ubuntu con respecto a su "madre" Debian. Vamos a desmontarla un poquito, a ver qué conclusiones sacamos.
Todo por orden y con pantallas bien claras en correcto castellano. Si acaso, no estoy demasiado cómodo con la forma de seleccionar la localización geográfica, pues utiliza el mismo sistema que Fedora de buscar tu lugar en un mapa con aspecto de Google Earth anticuado.
En cuanto al proceso de particionado, aquí observamos la semejanza con el sistema de Ubuntu, pues el instalador nos sugiere diversas alternativas con el fin de facilitar el trabajo. No está nada mal, la verdad, creo que las opciones son suficientes y suficientemente claras para que cualquier novato pueda copiar el sistema adecuadamente sin cargarse nada.
Para los usuarios más avanzados, dispone de un sistema sencillo de particionado, más que competente para estas tareas. De momento Fuduntu da la talla y responde de manera positiva a sus propios planteamientos de usabilidad.
El proceso de copiado en sí es bastante breve (la distro es un pelín pesada, 1 Gb), y sólo queda afeado por el hecho de que el dock Cairo, que está debajo de la ventana del instalador, no deja de enseñarnos cartelitos cada vez que una unidad se monta y se desmonta, algo que además de quedar bastante cutre puede asustar a los que no sepan qué está ocurriendo exactamente. Pero es simplemente un detalle. Lo que me gusta menos es el hecho de que, una vez finalizado el proceso y tras el conveniente reseteo, la instalación no ha terminado todavía. Una vez ingresamos en el sistema de nuevo, aparece otra serie de pantallas con la información que nos queda por facilitar: el nombre del usuario, la contraseña (del usuario, no la del root, que nos piden antes de instalar, ojo con esto) y opciones avanzadas de seguridad, amén de la hora del sistema. Me recuerda demasiado a la instalación de Windows, que parece no terminar nunca. Es un detalle que podrían haber solucionado de una manera mucho más elegante integrando estos apartados en el mismo proceso de instalación, a la manera de Ubuntu, lo cual ahorra bastante tiempo.
Si no fuera por estos detalles, el instalador sería perfecto, en mi opinión. En cualquier caso estas cosas no dificultan en absoluto este momento crítico en el paso a Linux, sobre todo para los noveles.
Y lo principal, que además es lo más polémico: en Funduntu es facilísimo traicionar los principios del Software Libre e instalar toda una serie de cosas que harían llorar al bueno de Stallman: codecs de audio y vídeo, controladores de tarjeta gráfica, flash, y aplicaciones como Steam o Netflix están a un par de clics o comandos de distancia en todo momento. Incluso viene con cosas preinstaladas que pueden rozar la exageración, como el cliente de Dropbox. Sé que este último párrafo hace méritos por igual para aparecer en el apartado de cosas negativas que en este de cosas positivas, pero como me incluyo en el grupo de usuarios de Linux "agnósticos" (vamos, que no negamos la existencia del software privativo, y que nos permitimos una canita al aire de vez en cuando), a mi personalmente me resulta algo útil encontrarme con esta oferta de pecado en las narices.
Página web del proyecto Fuduntu
Hay que reconocerlo: el coleccionismo es un desorden mental. Uno muy parecido al del alcoholismo leve, ese que padecen mucho conocidos, familiares y amigos nuestros y que sólo suscita comentarios del tipo "ay, este Manolo, que pena que le dé por empinar el codo de vez en cuando" o "Este Paco, hay que ver la afición que le ha cogido a los caldos del país". En definitiva, un desorden mental aceptado socialmente, más que nada porque apenas provoca consecuencias sociales graves. Pero del mismo modo que el alcoholismo leve se transforma en un problema cuando a Manolo o a Paco, en pleno éxtasis etílico, les da por conducir por la autopista en dirección contraria, o, jamonero en mano, se creen espadachines, el coleccionismo está a un paso de la tragedia si en vez de llaveros, pines o miniaturas de plomo, lo que coleccionamos son, por ejemplo, fusiles de asalto. De noticias de este tipo están llenos los periódicos y en absoluto es para tomárselo a broma. Así que, como con las copas, el coleccionismo hay que tomárselo con moderación.
Y si encima la coyuntura no está para inversiones desorbitadas, nada mejor que buscarse aficiones de las baratas. En este sentido, las vídeo-distros me han salvado; puedo dar rienda suelta a mi manía de reunir cosas parecidas, así que bendita fragmentación linuxera. Si además vosotros estáis entretenidos con mis análisis, entonces paso de ser un maniático obsesivo-compulsivo a un auténtico filántropo. Vivimos en una sociedad extraña, amigos...
Fuduntu
Aunque el vídeo es más que exhaustivo, tengo que reseñar por escrito lo especial que resulta esta distribución. Como indica su lema, "Punny name, serious distro" (nombre enrevesado, distro seria), el juego de palabras con que se nos presenta, mezcla de Fedora y Ubuntu, no le hace justicia.![]() |
| Pantalla de bienvenida a Fuduntu, funcionando en modo Live |
Podríamos caer en la tentación de no tomarnos es serio este sistema, que se plantea en realidad como una variante ligera, potente y abierta a software privativo pero en un contexto fedoriano. Es decir, una alternativa que se debe tomar en consideración, pues sigue una línea muy parecida a la que en su día tomó Ubuntu con respecto a su "madre" Debian. Vamos a desmontarla un poquito, a ver qué conclusiones sacamos.
Instalación
El proceso es realmente sencillo, y recuerda vagamente al de Ubuntu, aunque cambiando el orden de algunas cosas. Comenzamos seleccionando el lanzador del instalador, que aparece en el escritorio del modo Live, para que no nos perdamos. Una vez seleccionado, pasamos por una serie de pantallas de configuración de detalles, como la selección de idioma y teclado, husos horarios, el nombre de la máquina...Todo por orden y con pantallas bien claras en correcto castellano. Si acaso, no estoy demasiado cómodo con la forma de seleccionar la localización geográfica, pues utiliza el mismo sistema que Fedora de buscar tu lugar en un mapa con aspecto de Google Earth anticuado.
En cuanto al proceso de particionado, aquí observamos la semejanza con el sistema de Ubuntu, pues el instalador nos sugiere diversas alternativas con el fin de facilitar el trabajo. No está nada mal, la verdad, creo que las opciones son suficientes y suficientemente claras para que cualquier novato pueda copiar el sistema adecuadamente sin cargarse nada.
Para los usuarios más avanzados, dispone de un sistema sencillo de particionado, más que competente para estas tareas. De momento Fuduntu da la talla y responde de manera positiva a sus propios planteamientos de usabilidad.
El proceso de copiado en sí es bastante breve (la distro es un pelín pesada, 1 Gb), y sólo queda afeado por el hecho de que el dock Cairo, que está debajo de la ventana del instalador, no deja de enseñarnos cartelitos cada vez que una unidad se monta y se desmonta, algo que además de quedar bastante cutre puede asustar a los que no sepan qué está ocurriendo exactamente. Pero es simplemente un detalle. Lo que me gusta menos es el hecho de que, una vez finalizado el proceso y tras el conveniente reseteo, la instalación no ha terminado todavía. Una vez ingresamos en el sistema de nuevo, aparece otra serie de pantallas con la información que nos queda por facilitar: el nombre del usuario, la contraseña (del usuario, no la del root, que nos piden antes de instalar, ojo con esto) y opciones avanzadas de seguridad, amén de la hora del sistema. Me recuerda demasiado a la instalación de Windows, que parece no terminar nunca. Es un detalle que podrían haber solucionado de una manera mucho más elegante integrando estos apartados en el mismo proceso de instalación, a la manera de Ubuntu, lo cual ahorra bastante tiempo.
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| ¡Demasiados pasos, quiero empezar a trastear ya! |
Si no fuera por estos detalles, el instalador sería perfecto, en mi opinión. En cualquier caso estas cosas no dificultan en absoluto este momento crítico en el paso a Linux, sobre todo para los noveles.
Lo negativo
Fuduntu se plantea como una distro ligera, adecuada para netbooks y portátiles, aunque también puede ser válida para escritorios de sobremesa hechos y derechos. Creo que aciertan en lo primero pero no tanto en lo segundo. Sin llegar a ser una distro pesada (es difícil que lo sea, usando Gnome 2), no la noto tan ligera como otras que he ido probando a lo largo de esta serie de análisis. De hecho, el consumo de RAM es un pelín alto, de alrededor de 450 Mb sin haber tocado nada del sistema. Personalmente yo no la utilizaría en un netbook, conociendo entornos actualmente más interesantes para este formato. Esto me lleva a comentar otro de los puntos débiles de esta distribución: la estética. Aunque entiendo perfectamente la decisión de los desarrolladores de integrar un entorno de escritorio clásico para su distro (Gnome 2 y Cairo dock, el que no admita haber tenido esta combinación en su ordenador, miente), Gnome 2 tiene pinta de anticuado, o al menos no emociona lo mismo que sus alternativas ligeras. En la actualidad creo que tiene mejor pinta XFCE, E17 o incluso LXDE. Esto, por supuesto, es cuestión de gustos, aunque estoy seguro de que poco a poco la gente se irá convenciendo de que Gnome 2 tuvo su momento y llega la hora de dar paso a cosas nuevas. Cosas ligeras, por supuesto, pero nuevas. La máxima "si funciona, no lo toques" no es siempre cierta.![]() |
| Cairo Dock, un toque de diversión y utilidad en el escritorio que se agradece |
Lo positivo
Prácticamente, todo lo demás. Fuduntu da mucho de lo que promete. El sistema es fácil de utilizar, salvando la mínima dificultad de conocer el gestor de paquetes Yum, que, por cierto, me parece mejor que Apt; Incluso nos encontramos en el primer arranque con una ventana de ayuda con unos cuantos enlaces a información sobre la distro, consejos de uso, comunidad de usuarios, etc.Y lo principal, que además es lo más polémico: en Funduntu es facilísimo traicionar los principios del Software Libre e instalar toda una serie de cosas que harían llorar al bueno de Stallman: codecs de audio y vídeo, controladores de tarjeta gráfica, flash, y aplicaciones como Steam o Netflix están a un par de clics o comandos de distancia en todo momento. Incluso viene con cosas preinstaladas que pueden rozar la exageración, como el cliente de Dropbox. Sé que este último párrafo hace méritos por igual para aparecer en el apartado de cosas negativas que en este de cosas positivas, pero como me incluyo en el grupo de usuarios de Linux "agnósticos" (vamos, que no negamos la existencia del software privativo, y que nos permitimos una canita al aire de vez en cuando), a mi personalmente me resulta algo útil encontrarme con esta oferta de pecado en las narices.
Conclusión
Una distro digna de tener en cuenta, sobre todo en un caso muy determinado: si padecéis de versionitis, ese otro desorden mental que nos impulsa a actualizar todo de manera enfermiza, descontrolada, y exponiéndonos a merecidas inestabilidades. El hecho de que Fundutu tenga un planteamiento Rolling Release nos ayuda a tener todo al día en todo momento y además nos libra del penoso trabajo de tener que reinstalar el sistema cada seis meses como en Ubuntu, o arriesgarnos a peligrosos procesos de actualización de distribución que suelen terminar en tragedia. También puede llamar la atención de algún Fedoriano cabreado con Spherical Cow y su pesadez, o si queremos aprender a manejar un sistema (el sistema de repositorios, el gestor de paquetes Yum, etc.) como el que proporciona Fedora pero sin las dificultades que nos plantea la distro madre. Fuduntu, a pesar de ser una Rolling Release, es muy estable (más que Fedora) y funciona, sin mayores problemas. Y de eso también puede tomar nota Ubuntu, que falta le hace. En este sentido, los chicos de Fuduntu se lo han trabajado bien: han cogido lo mejor de las distribuciones de las que toma el nombre, y parece que han eliminado lo peor. Por sí solo eso ya merece nuestros parabienes.![]() |
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