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jueves, 31 de enero de 2013

Vídeo-Distro #4: Bodhi Linux 2.2.0



Venía avisando estos días de que la vídeo-distro de esta semana iba a ser interesante, y creo que no me equivocaba; la de hoy es una de las más recomendables de las distros "no tan populares", es decir, al margen de las gigantes Ubuntu, Fedora, Suse, Mint... Intentaré hacer un análisis detallado de los pormenores más significativos de mi experiencia con Bodhi Linux, aunque, a fuerza de ser sincero, me va a costar ser objetivo con esta distribución. De las que llevo probadas, y ya son unas cuantas, esta es la que más me ha llamado la atención, por originalidad y por eficiencia. Vamos por partes...

¿Qué es Bodhi Linux?

Bodhi Linux es un proyecto dirigido por Jeff Hoogland y desarrollado por un equipo estable de diecisiete personas, más las aportaciones de la propia comunidad. Se trata de una iniciativa muy joven, pues sus primeras versiones inestables datan de 2011. Nos encontramos con una distro de las denominadas como "ligeras" por su bajo consumo de recursos y fiabilidad de uso. En las pruebas que he realizado, sin embargo, debo apuntar al hecho de que el consumo de memoria detectado ha sido de unos 500 Mb, lo cual es bastante para este tipo de distribuciones. Por si a alguno le interesa, he comprobado estos datos mediante el comando free en el terminal, tanto en la versión en la  máquina virtual como la que he copiado en el disco duro. Por cierto, que si he necesitado instalarla en disco ha sido por culpa de ciertos problemas a la hora de instalar los drivers gráficos de VirtualBox, de modo que me ha resultado imposible virtualizarla con un formato de pantalla de 16:9. Una lástima, porque tanto en disco como virtualizado, Bodhi Linux vuela.
Es una distro relativamente popular, encontrándose desde hace un año entre los puesto 20 y 14 en el ranking de Distrowatch.


Una de las características más especiales de Bodhi Linux es su curioso ciclo de desarrollo, que desde su página web califican como "semi-rolling". Otro día dedicaré un artículo a esta nomenclatura y sus variantes; de momento baste con decir que los desarrolladores siguen las versiones LTS de su distro "madre" (Ubuntu), pero al mismo tiempo mantienen el software actualizado, salvando una de las principales desventajas (o ventajas, para los amantes de la estabilidad) de las versiones de largo soporte. Sin duda se trata de una filosofía de actualización muy a tener en cuenta, pues en mi opinión junta lo mejor de los dos mundos: las versiones "de largo recorrido" y las más radicales "Rolling Release".
La otra nota importante de Bodhi es la intención de su equipo de desarrollo de conseguir una experiencia de usuario minimalista y totalmente configurable. En ambos casos creo que los objetivos están sobradamente conseguidos gracias al uso del entorno Enlightment, del que hablaré más adelante.

Instalación

No lo menciono en el vídeo, porque siempre hay que hacerle algún regalo para los sufridos lectores de este blog. El proceso de instalación de Bodhi encierra alguna sorpresa. Siguiendo el camino marcado por Ubuntu, Bodhi se distribuye mediante copias Live descargables de su página web (con versiones para 32 bits, 64 bits y ARM). De este modo, podemos comprobar el funcionamiento del sistema sin necesidad de instalarlo previamente en el disco duro. Sin embargo, Bodhi introduce una novedad: durante el proceso de arranque de la distro en su modo Live tenemos que seleccionar el tipo de escritorio por defecto que vamos a utilizar. Es decir, lo que veis en el vídeo es sólo uno de los que nos ponen a nuestra disposición: podemos elegir diferentes configuraciones de docks, gadgets y barras laterales, superiores o inferiores, en configuraciones diseñadas para escritorio, portátil, netbook, tablet... incluso tenemos como posibilidad la carga de un escritorio totalmente limpio, para que podamos ir añadiendo lo que queramos.


Una vez cargado el tipo de escritorio, seleccionamos un tema de entre los que vienen disponibles por defecto (luego hablo de los temas), y ya entramos directamente en el escritorio tras un periodo de carga de unos... no sé... ¿dos nanosegundos y pico? El proceso de instalación real en el disco duro es muy fácil, pues utiliza el gestor Ubiquity de Ubuntu, de los que conozco el más sencillo de seguir.


Podemos seleccionar libremente las particiones, pero si no tenemos demasiados conocimientos el propio gestor de instalación se encarga de detectar otros sistemas operativos y proceder al particionado de forma segura. Por cierto, una diferencia con Ubuntu es que con Bodhi no podremos seleccionar al principio las librerías "no libres", es decir, principalmente los codecs de vídeo y audio que en la distro de Canonical se obtienen con un simple clic en el mismo proceso de instalación. De todas formas, todas estas cosas privativas está a un par de clics una vez instalado Bodhi. Pero vamos, que si quieres vicios te busques la vida, chaval...
La instalación es un proceso brevísimo y sin ningún tipo de contratiempos. Una vez finalizado y tras el correspondiente reseteo, accedemos al tipo de escritorio que hayamos seleccionado previamente:

Bodhi, con el escritorio tipo "desktop"
En el ejemplo de la foto superior, vemos la propuesta de Bodhi para ordenadores de sobremesa, aunque también podemos seleccionar temas dentro de la misma configuración de escritorio:

Escritorio Desktop, con otro tema
Como podéis ver, el aspecto cambia significativamente, no sólo en la barra inferior, sino en todo el sistema: ventanas, menús, puntero de ratón, efectos... podéis multiplicar el número de temas por el número de escritorios propuestos por defecto y sacar vuestras propias conclusiones sobre la configurabilidad del entorno. Y no os quedéis con ese número: tened en cuenta que sólo son propuestas y que, como digo en el vídeo, TODO es configurable a nuestro gusto. O sea que podéis construir vuestro escritorio absolutamente original de una forma bastante sencilla e intuitiva.
Esta libertad de configuración es mérito del entorno Enlightment, que con Bodhi Linux funciona a la perfección. Y es que hay que reconocer lo bien que le está viniendo la madurez a E17 (la E es de Enlightment y el 17 es el número de la versión más reciente, que corre en Bodhi), que en los últimos años está haciendo un montón de ruido y que se está haciendo un hueco en muchos escritorios tras la irrupción de los escritorios pesados. E17 no es sólo un entorno escritorio; el solito se encarga de las decoraciones de ventanas, gadgets, y la composición (los efectos, vaya), de forma que no tendremos que hacer combinaciones de esos elementos mediante diversos programas. Esto garantiza una mayor estabilidad y, sobre todo, un ahorro de recursos muy significativo, que se deja notar en la fluidez de todo lo que sucede en la pantalla de Bodhi.


Software instalado

Muy poco; apenas contamos con un navegador de internet (Midori, buena elección), un terminal (LXTerminal) y un bloc de notas (Leafpad). El resto son programas de sistema, y, sobre todo de configuración del entorno. El resultado es un sistema que cabe en una ISO de 500 megas (de las últimas, me temo, que van a caber en un CD tal y como van los tiempos), y que tendremos que ir construyendo nosotros mismos. Por suerte contamos con los diversos métodos de instalación que nos proporciona Bodhi, a través de terminal mediante apt-get, con software a través de Synaptic, o con la inteligente solución que los chicos de Bodhi nos proporcionan a través de su página web. Para los que lo consideren necesario, se puede instalar el driver privativo de tarjetas gráficas Nvidia sin demasiados problemas. No puedo garantizar esto en el caso de tarjetas gráficas, ya sabéis que soy bastante escrupuloso con las cosas que no puedo comprobar por mi mismo, lo lamento...

Lo negativo

Poca cosa; quizá lo más importante sea esta falta de programas al inicio, que obligan a cierto trabajo de preparación del sistema antes de ponerse a trabajar.

Apartado de aplicaciones... Bodhi opina que somos mayorcitos y podemos arreglárnoslas


Y esta sensación de demora puede aumentar peligrosamente si nos metemos en el proceloso mundo de la configuración del escritorio. No por difícil, sino por lo adictivo que puede resultar añadir cosas, quitarlas, cambiarlas, intentar imitar a Unity, o a KDE, o montarse algo al estilo de Cinnamon... Es una locura, que a los que simplemente quieren trabajar con el ordenador puede llegar a parecerles excesiva. El paroxismo llega si le echamos un vistazo a la sección de la web de Bodhi dedicada a las tomas de pantalla de los usuarios que desean compartir sus creaciones. De hecho se lo están tomando en plan competitivo, con "escritorios de la semana" y todo. Esto demuestra que hay gente con muchísimo tiempo libre...

Vale, ya paro de poner fotos del escritorio... Fuente: Enlightment.org


Otro aspecto que puede ser criticable es la propia estética de E17. Tengo la extraña sensación de estar en un entorno ligeramente pasado de moda, con cierto regusto a Windows XP o Vista. Esto en cualquier caso es una impresión particular y completamente subjetiva, pero a mi no me acaba de enamorar ninguno de los temas que ofrece el sistema por defecto.

Lo positivo

Todo lo demás; había probado antes Enlightment como alternativa ligera para mi cochambroso netbook, pero diversos bugs siempre me hicieron descartarlo; después de haberlo saboreado con Bodhi, me ha convencido y pasa a formar parte de manera inmediata a mi lista de recomendaciones, con total seguridad para equipos de bajos recursos e incluso para máquinas más potentes. No he padecido ningún problema en cuanto a estabilidad, detección de hardware (el micrófono funciona perfectamente, así que parece que no tenía que ver con el kernel 3.7, era culpa de Fedora) ni instalación de programas. Porque estoy un poco liado con cierto blog, que si no iba a entretenerme un rato luchando por el escritorio de la semana...

En resumen

A pesar de utilizar uno de los entornos de escritorio más longevos de los que tenemos en el ámbito Linux, Bodhi trae una sensación de frescura y desenfado digna de encomio. En un tiempo en el que las distros grandes se preocupan por bobadas como la adaptación de sus entornos a las tabletas, Enlightment deja todas las decisiones en nuestras manos, con un sistema de configuración simple y lo suficientemente potente como para hacer lo que nos dé la gana. Por otro lado, en lo que es puramente técnico, el acabado de esta distribución es sencillamente impecable. Sin errores, sin inestabilidades, sin problemas. y todo con las mismas o parecidas herramientas que tenemos en Ubuntu. Me quito el sombrero, y me lo pongo rápido, que se me enfría el cráneo.

Clic para ampliar

lunes, 28 de enero de 2013

Software Linux: Indicator Stickynotes



Ningún día mejor que un frío lunes de enero para hablaros de esta aplicación. No en vano nos encontramos con un émulo virtual de un elemento inevitable en cualquier escritorio de oficina: las notas adhesivas. Y además, aunque sea uno de los ejemplos más humildes y poco atractivos, si no amáis el material de oficina en cualquiera de sus formas, es que no tenéis corazón. ¿O soy yo el único que disfruta como un niño al entrar en una papelería? Pues eso.
Había pensado en escribir una breve semblanza sobre la curiosa historia de la invención de las notas adhesivas, pero por lo visto es un tema bastante trillado en la red; de modo que os emplazo a echarle un vistazo aquí o aquí o aquí o aquí o aquí... Conclusión: no eres un auténtico bloguero hasta que no escribes un artículo sobre la historia del Post-it. En fin... yo paso, prefiero enlazar antes de copiar. Vago y honrado que es uno.
El caso es que Indicator Stickynotes hace un buen trabajo en el escritorio de Ubuntu. Esta es una de esas aplicaciones que pueden pasar desapercibidas si no las necesitamos, pero que si le encontramos utilidad se vuelven imprescindibles. Además, está bastante bien trabajada visualmente, y salvo la cantidad de botoncitos que tienen las notas, queda bastante bien en el escritorio. Son muy agradecer algunos detalles elegantes, como la posibilidad de ocultar rápidamente las notas con un clic en el menú correspondiente del indicador, o la posibilidad de crear múltiples categorías asociadas a diferentes colores.

Poco a poco, el escritorio Unity deja de ser el colmo de la sosería...

Entre las cosas que echo en falta y que se añaden a las cosas menos funcionales que indico en el vídeo, podemos añadir que no hay manera de cambiar el tipo de letra con el que rellenamos las notas, pues dependen de las fuentes que se usan en el sistema. Quizá esto sea una sabia decisión por parte del programador de la aplicación, pues así nos impide caer en la tentación de utilizar Comic Sans o alguna aberración tipográfica semejante. En cualquier caso, las opciones con las que cuenta son más que suficientes para darle un buen uso al programa. 
Sólo un aviso a quienes quieren tenerlo todo bajo control: el programa se autoejecuta automáticamente en el inicio de cada sesión; si queréis cambiar este comportamiento sólo necesitáis abrir la aplicación "aplicaciones al inicio" y eliminar el comando correspondiente al programa. Por cierto, hablando de errores tontos, curiosamente hay una errata en alguna parte del nombre de la aplicación; digo "en alguna parte" porque no sé exactamente si el error está en el lanzador de la aplicación (Indicator Sticknotes) o en el de su espacio en Launchpad (Indicator Stickynotes). Para mantener un poco el desconcierto, en el vídeo lo llamo de una manera y en este artículo de otra, así puedo decir que me equivoco y no me equivoco al mismo tiempo, que no deja de ser divertido desde un punto de vista lógico.

Instalación

El autor de esta aplicación es el hindú Umang Varma, y se encuentra disponible para las versiones 12.04 y 12.10 de Ubuntu y variantes (Kubuntu, Xubuntu, etc.). La aplicación parece funcionar igual de bien en prácticamente cualquier entorno de escritorio además de Unity: KDE, Gnome, XFCE y Cinnamon, por ejemplo.
En cuanto a la instalación del programa, lo normal, mediante PPA. Ya sabéis, abrimos un terminal con Ctrl + Alt + T y copiamos/pegamos lo siguiente:

sudo add-apt-repository ppa:umang/indicator-stickynotes
sudo apt-get update
sudo apt-get install indicator-stickynotes

sábado, 26 de enero de 2013

Escritorio con efecto "joé, qué guapo" con LiveWallpaper



Admitámoslo: no importa que prediquemos las ventajas del software libre a un nivel filosófico, ideológico o político; incluso desde puntos de vista puramente prácticos o económicos. Vamos, ni pistola en mano. Por mucho que tratemos de convencer a la gente de nuestro entorno sobre lo BBB (bueno, bonito, barato) que es Linux, siempre nos mirarán con cara de pez y nos mandarán a paseo, con mayor o menor educación según los casos. Linux no levanta pasiones. Antes al contrario; es a la informática lo que el típico colega aficionado a la magia en el ámbito del flirteo de fin de semana: un repelente, una bomba fétida, una garantía de disfunción eréctil. Linux da bajón a los que no lo conocen, igual que ese mismo colega que trata, el muy infeliz, de ligarse a la moza más guapa del guateque mediante un truco de cartas, lo mismo es una buena persona, el pobrecico.

Si impresiona en la foto imaginaos en movimiento... la repera
Las cosas entran por los ojos. Esa, supongo, fue la filosofía detrás de cosas que no comprendía del todo, como algunos efectos de compiz, las ventanas gelatinosas y el cubo de escritorio, que tan de moda estaban hace no demasiado tiempo. Recuerdo que hace no tanto, los únicos vídeos que existían en Youtube sobre Linux consistían en comparativas entre el escritorio de Windows y el cubo de escritorio con Compiz. Buscabas un tutorial de Linux, y lo que encontrabas era: "instalar cubo de escritorio en..." y la distro que quisieses. Al principio pensaba que esto era algo absurdo, un paralelo informático al tuneo de coches y ese tipo de cosas. Con el tiempo me di cuenta de que este fenómeno de los efectos inútiles pero vistosos tenía sus contrapartidas positivas: atraía a la gente. Incluso hacía que muchos se animasen a probar Linux sólo con la intención de convertir el escritorio en un cubo rodante.

Confesad: vosotros también os lo instalasteis... fuente: fedoreando
No me voy a meter en disquisiciones filosóficas sobre si el fin justifica los medios y esas cosas; de la filosofía se encarga Hijos, que para eso tiene el título. El caso es que esas chorradas tienen su sentido. Si de cada cien personas que prueban Linux por una bobada estética de dudoso gusto, conseguimos que una comprenda de paso que Linux es un sistema operativo serio, funcional, y que la libertad que proporciona es esencialmente buena, creo que merece la pena contar con un pequeño arsenal de aplicaciones orientadas a llamar la atención, al vacile más descarado, al tuneo más poligonero, a darle un toque choni a la existencia. De vez en cuando debemos provocar una metamorfosis en nuestro sistema, que pase de ser ese colega aburrido aficionado a la magia, pero majo en el fondo, a un chulo-piscinas de camisa entallada, pecho lobo al aire, cadenota de oro, gafas de sol ray-ban, y música a todo trapo en su buga to guapo con spoiler y todo. Ese truhán en que se transformará nuestro querido pingüino ligará más, con malas artes, pero se comerá la pista de baile (y lo que se interponga en su camino, ñam). 
Los ingleses, que tienen la sana costumbre de ponerle nombre a todo, con especial interés en las cosas nuevas, han dado en llamar esto como "efecto wow". Y nosotros, que somos como somos, pues no le damos ningún nombre, así que lo he bautizado como veis en el título de este artículo. Este efecto "joé que guapo" lo consigue la aplicación que os traigo en el vídeo de hoy. No hay mucho que decir sobre LiveWallpaper: simplemente cambia tu fondo de escritorio normal por una animación configurable, entre cuatro a elegir. La calidad de las animaciones es un tanto irregular, y de todas ellas creo que las únicas realmente interesantes son las del efecto Galaxia y el muro de fotografías.

Opciones de configuración de LiveWallpaper. Hay que admitir que son muy completas

Lo que he de reconocerle a los desarrolladores de este programa es la intensidad con que están desarrollándola; desde que la tengo instalada, cosa de un mes y pico, ha tenido actualizaciones al menos una vez por semana. Y lo cierto es que funciona bastante bien. El consumo de recursos es, lógicamente, bastante elevado: unos 33 megas. Sé que pensaréis que esto no es tanto, pero hay que tener en cuenta que la aplicación en sí no aporta ningún tipo de funcionalidad, y en ese sentido, son megas regalados, así que son unos cuantos. Por otro lado, en las primeras versiones del programa se notaba un aumento en el consumo de procesador, algo que en equipos limitados podía causar un gran bajón de rendimiento en el sistema. No obstante, con las actuales versiones parece que la exigencia de máquina se ha corregido bastante. A pesar de esto, sigue siendo un lujo en términos de procesamiento.
En definitiva, mi recomendación es tener LiveWallpaper instalado, guardado en la recámara. Y ponerlo a funcionar minutos antes de recibir la visita de algún "ventanero" despistado. El efecto "joé, que guapo" hará su trabajo y probablemente os pregunte cómo tiene que hacer para instalar esa chulada en su vista, equispé, o siete. Vosotros le miraréis con gesto displicente, y le ofreceréis amablemente pasaros por su casa con un lápiz y una distro asequible a novatos que pueda funcionar sin muchos problemas. Le diréis que ni siquiera hace falta instalarla, que puede mirar cómo funciona sin tocar su disco duro. Y entonces flipará todavía más. Los pasos siguientes ya dependerán de vosotros. Y una vez conseguido un nuevo linuxero, hacéis una nueva muesca en la culata del revólver y, eso sí, cerráis de nuevo LiveWallpaper hasta la próxima víctima.
Sé que estos consejos son una inmoralidad suprema, pero entre esto e intentar predicar en el desierto sobre la libertad... me quedo con el macarra y su cadena de oro. Los años me están volviendo un cínico. O quizá leer demasiado a Reverte...
La aplicación está a cargo del desarrollador Maximilian Schnarr, y a juzgar por la cuenta de Launchpad asociada a la aplicación, la está desarrollando el solito, así que en ese sentido hay que felicitar su esfuerzo, por fútil que pueda parecernos. Para instalar LiveWallpaper en Ubuntu tenéis que instalar su PPA. El procedimiento es el de siempre; abrimos un terminal con Ctrl + Alt + T ycopiamos y pegamos las siguientes líneas (disponibles para Raring, Quantal y Precise):

sudo add-apt-repository ppa:fyrmir/livewallpaper-daily
sudo apt-get update 
sudo apt-get install livewallpaper livewallpaper-config livewallpaper-indicator
Y si queréis una versión más estable que la daily, podéis cambiar la primera línea por esta otra (sólo disponible para Quantal y Precise):
sudo add-apt-repository ppa:fyrmir/livewallpaper-stable
Ojo, aunque lo aviso en el vídeo conviene repetirlo por si las moscas: este programa anula el escritorio como espacio para archivos, de modo que si tenéis alguna carpeta, archivo o lanzador en este lugar, lo tendréis inaccesible a no ser que lo busquéis con el navegador de archivos. Cosas del efecto "joé, qué guapo"...

lunes, 21 de enero de 2013

Unity Tweak Tool



Abrimos la semana con la enésima herramienta de configuración para el entorno de Unity que pulula por los mundos de los repositorios canonicales. En este caso, se trata de Unity Tweak Tool, que comenzó sus días con una denominación mucho menos hostentosa: Mechanig.
Más allá de lo que me llama la atención la proliferación de esta clase de programas en el entorno Unity, lo cierto es que tras un corto pero intenso periodo de desarrollo, este programa se ha convertido en otra navaja suiza de bastante utilidad, sobre todo para los primerizos con el sistema de Shuttleworth. Detrás de este proyecto está un grupo de desarrolladores liderados por el programador búlgaro George Karavasilev.

Instalación

Aprovecho para hacer un aviso a los que tengáis este programa instalado desde que salió hace un par de meses: el repositorio PPA ha cambiado la semana pasada, y en la actualidad para instalar Unity Tweak Tool tenemos que ejecutar los siguientes comandos en nuestro terminal (Ctrl + Alt + T y corta-pega de las siguientes líneas):
sudo add-apt-repository ppa:freyja-dev/unity-tweak-tool-daily
sudo apt-get update
sudo apt-get install unity-tweak-tool
Ojo, esta PPA está sólo disponible para Quantal y Raring. Si sois de los que os habíais instalado la antigua versión (Mechanig), buscad el viejo repositorio en orígenes del software y eliminadlo antes de agregar este. Probablemente ya os haya dado guerra con alguna actualización, y la razón es la mudanza que os he explicado.

El programa

Cuenta con una interfaz muy sencilla, basada en la selección de diferentes grupos de funciones de configuración, que conducen a submenús ordenados por pestañas. Hay que reconocerle al autor el esfuerzo por introducir en un espacio limitado un montón de funciones, algunas de las cuales son difíciles de configurar mediante otros métodos o programas. 

La interfaz de Mecha... digo, Unity Tweak Tool
Además hay que agradecer algunos detalles muy interesantes, que suelen formar parte de los típicos artículos titulados "cosas que hacer después de instalar Ubuntu": por ejemplo, la posibilidad de desactivar el gestor de conexiones Bluetooth, o la muy completa configuración de hot-corners. Estos pequeños detalles y la buena velocidad de actualizaciones y reparaciones de bugs son los puntos fuertes de este programa. En este sentido se nota que detrás de este proyecto hay un equipo de 7 personas, un número extraordinario para los estándares del mundillo del software libre.

Esquinas calientes... ¿será un juego de palabras malicioso?
Todas las demás opciones de configuración están bastante vistas, y por si no las conocéis os las voy enseñando de una en una en el vídeo. Lo que sí es importante es que, si podéis evitarlo, aguantéis la tentación de instalar programas de configuración redundantes. Tampoco es que sea peligroso, pero pueden entrar en conflicto unos con otros y puede ser un lío. En cualquier caso, prácticamente todas las configuraciones que permite controlar este programa provienen de Gsettings y Compiz Settings, y sólo he percibido algún problema al interactuar con Ubuntu Tweak (problemas muy menores, nada de cuelgues ni cosa parecida). 
Teniendo en cuenta la velocidad con la que se está desarrollando este programa, y el hecho de que su contrincante más importante (el anteriormente citado Ubuntu Tweak) tiene un desarrollo un tanto errático sobre todo en los últimos tiempos, Unity Tweak Tool puede ser una buena alternativa para dejar a Unity a nuestro gusto. O todo lo que nos deja el entorno, que tampoco es mucho.