Por si acabáis de aterrizar en nuestro planeta en los últimos minutos, la familia de distribuciones basada en Ubuntu es muy amplia y abarca todo tipo de gustos, preferencias y necesidades. Y después de esta obviedad digna de parvulario, vamos a echarle un vistazo a Lubuntu, una distro que realmente merece la pena conocer.
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viernes, 30 de mayo de 2014
martes, 20 de mayo de 2014
Vídeo-Distro #28: Xubuntu 14.04
¿Ya está otra vez este pesado con Ubutu? ¡Pues sí! Lo cierto es que esta versión "cabra peluda nepalí" me ha gustado bastante, así que por una vez me voy a adelantar a vuestras preguntas y directamente voy a analizar unas cuantas versiones "oficiales" de la distro de Canonical, para que podáis elegir con toda la información a vuestro alcance. Y por una cuestión sentimental, la primera va a ser Xubuntu. ¡No es mala opción!
jueves, 1 de mayo de 2014
Vídeo-Distro #27: Ubuntu 14.04
No, este humilde blog tampoco se libra de la "casi obligatoria" reseña de la distro más popular del mundo; entre la falta de voz y la falta de emoción de esta versión, no es que me entusiasmase la idea, pero... que no se diga que soy un asocial, ea.
sábado, 19 de octubre de 2013
Cómo usar LaunchPad (y no volverse loco en el intento)
Casualidad o no, este vídeo coincide prácticamente con la reciente salida de la nueva versión de Ubuntu, Saucy Salamander. Así que quizá os venga que ni pintado este vídeo sobre la utilización de Launchpad, la plataforma de desarrollo de Canonical y la comunidad ubuntera. Sobre Ubuntu 13.10, por supuesto, hablaré próximamente, así que esta vez no acepto apuestas sobre la próxima vídeo-distro...
miércoles, 2 de enero de 2013
Ubuntu Phone... La que se avecina
Al final se cumplieron las predicciones de los que avisaban sobre el advenimiento de Ubuntu al mundo de los teléfonos móviles. Después de 48 horas de espera, viendo pasar los minutos en un banner en su página oficial que parecía no terminar nunca, Canonical ha desvelado el secreto de lo que será el futuro próximo de la compañía: Ubuntu Phone.
Primeras impresiones
El sistema operativo tiene bastante buena pinta. En un vídeo de 20 minutos, al que podéis acceder un poco más abajo, Mark Shuttleworth (sudado y sin afeitar, ¿será para mantener cierta filosofía underground de cara a la galería o simplemente es un cochino?) explica los fundamentos de su nueva criatura. Dos ideas presiden el sistema: aprovechamiento de la pantalla y respeto a las líneas de diseño marcadas por Unity. El vídeo parece demostrar que han conseguido los dos objetivos. La duda que tengo es si esto, en realidad, es bueno. Pero vamos por pasos.
Adiós a la pantalla de bloqueo.. y a los botones
Como el señor Shuttleworth describe en el vídeo, con la empalagosa locuacidad que le caracteriza, Canonical ha decidido eliminar la pantalla de bloqueo propia de otros sistemas, en favor de una "pantalla de bienvenida" desde la que se puede acceder con gestos que aprovechan los cuatro bordes de la pantalla como lanzadores de diferentes funciones. El lado izquierdo despliega una barra con aplicaciones favoritas, al estilo de unity, con el acceso al Dash en la parte de abajo (al contrario que en Unity, supongo que para que quede al alcance del pulgar). La parte de arriba sirve para mostrar notificaciones, la derecha para desplazarse entre aplicaciones abiertas, y la de abajo para mostrar los menús, de forma que en principio, se aprovecha prácticamente todo el espacio disponible.
Otro aspecto interesante es la aparente desaparición de cualquier botón físico para interactuar con el terminal. Creo que esto es un acierto, aunque la contrapartida es conseguir la misma facilidad de uso mediante gestos, algo que puede ser peliagudo. No obstante, parece que esto beneficia otros factores, como el tamaño de las pantallas, o la propia durabilidad de los teléfonos (que nos lo digan a los que tenemos el botón Home del iPhone machacado...).
Y dale con las Webapps
Los que sigáis el blog sabréis que no tengo muy buena opinión de la manera en que Canonical ha solucionado el tema de la integración de las páginas web como aplicaciones "de primera clase". Creo que no deja de ser una maniobra de marketing más o menos torpe, pues lo que han hecho en el escritorio de Ubuntu no es más que crear lanzadores para páginas web de la misma forma que siempre se ha podido hacer con programas como Alacarte.
De todas formas, parece que se lo han tomado como bandera de la marca, y todo apunta a que Ubuntu Phone continuará con la línea de integrar las aplicaciones en línea con las propiamente nativas. Algo que, realmente, tampoco es una novedad en el terreno de la telefonía móvil. Sólo espero que no sigan el camino de iOS, que termina fragmentando el uso de internet y reduciéndolo al acceso a través de aplicaciones, lo cual va en contra de la filosofía abierta de la red. Si en eso también nos traicionan los de Canonical, mal vamos...
Especificaciones técnicas
Parece que el teléfono va a pedir bastante máquina para funcionar. Al menos un giga de RAM y procesadores quad-core o Intel Atom, según informan en Alt1040. Parece que estas exigencias se deben a la capacidad del sistema para hacer funcionar aplicaciones nativas de Ubuntu si conectamos el teléfono a una televisión mediante su correspondiente dock, una idea que Ubuntu lleva trabajando desde hace bastante tiempo.
Eso puede ser muy interesante, aunque habrá que esperar para ver cómo funciona en realidad. En el caso de terminales más modestos, esta capacidad quedaría limitada, pudiendo usarse sólo aplicaciones nativas. Por lo demás, Ubuntu cuenta con la enorme ventaja de tener detrás a una comunidad de gente dispuesta a desarrollar software, por lo que el terreno de las aplicaciones puede ser uno de los puntos fuertes de Ubuntu Phone. Aunque al mismo tiempo, podría convertirse en su talón de Aquiles, como sugeriré después. Otra de las cosas interesantes es la de que Ubuntu Phone combina el kernel de Android con el suyo propio, con lo cual imagino que se maximiza la compatibilidad de hardware. E imagino que también la posibilidad de instalar Ubuntu Phone en terminales Android...
Eso puede ser muy interesante, aunque habrá que esperar para ver cómo funciona en realidad. En el caso de terminales más modestos, esta capacidad quedaría limitada, pudiendo usarse sólo aplicaciones nativas. Por lo demás, Ubuntu cuenta con la enorme ventaja de tener detrás a una comunidad de gente dispuesta a desarrollar software, por lo que el terreno de las aplicaciones puede ser uno de los puntos fuertes de Ubuntu Phone. Aunque al mismo tiempo, podría convertirse en su talón de Aquiles, como sugeriré después. Otra de las cosas interesantes es la de que Ubuntu Phone combina el kernel de Android con el suyo propio, con lo cual imagino que se maximiza la compatibilidad de hardware. E imagino que también la posibilidad de instalar Ubuntu Phone en terminales Android...
Y en resumen...
Al menos en mi opinión, la sección artística de Canonical se lo ha trabajado bastante bien, todo tiene un aspecto muy acabado y elegante. En estas cosas siempre conviene tener un terminal delante para ver cómo funciona en "la vida real"; un primer vistazo al vídeo me hace sospechar que la interacción con este teléfono no será tan fácil como con sus viejos competidores (Android y iOS). No hay nada en la pantalla que te indique qué borde hay que tocar para que aparezcan los lanzadores o las barras de menú. No es habitual que la pantalla principal sea un híbrido entre una pantalla de bloqueo y una de notificaciones, ni tampoco es intuitivo encontrarnos con cosas como una especie de Dash en miniatura, centrado en las búsquedas (no tiene pinta de permitir agregar widgets, al menos a primera vista). En fin, tengo la impresión de que el sistema puede estar chulo, pero dudo mucho que atraiga a la gente. Lo cual me lleva a la cuestión fundamental...
¿Llega tarde a la fiesta?
El panorama es el siguiente: Nokia, más muerta que viva, hace esfuerzos notable para mantenerse en el sector de la telefonía más económica, con terminales baratos basados en diferentes sistemas operativos. Windows ha hecho una apuesta fuerte con su SO para teléfonos, más aún cuando ha decidido imitar la interfaz metro en su sistema de escritorio (gran cagada de la que algún día se arrepentirán). Pero los que de verdad parten el bacalao son y serán Android y Apple. Ambas son plataformas maduras (iOS incluso algo anticuada, así que no tardarán en mover ficha), fuertemente implantadas, y sobre todo, conocidas. Ubuntu llega a un mercado saturado de terminales y sistemas operativos, con una competencia quizá demasiado dura para una empresa que se basa, en definitiva, en el software libre. Y eso es algo positivo para todos, menos para aquellos a quienes quiere atraer Canonical: las empresas, los fabricantes, los vendedores. Y poniéndome en la piel de este tipo de gente, imagino que habrá ciertas reticencias. No sólo por el tema competitivo, sino, y sobre todo, por el hecho de que Ubuntu no deja de ser Linux, y Linux es y será Software Libre. Lo cual implica que siempre suene un poco extraño lo de que haya aplicaciones de pago. Lanzo la reflexión y la pregunta a los usuarios de Ubuntu que estén leyendo esto: ¿Alguno de vosotros ha comprado alguna aplicación para Ubuntu en el Centro de Software? La respuesta será casi con total probabilidad, un rotundo "no", y las causas de esto son sencillas de entender: los que estamos en Linux sabemos que se puede hacer lo mismo con software libre que con software privativo, y que "gratis" no significa "malo".
Si las empresas piensan lo mismo que yo, y son conscientes como yo de que los smartphones deben su éxito comercial a las tiendas de aplicaciones, dudo mucho que se arriesguen a la apuesta de Canonical. y ese puede que sea el principal problema.
De todas formas, nunca se sabe, lo mismo estamos a las puertas de una revolución tecnológica... Hasta el año que viene no tendremos en la calle teléfonos con Ubuntu corriendo en sus entrañas. Y, con todas las dudas, con todos los temores, pero servidor de ustedes adquirirá un terminal. Llamadme fanboy, pero me hace ilusión la cosa...
martes, 11 de diciembre de 2012
La (pen)última de Stallman
Para quien no haya entendido nada del titular, os pondré en antecedentes. Richard Stallman es uno de los gurúes del Software Libre, promotor de GNU como opositor libre a UNIX, de la Free Software Foundation y... y... ah si, programó cosas como GNU Emacs y el compilador GCC. Desde aquellos años en los que picaba código se ha dedicado a la divulgación y evangelización informática, colocándose en la vanguardia de los defensores del Software Libre desde un posicionamiento ideológico purista. Stallman es un símbolo del rechazo al software privativo y por extensión a su trasfondo político, económico y social.
El señor Stallman ha saltado de nuevo a la palestra recientemente tras la publicación de este artículo en el que se ensaña con las últimas políticas de Canonical tras el lanzamiento de Ubuntu 12.10 y su polémica lente de búsqueda para Amazon. Básicamente Stallman denuncia estas prácticas de Canonical y las califica como "spyware", es decir, software que espía nuestras búsquedas en el Dash de Unity de forma maliciosa.
He decido no incluir esta noticia en nuestro reciente resumen semanal, porque lo cierto es que me ha dado mucho que pensar y he decidido compartirlo con vosotros.
En realidad a este señor no le falta razón. Desde el principio me resultó llamativo que Ubuntu tomase esta decisión, con claras motivaciones económicas, sin ofrecer la oportunidad a los usuarios de eliminar la lente con facilidad. No es de recibo que cuando estoy buscando algo en mi ordenador, este acceda a un servidor que no conozco, refleje mi búsqueda y me ofrezca resultados que buscan un desembolso económico. Esto vulnera mi privacidad; además es incómodo, pues este proceso implica que mis búsquedas serán más lentas, al estar vinculadas al ancho de banda de mi conexión a internet (si estoy buscando una foto en mi disco duro, ¿para qué demonios necesito internet?). Evidentemente, no soy el único que piensa esto, y fue sonada la noticia de que esta lente de búsqueda podría violar una directiva europea sobre protección de datos.
Ante la avalancha de críticas y el temor a una desbandada generalizada de usuarios, Mark Shuttleworth tomó la decisión de incluir un aviso sobre el uso de esta y otras lentes que acceden a servidores externos para ofrecer resultados de búsqueda. Es el icono con una "i" que aparece en la esquina inferior derecha del Dash. También se incluye una opción para desabilitar todas las búsquedas que impliquen contenidos en línea, en el apartado de privacidad de la configuración del sistema. Por último, y para mi la solución más razonable, tenemos la posibilidad de eliminar la dichosa lens desde el Centro de Software o el terminal:
sudo apt-get remove unity-lens-shopping
Ahora bien... No creo que sea "saludable" tomar las declaraciones de Stallman como dogma válido e irrefutable. Precisamente porque no son más (ni menos) que eso, un dogma. No sé a vosotros, pero a mi los dogmas me provocan cierta urticaria, vengan de Moisés, Mahoma, Buda, Bill Gates, Hitler, Stalin, Steve Jobs o el mismo Stallman. Que no digo yo que alguno de estos haya dicho alguna verdad (todo es posible, incluso viniendo de un dogmático). Pero no me gusta que me digan "esta es la verdad, y si no opinas lo que yo, eres mi enemigo". Sencillamente mi reacción ante estas cosas es la repulsa, incluso aunque esté de acuerdo con quien me pretende convencer. Algo parecido me parece que me pasa con las declaraciones de Stallman. Tiene razón el hombre, pero creo que pretende convencerme, aprovechando la fortaleza de sus razonamientos, de la certeza de todas sus derivadas. Me explico.
A Stallman le da igual la dichosa Shopping Lens. Probablemente oyó hablar de ella minutos antes de escribir el artículo. O ya lo tenía escrito antes de que apareciese la lente, y había dejado huecos para completar su ataque con el primer objetivo que se le pasase por delante. Lo que critica Stallman es la esencia misma de Canonical: su existencia como empresa vinculada al software libre.
No voy a criticar la ideología de nadie, siempre que esta encaje con los derechos humanos y esas cosas. Tampoco pretendo (no se me ocurriría, no soy nadie) convencer a los lectores de este blog de que esta ideología es buena y la otra no. Pero hay que dejar las cosas claras: estar plenamente de acuerdo con Stallman implica una serie de cosas que van mucho más allá de una estúpida lente de búsqueda. Implica adherirse a una causa política y esencialmente revolucionaria. Causa que en algunos aspectos me atrae, con la que puedo sentirme relativamente a gusto, y que acepto en parte. Pero yo tengo muy claro que es una causa política. Stallman propugna un modelo de sociedad, es decir, para él el movimiento del Software Libre es parte de un movimiento social general, y el software libre mismo es una metáfora de lo que debería ser la sociedad. Y en la sociedad que promociona Stallman no hay lugar para una empresa que aplique leyes capitalistas al desarrollo del Software, aunque sea libre.
O sea, que el señor Stallman parece que nos descubre a todos el Mediterráneo: Canonical pretende ganar pasta con Ubuntu. Ya. Y probablemente esté ganándola. Es una empresa, y si no genera beneficios ya sabemos lo que pasa: ERE's, despidos, liquidación y cierre. Shuttleworth está forrado y quiere forrarse aún más, todo lo que pueda, como cualquier empresario. Es competitivo, voraz y ambicioso. ¿Es mal tipo? Pues no lo sé. Tengo muy claro que los valores de competitividad y ambición no van conmigo. No creo que sean especialmente positivos para el ser humano. Me gusta competir, pero cuando no hay consecuencias para mi o para los demás (dicho de otra manera, me gusta jugar). Pero me resulta difícil, desde un punto de vista moral, dar el paso siguiente, que es atribuirle maldad a quienes son competitivos, ambiciosos y egoístas. Quiero decir, Shuttelworth puede ser un aprovechado que se sube a la ola del Software Libre simplemente para sacar pasta, toda la que pueda, sin importarle ciertos elementos éticos de este movimiento. Mark, qué cabroncete. Pero también podría haberse dedicado al tráfico de armas, o la pederastia. No es tan malo. Canonical, queramos o no, ha elevado a Linux a otro nivel, para bien o para mal. Representa la puerta de entrada a este sistema operativo de un montón de "refugiados tecnológicos", que hemos huido del escenario cerrado (y este sí, despiadado y mentiroso) de Windows y Mac. Ese es un mérito indiscutible. Y lo bueno de Linux es que hay opciones. De hecho, la mayoría de usuarios "medios" del sistema del pingüino que conozco han ido derivando: Comenzaron con Ubuntu, se pasaron en un momento dado a Mint, o han virado a Kubuntu/Xubuntu, o directamente han cambiado de rumbo y se han ido a OpenSuse, Arch... Opciones hay a patadas, y su uso depende del esfuerzo que pongamos cada uno en darles una oportunidad y las ganas que tengamos de aprender cosas nuevas.
y si nos ponemos a hablar del tema concreto del artículo (la Shopping Lens)... si estáis de acuerdo con el fondo del asunto, tendréis que ser consecuentes, y rechazar cualquier elemento de nuestro entorno que extraiga información de nosotros sin nuestro consentimiento:
- Google (y derivados: google+, gmail, youtube, etc).
- Redes Sociales: Twitter, Facebook, etc.
- Páginas web con Adsense (como UnaDe25, por ejemplo; a los que a partir de aquí decidáis abandonarme, fue un placer, que vaya bien).
- Tiendas online.
Pero no termina ahí la cosa. Como decía más arriba, Stallman va más allá del Software. Así que sigamos quitando cosas de nuestra lista:
- Tarjetas de crédito.
- Seguros médicos y de accidentes.
- Créditos bancarios e hipotecas.
- Telefonía móvil.
- Familiares, amigos y conocidos (qué demonios, GENTE en general).
- Servicios de hosteleria y de atención al cliente.
- Comercio.
Todos los elementos citados, tecnológicos o no, tienen algo en común: recogen información sobre nosotros con una finalidad desconocida o al menos no controlable por nosotros. Pensadlo bien y os daréis cuenta de que es cierto lo que digo. Incluso las personas que más amamos lo hacen. Recogen información sobre nuestros gustos, nuestro estado de ánimo, nuestras opiniones, y hacen uso de esa información libremente y sin nuestro consentimiento, a veces para beneficio nuestro y otras en nuestra contra. Es un hecho.
Y ahora es cuando me pregunto si el señor Stallman ha renunciado a todos los elementos de esta lista. Porque si me falla en uno, lo lamento, pero...
Señor Stallman, es usted un hipócrita de tomo y lomo.
Así que le agradezco el aviso sobre la maldad inherente al uso de la Shopping Lens de Ubuntu, Don Richard. Pero al menos yo soy consciente de que Canonical es una empresa. Y no me voy a dejar robar datos por Amazon, ya me he hecho el "sudo apt-get remove". Pero lo siento mucho, voy a seguir dejando que me roben datos: voy a seguir buscando con Google, voy a seguir pagando con mi tarjeta de crédito, voy a dejar que mis amigos adivinen si estoy de buen o mal humor. No voy a renunciar a cosas que me gustan de un mundo que en general no me gusta. Si acaso, voy a colaborar para que mejore. Pero de todos mis enemigos, el que menos me preocupa es Canonical. Los usuarios de Ubuntu están suficientemente informados para tomar sus
propias decisiones. Y aquellos que no lo estén no van a ir al infierno
por dejar la Shopping Lens. Es incómoda, poco útil, pero no es spyware.
Es puñetera pero su fin no es malicioso. Es una forma de vendernos cosas, y tenemos la posibilidad de eliminarla. El movimiento del Software Libre es algo maravilloso, emocionante, pero es una mala idea disparar a todo lo que se mueva desde el púlpito y detrás de una barba descuidada. Canonical es un aliado necesario en el marco de una estrategia inteligente. Parece mentira, siempre habría apostado que los programadores serían grandes jugadores de ajedrez...
Fuente de la imagen de portada: Wikipedia
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