martes, 9 de abril de 2013

Cosas que hacer ANTES de instalar Ubuntu 13.04 #4: Copia de seguridad de archivos y /home


Estaba cantado que esta serie terminaría pronto o de otra manera tendría poco sentido, dada la cercanía de la salida de la flamante nueva versión de la distro de Canonical. Este es probablemente el capítulo más obvio y de contenido más accesible, en la medida en que simplemente se trata de recordar a los que uséis Ubuntu que disponéis de una herramienta valiosísima instalada de fábrica en vuestro sistema. Se trata del programa de copias de seguridad Déjà-Dup, que facilita enormemente el proceso de crear "backups" de nuestros archivos y cuenta con unas cuantas opciones realmente funcionales.


Déjà-Dup (conocido como respaldo, y para ahorrarme espíritus y tildes extrañas de ahora en adelante lo denominaré en español) es un programa que lleva entre nosotros desde 2008 y que actualmente va por la versión 25 (mala rima). Fue creado y está mantenido por el programador de Canonical Michael Terry y es uno de los mejores y más amistosos programas que podemos encontrar para estos menesteres en el ámbito del software libre.
Su uso está simplificado al máximo pero al mismo tiempo mantiene opciones avanzadas; llama la atención, por ejemplo, la gran cantidad de opciones con las que cuenta para seleccionar el destino de las copias de seguridad (discos locales, servidores de todo tipo, e incluso acceso directo al almacenamiento proporcionado por Ubuntu One). También destaca por su sencillez la interfaz para configurar la periodicidad de las copias de respaldo, aunque aquí es cierto que podría haber más opciones para los exigentes: un día de la semana concreto a partir de una hora determinada, por ejemplo.
Por lo que he podido comprobar, realiza copias a una buena velocidad, aunque naturalmente la primera de todas será más lenta porque tendrá que respaldar todo el contenido que le indiquemos, y si eso implica toda la carpeta /home pueden ser unos cuantos Gb. En mi caso he realizado una copia esta misma mañana y el proceso no ha pasado de las 2 horas, para un total de 600 GB que se han comprimido en alrededor de 400. Este proceso, al contrario de lo que pudiera parecer, no secuestra demasiados recursos de sistema (sobre todo en uso de disco duro), por lo que me he podido dedicar a mis menesteres habituales sin notar para nada bajón alguno en el rendimiento.



Una cosa que no entiendo muy bien es la forma en que Respaldo guarda los datos, pues tras la finalización de la copia he echado un vistazo a la carpeta de destino donde los he almacenado y me he encontrado con lo siguiente:


Efectivamente, un montonazo de archivos (3.205 para ser exactos) comprimidos en tar.gz, todos de 52,4 Mb excepto dos, uno de 9 y otro de 1,9 Gb. Ni pies ni cabeza, vaya. En todo caso, el programa funciona a la perfección, eso os lo garantizo.
Otra de las cosas interesantes es la capacidad del programa para crear puntos de guardado de nuestros archivos, o si lo preferís denominar de otra manera, versiones de los documentos. Estas versiones recuerdan de alguna manera a los puntos de guardado de los sistemas Windows. Creo que se llamaba así, era aquel extraño sistema que se supone que servía para recuperar a Windows de algún error fatal devolviéndolo a un momento anterior a la instalación de algún programa, pero que luego no servía para nada, o te dejaba el sistema todavía peor. En este caso el funcionamiento está más simplificado y se reduce a la recuperación de "momentos de guardado" de los documentos que formen parte de alguno de los backups anteriores. Y como está integrado en Nautilus podremos acceder a esta característica haciendo clic derecho directamente sobre el archivo en el navegador. Una vez seleccionada la opción, nos aparecerá una ventana desde la que seleccionaremos la ubicación de la copia de seguridad y después la versión concreta que queremos recuperar, en caso de que haya más de una.


Por supuesto, la capacidad de Respaldo para guardar versiones dependerá de dos factores: la propia capacidad de almacenamiento del dispositivo donde guardemos los datos, y el tiempo durante el que el programa almacenará las diferentes copias, con tres opciones a nuestra disposición: al menos seis meses, al menos un año o indefinidamente. Si manejáis muchos documentos y tenéis planificados guardados automáticos diarios, la cantidad de información que tendréis a buen recaudo al cabo de unos meses puede ser, cómo decirlo... ¿acojonante?
En resumen, un programa imprescindible y que se puede aprovechar de múltiples maneras; yo lo he enfocado desde el punto de vista de la necesidad que tendremos de guardar y recuperar nuestros documentos y configuraciones tras la reinstalación del sistema, aunque según vuestras necesidades podéis adaptar su uso: como sistema para guardar sólo unos documentos concretos cuyas versiones tengan que quedar registradas, o como sistema de respaldo normal en el caso de coleccionistas de archivos (fotógrafos, por ejemplo). Aunque el programa está disponible por defecto en Ubuntu, si estáis en otra distribución podréis bajaros los paquetes correspondientes desde su sitio de Launchpad. Si estáis en Ubuntu pero padecéis versionitis aguda podéis probar con la PPA inestable:
sudo add-apt-repository ppa:deja-dup-team/testing
sudo apt-get update
sudo apt-get install deja-dup
Ah, y que no se me olvide: aunque haya quedado un poco eclipsado por la magnificencia de este programa, no puedo dejar de destacar la importancia que puede tener la carpeta /home como lugar de almacenamiento de los archivos de configuración de vuestro software. Si realmente queréis tener vuestro equipo tal y como estaba antes de una reinstalación, todos esos archivos que parecen inútiles y que están escondidos en carpetas ocultas son imprescindibles. Recordadlo, se ahorra tiempo que es un primor.

lunes, 8 de abril de 2013

Tú también vas a morir.

No nos engañemos: tú y yo, y él; todos nosotros, filósofos en sentido amplio, somos unos cobardes. Desde el momento en que centramos parte de nuestra existencia en el aprendizaje, en el conocer, sea cual sea su motivo estamos actuando intentando luchar futilmente contra un miedo que nos atenaza.
Ya puede ser que busques una forma de retocar una fotografía con Darktable, que intentes aprender a cocinar, que leas los profundos pensamientos de los mejores filósofos o que, simplemente, veas los vídeos de Willyrex pensando que eso te va a ayudar a jugar mejor al Call Of Duty. Todo ansia de conocimiento, TODO nace del miedo. 
Incluso el aparente valiente emprendedor, tiburón de Wall Street, que parece completamente seguro de sí mismo. Incluso él, es un cobarde. Actúa impulsado por el miedo a quedarse atrás, a ser peor que otros, a  conseguir logros. Alimentar un ego que, al fin y al cabo, cree que puede llegar a hacer inmortal.
Pero tengo una mala noticia. Da igual cuanto miedo le tengas, da igual cuantas acciones emprendas para deshacerte del miedo que te produce. No importa lo aclamado o querido que seas. Vas a morir. Sí, vas a morir tú y todos los que te rodean. 
Él ya no tiene miedo a la muerte. Fuente: Wanjavi.tumblr.com
Toda acción es una respuesta a un miedo: al hambre, al aburrimiento, al dolor... Pero el miedo más profundo: el miedo último, la frontera final, la muerte; éste produce en nosotros la más importante respuesta humana, el amor por el conocimiento.
Por ello en la academia se sigue entonando aquello de: "el filosofar es aprender a morir".
Curiosamente, este conocimiento es el único remedio para dicho miedo. Pues el verdadero filósofo (y no estoy hablando siquiera de los lectores de filosofía académica) tarde o temprano alcanzará la suma certeza: La muerte es cosa dada. Y sólo este conocimiento, esta certeza, este axioma humano; es capaz de hacernos vivir plenamente. Sólo cuando nos hacemos partícipes de la idea de que la muerte es inevitable podemos aprender a vivir en su cercanía. Y solo así seremos, en vida, libres de la esclavitud que nos impone. 
Por ello, y ante la noticia de la muerte de unos y otros personajes o personas conocidas, me sorprende siempre la cantidad de revuelo que provocan. Y no se malinterprete, no creo que sobren los homenajes ni las condolencias, no voy por ahí. Lo que sobran son enunciados del tipo: "siempre se van los mejores", "le llegó su hora antes de tiempo", "parece que caen como moscas"... y demás sandeces que no hacen más que demostrar la poca reflexión de su  locutor con respecto al facto de la muerte.
Tener siempre presente a la muerte en nuestra vida (y pensamientos) es la única manera de poder seguir viviendo.

Dicho esto, sólo cabe desear el descanso en paz y eterno a todos los muertos; sean estos famosos o no.

P.D: Ya estoy de vuelta tras estas no merecidas vacaciones :D

Manual Audacity #5: Ecualización de Voz



De todos los tutoriales que he lanzado a las honduras del ciberespacio, sin duda este es el más complejo técnicamente y el que probablemente más errores contiene. Ruego ya de antemano a los que sepáis del tema y le echéis un vistazo al vídeo que acompaña a este artículo que seáis benévolos y consideréis que el objetivo no es más que una mera introducción a una serie de contenidos que merecerán, sin duda, más presencia en mi canal en el futuro. Sobre todo porque es un tema que me parece muy interesante desde un punto de vista personal.

La voz humana

Vayamos a los aspectos más básicos sobre la voz humana, que nos servirá para entender mejor el asunto de la ecualización. La voz es el resultado de un complejo sistema fisiológico que aprovecha el aire y una serie de órganos para crear sonidos articulados (el lenguaje, un grito, un leve gemido, la risa, etc.). Este aire sale de los pulmones y recorre las vías respiratorias hasta las cuerdas vocales, que son unos cartílagos que tienen la capacidad de vibrar de forma controlada. Si queréis ver en funcionamiento a las cuerdas vocales, podéis ver el siguiente vídeo, aunque os adelanto que es asqueroso y os traerá a la mente quizá otras partes de la anatomía humana, avisados quedáis:



Si ya os habéis recuperado del susto, continúo: las cuerdas vocales, gracias a esta vibración, producen una "ondulación" en el aire que las está atravesando. A partir de este momento ya tenemos un sonido atravesando nuestra garganta, pero tan débil que necesita lo que se conoce como "resonadores"; del mismo modo que la vibración de la cuerda de una guitarra no sería audible si el aire no llegase a la caja del instrumento musical, el aire que atraviesa las cuerdas vocales necesita resonar contra algo para que sea audible. y nuestro cuerpo es un excelente resonador, contamos para ello con las propias vías respiratorias (laringe, faringe) y las cavidades bucal y nasal. Además de todo esto, otras partes de nuestro cuerpo colaboran para que el sonido se articule en los fonemas que conocemos. Son los elementos articulatorios: dientes, lengua, etc.
Con todo esto junto os podréis imaginar que el sonido de la voz humana es algo muy complejo y bastante diferente del de un instrumento musical cualquiera. Aquí es donde llegamos al asunto de las frecuencias.


Las frecuencias acústicas

El sonido es una onda, que se traslada a bordo de un elemento elástico. toda onda tiene una serie de características, en función de su forma. La que nos interesa en este momento es la frecuencia, que se puede definir como la cantidad de veces que se repite el movimiento de una onda, desde su posición "inferior" a su posición "superior". En el siguiente gráfico podemos ver un par de ondas simples:

Fuente: Wikipedia

En el gráfico se aprecia con claridad lo que quiero decir: una onda de alta frecuencia es una onda "apretada", mientras que una onda de baja frecuencia es una onda "estirada". El problema es que nuestra voz (y prácticamente cualquier sonido) es un pelín más compleja, pues está compuesta por un montón de ondas diferentes. Esto se debe al camino que recorre el aire en su viaje desde los pulmones hasta el exterior, que se ve alterado de un montón de formas diferentes por los distintos órganos que van modificándolo. Como cada uno de nosotros tiene una configuración del aparato respiratorio, de las cuerdas vocales, del cráneo y de los elementos articulatorios diferente, las ondas acústicas que producimos son diferentes en cada caso, y por eso se puede distinguir una voz de otra. Por esta razón, las voces humanas ocupan lo que se llama un "rango de frecuencias", es decir, las ondas que produce una voz se sitúan en un conjunto de ondas que oscilan entre las relativamente bajas y las relativamente altas. Este otro gráfico aclara un poco el asunto:

Fuente: Wikipedia
El esquema muestra en la línea superior las frecuencias más importantes, y en la banda verde el rango que ocupa la voz humana como promedio. El resto de bandas corresponden con las diferentes tesituras de la voz en terminología musical. Así de paso ya sabéis que es eso de un soprano, y porqué un tenor no es alguien con la voz relativamente grave por mucho que pese 200 kg. Al menos en comparación con un bajo o un barítono, ya quisiera yo tener voz de tenor...

El funcionamiento del ecualizador tras todo este rollo

Pues bien, lo que hace un ecualizador es simplemente aumentar o disminuir el volumen de una frecuencia concreta de manera independiente al resto. De esta manera, subiendo aquí o bajando allá podremos controlar la manera que tenemos de percibir un sonido, o en el caso de sonidos complejos (la música), darle más presencia a unos instrumentos sobre otros siempre que sepamos las frecuencias en que se mueve cada uno de ellos.
Así las cosas, lo que os presento en el vídeo es una serie de consejos sobre qué frecuencias podemos modificar para alterar la percepción que tenemos de la voz en un podcast. Evidentemente, no existe ninguna receta mágica, por mucho que os presente una serie de parámetros para que podáis almacenar en Audacity. Interpretadlo más bien como unos "parámetros guía" a partir de los cuales podréis llegar más fácilmente al ajuste ideal para cada voz. Como os decía antes, el problema de la voz es que es un instrumento biológico, que tiene tantos detalles personales que se vuelve imposible automatizar la ecualización.
Otra cosa importante es lo de los armónicos. Para no extenderme demasiado, os resumo: un armónico es una onda con una frecuencia determinada que "surge" en un resonador tras recibir este otra onda. Dicho de otra manera, aquellos resonadores naturales que os mencionaba (vías respiratorias, boca, nariz) no sólo amplifican el sonido, sino que además aportan sus propias ondas. Estas ondas "de regalo" son muy importantes pues aportan una importante dosis de carácter individual a nuestra voz; además, estos armónicos se suelen situar en rangos de frecuencia altos, muchas veces por encima del rango normal, por lo que en muchas ocasiones si tocamos las bandas de ecualización de frecuencias por encima de los 1000 Hz percibiremos importantes diferencias. No obstante, por propia experiencia creo que es en las frecuencias más bajas donde los cambios son más críticos. En cualquier caso, haced vuestras propias pruebas, en cada caso tenéis que averiguar qué ecualización le queda mejor a vuestras voces.

sábado, 6 de abril de 2013

Vídeo-Distro #13: PC Linux OS 2013 02



El décimo tercer capítulo de esta serie he decidido dedicárselo a una distribución "made in the US", con un afectuoso saludo a todos mis amigos norteamericanos. PC Linux OS, también conocida como PCLOS (en adelante utilizaré las siglas para no maltratar demasiado mi teclado y mi paciencia), es una distribución nacida en la soleada Texas bastante especial en muchos de sus planteamientos como sistema operativo. Veamos en qué consiste y cuáles son sus puntos fuertes y débiles.


¿qué debemos saber de PCLOS? Que se toma muy en serio cosas importantes para el usuario de a pie, como la gestión de paquetes, una curiosa combinación denominada APT-RPM que supuso el abandono definitivo del gestor URPMI propio de Madriva, la distribución de la que proviene PCLOS. De este modo, nos encontraremos con un entorno de instalación bastante amigable, dominado por el gestor Synaptic y que funciona bastante bien  (aunque reconozco que he tenido algunos problemas al actualizar la distro). La he probado bajo el entorno KDE 4.9.5, aunque está disponible también con los sabores Gnome, XFCE y LXDE. Además, podemos bajarnos  versiones diferentes de la misma distribución: Además de la "normal" (denominada "Full Version"), está disponible una versión llamada "Fullmonty" (abreviada como FM) que pesa nada menos que 4,5 Gb y que contiene un escritorio completamente "tuneado" por la comunidad de PCLOS. Lo he probado y el cambio es bastante espectacular, destacando un conjunto de seis escritorios virtuales cada uno orientado a un contenido diferente (multimedia, oficina, etc.). El peso de esta .ISO es muestra de la cantidad de software que contiene instalada, realmente espectacular, incluso teniendo en cuenta que la versión "normal" ya viene muy bien surtida.

Instalación


"Extraña" es la palabra que la define. Diría que se han pasado simplificando el proceso. Entras casi por sorpresa en el apartado de particionado y parece que no llegan nunca las cosas sencillas, el nombre de usuario, la localización y esas cosas. Que no se me malinterprete, PCLOS no es en absoluto difícil de instalar, y el programa encargado del asunto lo hace muy bien y sin problemas. Pero es extraño, parece que está al revés, y deja demasiadas tareas para después del reset de rigor, algo poco común últimamente. No sabría que decir, la verdad, me ha dejado con una sensación un tanto... extraña. Lo que sí es objetivo es el hecho de que no tenemos una interfaz clara sobre todo en el caso de que hayamos metido la pata con algo. A poco que nos descuidemos podríamos cerrar el programa de instalación y tendríamos que repetir el procedimiento, que no es largo, pero puede molestar si somos de los que andamos con los pies de plomo y no nos gusta darle a "next" a lo loco. Ese es un error que se habría solucionado con un simple botón que ponga "atrás" o algo así. En cualquier caso, el instalador funciona a la perfección y puede ser comprendido sin demasiados problemas, además de contar con abundantes opciones avanzadas para los más veteranos.

Lo negativo

Además de los errores que consigno en el vídeo (a saber: el tema del instalador, el error al actualizar y el problema de la localización, este último un auténtico misterio sin resolver de momento), lo que menos me ha gustado de PCLOS es su aspecto. Puede que el fondo de pantalla que viene por defecto sea un poco deprimente y me haya influido inconscientemente, el caso es que el entorno de escritorio KDE viene con un tema que me parece anticuado y un tanto aburrido, acostumbrado como estoy a cosas bastante más llamativas en los últimos tiempos. Naturalmente, es cuestión de gustos, y por supuesto si algo le sobra a KDE son posibilidades de modificar las cosas, pero suelo prestarle mucha atención a lo que me ofrece una distro nada más instalarla; según voy haciéndome un carcamal me va costando más ponerme manos a la obra para configurar cosas, sobre todo cuando se trata de cosmética. En este sentido, PCLOS no es precisamente de las distros emocionantes, y aunque la versión Fullmonty es un poco más pinturera, tampoco me ha convencido del todo.

Lo positivo

Es una distro bien pensada y completísima en el apartado software. Tiene un montón de programas "en la caja", además de contener contener para tarjetas gráficas y codecs multimedia sin necesidad de instalar nada. También hay que destacar su completísimo programa de configuración del sistema, que hará las delicias de los más exigentes. 


Si estás acostumbrado a Synaptic te encontrarás como pez en el agua instalando programas y sus dependencias, y los 15.000 paquetes de sus repositorios propios cubren las necesidades de cualquier usuario normal.


En resumen

PCLOS es una distribución que a mi personalmente me ha dejado un poco frío. Creo que esto se debe a mi reciente experiencia con cosas gigantes como OpenSuse, que me ha dejado bastante hipnotizado y planteándome la migración inmediata (os aseguro que no me pagan por decir esto, ya me gustaría). El caso es que con PCLOS tengo la sensación de que es un sistema operativo solvente, fiable, potente... pero no me ha emocionado. El instalador no ha ayudado demasiado en esta percepción, pues me provocó un ataque de ira asesina a la tercera vez que lo cerraba sin querer. Pero no deja de ser una distro veterana, infinitamente respetable y apoyada por una potente comunidad que, además de desarrollar la versión Fullmonty, promueve la revista PCLinuxOS Magazine, un verdadero tesoro de información no sólo para los seguidores de la distro del toro, sino para toda la comunidad GNU-Linux. el resultado de este buen hacer es un más que meritorio octavo puesto en Distrowatch, peleándose codo con codo con los pesos pesados del mundo del pingüino.



viernes, 5 de abril de 2013

Cinelerra #12: Efecto Croma



Como de costumbre, no tengo nada que añadir al vídeo que os traigo hoy (perdonadme la chulería), así que aprovecho para hablaros de asuntos relacionados con esto del croma. Anecdotario al canto, vaya.

Cómo no hacer un croma: sábana arrugada al fondo y personaje con máscara antigás al frente

En primer lugar, cómo no, el inventor de estos efectos croma. Desgraciadamente no podemos remontarnos a los albores del cine (las anécdotas siempre quedan mucho mejor si te tienes que remontar a los albores de lo que sea), pero de todas formas algo lejos tenemos que irnos en el tiempo, concretamente a los años 30, cuando un tal Linwood Dunn empezó a desarrollar un primitivo sistema con el que obtener transparencias para la olvidable Flying Down to Rio; de todas formas no sería del todo justo hablar en este caso de un croma auténtico, dado que el uso que se le dio al efecto en esta producción estaba orientado a la elaboración de transiciones entre secuencias.

Fuente: imdb
Aquí conviene hacer una pausa e indicar que el concepto de Clave Croma engloba varias técnicas diferentes, conocidas en el mundillo como "Travelling Mattes". De hecho, según esta página, hablando con propiedad la palabra croma se aplica a técnicas exclusivas del mundo de la televisión, mientras que para el cine las correspondientes son las de pantalla azul o pantalla verde. No dejan ser tecnicismos, pero os transmito la información por si las moscas. En adelante me referiré a todas las técnicas bajo el genérico de "efecto croma".
Tenemos que avanzar algo más en el tiempo para encontrarnos con un auténtico efecto de "clave croma" ("chroma key" en inglés). En 1940 Larry Butler diseñó el sistema de "pantalla verde", que básicamente consistía en un laborioso método mediante el cual se separaban las diferentes capas del negativo, sustituyendo una de ellas (la azul, que era el color de la pantalla que se colocaba detrás de los actores) por un nuevo negativo con el fondo, que de esta manera al positivar se transformaba en una sola imagen en movimiento con el fondo nuevo. El invento del ingenioso señor Butler se utilizó por primera vez en la no menos olvidable El ladrón de Bagdad (1940), trabajo por el que fue premiado con un Oscar.
Tendrían que pasar unos años para que apareciesen las primeras pantallas verdes ("green screen" en inglés) de la mano de otro señor con nombre de explorador: Arthur Widmer es el tipo, y El viejo y el mar (1958) la película, esta sí bastante potable, por cierto.

Fuente: Filmaffinity
 
De todas formas, tras este más bien soso devenir del efecto durante un par de décadas, tenía que llegar el definitivo estallido de la tecnología gracias a la avispada mente de un caballero con nombre de vendedor de pescado del Peloponeso, pero nacido en Nuevo Méjico: Petro Vlahos. El fue el responsable de un desarrollo completo y definitivo del procedimiento de separación de las capas y fusión con el fondo, sin los molestos halos que arruinaban la verosimilitud de la imagen anteriormente. Vlahos fue el impulsor del uso del croma en una película que seguramente tendréis que ver para confirmar que, efectivamente, el croma está ahi: Ben-Hur (1959). Bueno, quizá me he pasado un pelín: en realidad el croma es obvio en la escena de las cuádrigas, pero se nota poco, y sólo si andas avispado; tendríamos que imaginarnos a un pobre espectador de finales de los 50 encogiéndose en su asiento ante el espectáculo de un sudoroso Stephen Boyd fustigando a un igualmente sudoroso Charlton Heston mientras ambos azotaban aun más fuerte a sus aún más sudorosos caballos. Ni qué decir tiene que Vlahos revolucionó la técnica del croma, que de ahí en adelante se volvería imprescindible, y Ben-Hur revolucionó el cine de temática homo-sádica.

Petro Vlahos, con gafas tamaño sartén. Fuente: Wikipedia

A partir de aquí la historia se vuelve un poco menos digerible (si es que lo ha sido hasta ahora): El tal Vlahos pudo alcanzar su sueño de adquirir una nueva identidad bajo un nombre decente gracias a un generoso cheque de 250.000 machacantes de la época de la mano de Disney, que se lanzó a insultarnos moralmente con producciones de la talla de Herbie (1966) y La bruja novata (1971)... por suerte la técnica también la empleó gente con algo de cabeza: Hitchcock es uno de los mejores exponentes del uso del croma durante esta época.
En la actualidad el croma es un compañero insustituible para cualquier producción de medio pelo que no tenga medios ni talento para desplazarse a una localización o recrearla en el estudio, y para muchas superproducciones Hollywoodienses de postín. Y muchachos como Mario Picazo no serían nada sin el, naturalmente. Por otra parte, la técnica del croma se ha visto beneficiada por los avances tecnológicos, de la mano de técnicas complementarias como el motion-tracking y, cómo no, los sistemas informáticos que contribuyeron a facilitar el procedimiento y, sobre todo, a democratizarlo con aplicaciones para todos los públicos, algunas de ellas incluso de software libre, como Cinelerra.
En lo que tiene que ver con Cinelerra, tengo que insistir en que la obtención de un resultado adecuado está directamente relacionada con la preparación del fondo: liso, sin arrugas o irregularidades, y bien iluminado; el frente de la imagen, usualmente el personaje que estéis grabando, debe estar lo suficientemente lejos del fondo como para que no se formen sombras o alteraciones de la luminosidad de la pantalla verde. En este sentido, ayuda bastante una iluminación "de abajo a arriba" de la pantalla, que anulará cualquier atisbo de sombra. Eso sí, disponer de un sistema de iluminación decente cuesta una pasta, así que si no disponéis de el os recomiendo que al menos la situación de los elementos de la escena sea la adecuada para que el fondo verde reciba luz de una manera uniforme. Los posibles fallos en la aplicación del croma se solucionan mediante los trucos que os menciono y además podéis usar efectos de key-framing para reparar errores puntuales. Estos errores suelen aparecer en detalles pequeños, muy usualmente en las manos de los personajes. Podéis probar también a editar el color de la imagen principal antes de empezar con el efecto croma, con efectos de ajuste de color con los que aumentar la saturación del verde para que así el software detecte mejor la diferencia entre los tonos.
Ah, una última cosa: no esperéis que tras la aplicación de un efecto croma la previsualización del vídeo sea fluida: es un efecto que se lleva muchísimo procesamiento, por lo que os recomiendo aplicarlo inmediatamente antes del renderizado final y si fuera necesario añadir efectos posteriores es mejor renderizar primero y trabajar con un archivo nuevo con el fondo ya aplicado.
Esto es todo, si la lectura de este artículo os resulta la mitad de entretenida que a mi me ha resultado escribirlo, me daré por satisfecho. Prometo ser mucho más aburrido en próximas entregas.